sábado, diciembre 01, 2007

Bono se lo ha creído

Tengo pendiente conmigo mismo y con mis lectores un análisis sobre el virtuosismo mentiroso de nuestro bienamado presidente del Gobierno, el más falaz de cuantos han habitado la Moncloa en estos últimos treinta años. Y eso que superar a Felipe González parecía difícil.

Es claro que Zapatero -el presidente que sólo guiñaba un ojo para apuntar mejor- ha mentido a diestro y siniestro, ha engañado a cuantos se le han dejado, y ha defenestrado a todo el que alguna vez ha podido hacerle sombrar u oponerse a sus designios. Le quedan poco más de media docena de leales: Fernández de la Vega, Rubalcaba, Blanco, Solbes y alguno más que desconozco. Y aún éstos pueden ir cayendo. La depuración dentro del partido ha sido más propia de un tsunami o de una epidemia de peste. Se fueron Cristina Alberdi, Rosa Díez, está medio expulsada pero aguantando Gotzone Mora, han pasado al ostracismo o a la jubilación Paco Vázquez, Rodríguez Ibarra, Maragall, Joaquín Leguina, Nicolás Redondo Terreros... Añadan nombres. Hay más.

Se fue Bono, dolido y jurando venganza. Se permitió luego un desplante monumental, antológico, que dejó a Zapatero con cara de haba y al PSOE sin candidato solvente para Madrid. El daño fue incuestionable. No creo que Zapatero haya olvidado.

Zapatero odia a Bono, y sin duda es correspondido. Pero se necesitan. A Bono le puede, como a todo político de campanillas -y es más de campanillas que político, aún siendo mucho de esto último- la vanidad. La Vanidad, con mayúscula. Y Zapatero está en fase de acelerada reconversión españolista, si no desea que se le esfumen los votos de tantos españoles escamados. Necesita la pegatina españolista con el rostro de Bono en la solapa, el único líder socialista inequívocamente español que queda. Aunque sea conocida su legendaria habilidad para tragarse sus principios, sólo superado por Rodríguez Ibarra.

La víctima ahora es Manuel Marín, quien ha aceptado el desplante con elegancia: “A mis años”, ha dicho, “sólo estoy para que me quieran”. Ha desempeñado razonablemente bien la presidencia del Congreso. Pero Zapatero, saltándose las formas -para qué andarse con tonterías formales-, se la ha ofrecido a Bono. No se han disuelto las Cortes, no se han celebrado las elecciones, el Parlamento es soberano y teóricamente independiente del Ejecutivo, pero Zapatero ya ha ofrecido, como suya, la presidencia del Congreso.

Pero ahora viene lo bueno. Las encuestas hablan de empate técnico, con una ligera ventaja para el PSOE. Zapatero es el presidente de toda la etapa democrática más cuestionado después de su primer mandato. Cabe la posibilidad de que gane, pero parece difícil que pueda hacerlo por mayoría absoluta. Y Bono, españolista como queda dicho, no suscita precisamente las simpatías de los nacionalistas, sino más bien una profunda animadversión. Difícilmente le votarían para presidente del Congreso. Así pues, Bono vuelve a la política dispuesto a presidir el Congreso, aún sabiendo que sólo lo podrá hacer si el PSOE gana por mayoría absoluta. Salvo que Zapatero esté dispuesto a hacer enormes concesiones a los separatistas. Que las hará -aunque no creo que sacrifique nada a favor de alguien a quien no aprecia- mientras no menoscaben su poder, sino sólo la cohesión de España o la fortaleza del Estado. Pero que no hará si le afectan a él personalmente. Y si los nacionalistas se enrocan, Zapatero propondrá otro candidato y Bono quedará de diputado de cupo, de simple peón de brega después de haber acopiado los votos de un buen puñado de españoles fiados de su españolidad. Zapatero le habrá devuelto el agravio, lo habrá usado y tirado, y hasta otra. Hasta que Bono pueda devolvérsela. Al tiempo.


Y es que Zapatero no ha habido ni una promesa que haya cumplido, ni un principio que haya respetado ni una causa que no haya traicionado.

4 comentarios:

Cristóbal dijo...

Estimado Oroel:

Bono dijo que no a Madrid; pero ahora obtiene una promesa pública para el cargo de presidente de las Cortes. Promesa que, si se dan las circunstancias de elegibilidad, será muy difícil que ZP no se vea obligado a cumplir.

Si obtienen mayoría absoluta no tienen ningún problema. En caso contrario ¿Estamos seguros que el PSOE necesitaría a los periféricos (separatistas y comunistas) para aupar a Bono a la presidencia del congreso? ¿No han cultivado su perfil para que con él se pudiera conseguir un acuerdo con el PP? ¿Cómo actuaría el PP si le ofrecen este candidato o tragar con otro pactado en el cinturón zanitario? (no he podido aguantarme al uso de la z) ¿Tienen otro mejor que ofrecer al PP?
Pero, supongamos que en esta nueva legislatura no tienen la estabilidad necesaria como para que ZP pueda gobernar mas allá de uno o dos años. La presidencia del congreso es un buen sitio desde el que recrear la imagen de hombre moderado (y moderador). Es un puesto que un candidato a la presidencia del gobierno no le haría ascos, si esa candidatura pasara por el consenso entre el PP y el PSOE.
Sospecho que Bono es la carta del PSOE para recomponer la situación si ZP se la pega… y no sé hasta qué punto esta extraña candidatura viene del Secretario del partido o se la están imponiendo.
Recuerda que preparar una carta no implica que necesariamente haya que jugar con ella. En este juego son muchas las cartas que tienen preparadas estos tahúres y creo que ésta puede ir por ahí. Por si acaso, yo no jugaría al trile ni con Bono, ni con la vieja guardia de míster X.

No obstante, ni mucho menos descarto tu análisis, que en buena parte también hago mío. Simplemente me recreo en una posible alternativa.

Un placer especular. Carlos56

Oroel dijo...

Dilecto Carlos56:

Especulaciones, sí, aunque no exentas de lógica. Pero observo dos puntos débiles:

1.- ¿Votar el PP a Bono como presidente del Congreso después del episodio de las falsas agresiones de que se acusó a dos militantes de la derecha? Aunque bueno, también se podría abstener si la alternativa fuera inasumible.

2.- ¿Que le puedan estar “imponiendo” esa candidatura a Zapatero? Improbable. No creo que hoy en este PSOE rendido ante los designios del líder haya nadie capaz de imponerle nada. Antes al contrario, el PSOE, como un cuerpo de baile perfectamente sincronizado, mueve los pies al ritmo que en cada momento se le antoja a Zeta.

Un cordial saludo.

Oroel

Cristóbal dijo...

Estimado Oroel:

Contesto a tus cuestiones por orden inverso a cómo las planteas.

Recuerda que ZP asume la Secretaría del partido tras una serie de componendas entre varias de las facciones en las que se está dividido éste. De hecho, esos ajustes fueron realizados por Blanco (y otro individuo, ahora fuera del circuito, del que se comentó su relación con el holding del ladrillo en la federación socialista madrileña). Al Sr. Rodríguez se le seleccionó para el cargo porque haría bonito en el cartel.

Recuerda que la fuerza del PSOE, como organización, está en la fidelidad de los que tocan cargo público y viven del presupuesto. Esos señores necesitan garantías de que existe un después de ZP, pues tienen claro que el decorado del teatro montado por este individuo se les puede venir abajo en cualquier momento (Inciso: fíjate lo nerviosos que están con la manifestación de la AVT, el asesinato del Guardia Civil,… ZP estaba negociando en estos días un gesto de ETA que le permitiera ganar las elecciones y lo que ha recibido es una bofetada en forma de un joven -¿o ya jóvenes?- asesinado.)

Hoy por hoy, el hombre fuerte es Blanco, que es el que conoce todo el entramado del partido y lo sostiene cosido con hilos, amenazas y promesas. En ese contexto de promesas es imaginable algo parecido a “no te preocupes que tenemos a Pepe, que éste es capaz de sentarse con Mariano y llegar a acuerdos”.

Y llegamos a tu primera cuestión ¿Sería el PP de Mariano capaz de pactar con Bono?… ¿Y tú te lo preguntas? ¿De verdad alojas alguna duda?

Tú conoces ese partido y sabes que el pasteleo no les es desconocido. Pero además y ¿si Bono se presenta como la oportunidad de reconducir al PSOE hacia el constitucionalismo? ¿No le votaría el PP frente a algún otro candidato radical? ¿No le votaríamos nosotros mismos, por aquello del (ani) mal menor?… en cualquier caso la pieza cobrada no es menor, se habría roto el frente antiPP. Por último, no se trata de si este análisis es correcto o no, si no si es posible que la “inteligencia” socialista se lo pueda hacer o no.

Un abrazo. Carlos56.

Oroel dijo...

Estimado Carlos56:

Un buen análisis el tuyo.

No dudo de que el doble atentado de Capbreton haya puesto nerviosos a los socialistas. Pero menos de lo que supones. Yo, desde luego, no estoy tan seguro de que estuvieran deseando un gesto de ETA. Ten en cuenta que ahora están en la fase de escenificar su españolismo por un lado y su firmeza ante ETA por otro. Da lo mismo que ambos sean falsos: el asunto es aparentarlos. Y si Zapatero ha sido capaz de sobreponerse al enorme ridículo que supuso para él su optimista declaración de hace un año, apenas doce horas antes de que estallara la bomba de Barajas, yo lo creo capaz de cualquier cosa. En cualquier caso, su puesta en escena en esa solemne y aparente firme declaración tras este último atentado ha sido perfecta. Ahora bien, por lo que a mí respecta, quien le crea que lo compre. Por mi parte no he creído ni una palabra. Porque hay muchos datos objetivos que alimentan la duda y el recelo frente al personaje.

El atentado les ha venido de perlas para demostrar que no están negociando con ETA y como excusa para esa explícita escenificación de firmeza. Zeta es un maestro en el cambio de cartas. Ya era un experto en el arte de la impostura cuando accedió al gobierno. Posiblemente eso explique que ganara el Congreso socialista contra todo pronóstico, pero creo que ha aprendido mucho más.

Que Blanco es un hombre fuerte dentro del partido es indudable. Pero dudo que sea “el” hombre fuerte. ¿Más que Zapatero? Y sobre todo, ¿al margen de Zapatero? La posibilidad de que éste, Blanco, sea el que haya previsto a Bono como recambio, significaría que Zapatero es la marioneta de Blanco, y a mí sinceramente, me cuesta creerlo. Y más me cuesta creer que haya lanzado algún mensaje del tipo que sugieres a Mariano Rajoy. Puede ser, pero yo más bien veo a Blanco como escudero, fidelísimo y listo, más astuto que inteligente.

Sí podría llegar a pensar que quienes mueven los hilos, de aceptar esa hipótesis, fueran Fernández de la Vega y Rubalcaba. Quizás sea así. Aquí en Aragón tenemos una presidencia colegiada, en donde Marcelino Iglesias, a años luz de Zapatero, es una obvia marioneta en manos de unos segundones que se mantienen en la sombra, aunque se conocen sus nombres. ¿Por qué no podría pasar lo mismo en el Gobierno de España? Todo es posible.

Yo ponía en duda el apoyo del PP a la investidura de Bono como presidente de las Cortes, no en esa hipótesis de Gran Koalitionen que apuntas ahora. Ten en cuenta que la primera hipótesis, la presidencia de las Cortes, mantiene a Zapatero en la presidencia del Gobierno. Y con él todo acuerdo es imposible. No creo que sean posibles los consensos con ese gran mentiroso, que los rompería, que los habría roto ya desde antes de firmarlos.

El motivo por el que Bono accede a ser presidente de las Cortes no es por el oropel de ese cargo, sino porque ello le permite seguir en la parrilla de salida para una eventual sustitución de Zapatero, para cuando éste caiga y los suyos lo pasen por el turmix. Que lo pasarán. Y Bono será quien encienda el interruptor.

Y ante la eventualidad de una Gran Koalitionen, imposible con Zapatero, no habría mejor interlocutor en el PSOE que Bono, por supuesto. Frenar la deriva independentista, reformar la Constitución, cambiar la ley electoral... Todo ello lo haría en la hora presente muy necesario. Urge recuperar los consensos y allí, sí, Bono podría jugar un papel fundamental. Pero todo ello requiere como condición previa, ay, la derrota sin paliativos de Zapatero. Y eso está por ver. Nada desearía más.

Un abrazo.

Oroel


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