sábado, septiembre 19, 2009

¿Mister Z?

En matemáticas, las incógnitas suelen expresarse por las letras x, y ó z, que son las más usadas, aunque pueda utilizarse cualquiera otra. De entre ellas, la más usada es la x. Sin embargo, cuando hay más de una incógnita se utiliza preferentemente cualquiera de las otras dos.

Dado que en el asunto de los GAL, que todavía se halla presente en la memoria colectiva, se empleó la x para referirse al jefe máximo de la trama, todavía desconocido, deberemos emplear otra letra para referirnos al jefe máximo de la trama del 11-M, hállese éste en montañas lejanas o más cerca. Es una incógnita.

En aquel siniestro episodio de crimen de Estado que tuvo lugar en la época de Felipe González, nos quedamos, efectivamente, sin saber quién era Mister X, el máximo responsable, aquel que dio la orden de poner en marcha la guerra sucia contra ETA y de destinar fondos para ello, a pesar de que todas las miradas se dirigen al mismo sitio. Pero nunca se ha podido probar ni su existencia ni su identidad, entre otras cosas porque los principales imputados, finalmente condenados, guardaron absoluto silencio sobre el tema y nunca reconocieron otra responsabilidad que no fuera la suya propia.

Los GAL fueron una inmensa chapuza, en la que no sólo perdieron la vida personas inocentes, totalmente ajenas a ETA, sino que hubo desvíos de fondos de los que se lucraron algunos de sus responsables, que se cobraron así, generosamente, su dedicación a la causa. José Amedo fue uno de los principales implicados en el asunto y adquirió una gran notoriedad, representando el paradigma de policía chapucero, zafio y prepotente, más próximo por su comportamiento a los estándares que se suponen a los delincuentes que a los servidores de la ley. Todo un personaje.

Sea como sea, el 11-M está derivando peligrosamente por la misma senda que el GAL. Fue entonces la investigación de El Mundo la que desentrañó la trama, después de varios años de trabajo tenaz y es ahora también El Mundo el que está sacando a la luz numerosas irregularidades en la investigación de aquel atentado.

Son ya varios los periodistas y comentaristas políticos que han señalado las semejanzas entre José Amedo y Juan Jesús Sánchez Manzano.

Es muy dudoso que en ambos casos, los dos tomaran sus decisiones por propia iniciativa. Las correrías de José Amedo son ya conocidas y probadas en juicio. Las de Sánchez Manzano son conocidas por la prensa -básicamente, y de momento, la destrucción y ocultación de pruebas de los atentados del 11-M- y están siendo investigadas y juzgadas en este momento.

Una sentencia que marca un antes y un después

¿Es tonto o se lo hace?

La juez desestima la demanda de Sánchez Manzano contra EL MUNDO

Se estrecha el cerco sobre Manzano

La huella del crimen

Respecto al 11-M, ahora hay ya una evidencia: se destruyeron pruebas. El papel de Sánchez Manzano fue determinante, parece.

Y una sospecha con muchos visos de verosimilitud: no se destruyeron por casualidad o incompetencia.

De la misma forma que se crearon otras falsas: todos esos objetos aparecidos en una furgoneta anteriormente vacía; ese explosivo idéntico (contaminante incluido) al que se envió luego desde los almacenes de los Tedax como muestra de contraste. Esa mochila hallada sin estallar cuya bomba llevaba metralla, cuando ninguna de las que estallaron en los trenes la llevaba.

Y otra evidencia: Bermúdez tenía que saberlo, todo o parte de lo anterior. Conocía el sumario mejor que nadie.

Ni la destrucción de pruebas o la creación de otras falsas está al alcance de ETA o de los islamistas. Sólo está al alcance de la policía. No se me ocurre nadie más. ¿Quién fue? ¿Por qué? ¿A las órdenes de quién?

Y una pregunta más: ¿El PSOE ya estaba negociando en secreto con ETA en esas fechas?

No hay nada demostrado, todavía, pero las piezas van encajando, lentamente, como pasó en el caso de los GAL. Lo que no encaja de ninguna manera es la verdad oficial ni la penosa e inconsistente sentencia de Bermúdez, que hacen agua por todas partes.

Una última pregunta: Qui prodest? El 14-M, como todo el mundo sabe, ganó las elecciones generales el Partido Socialista.

PD.: "Vencida la Justicia, nadie defiende el interés común".

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4 comentarios:

Carlos56 dijo...

Estimado Oroel:

Estoy seguro de que me estabas esperando.

A veces el subconsciente nos hace decir cosas que no pretendemos decir en ese momento.

En Matemáticas se selecciona un nombre a la primera incógnita y se selecciona el segundo nombre para otra incógnita solo cuando estamos en el mismo problema. Si cambiamos de problema podríamos seguir utilizando el mismo nombre.

Con esa declaración de incógnitas aceptamos, al menos de modo subconsciente, que presumiblemente el Gal y el 11M pertenecen al mismo problema.

Y, por cierto, en algunas ocasiones descubrimos que, una vez despejadas, ambas incógnitas tienen el mismo valor, que yo presumo más cercano a R.

Un abrazo. Carlos56.

Gutiforever dijo...

Hay cientos de preguntas sin respuesta, aunque evidentemente todo apunta en una dirección clara y nítida que es el beneficiario del crimen, que como decía Thomas de Quincey "ilumina el esclarecimiento de la verdad".
Vayamos por partes.

¿Cómo es posible que después del mayor atentado de la historia de España se permitiera la destrucción de restos sin esperar al juicio?. ¿En base a qué criterios se decidió cuáles eran válidos y cuáles no? ¿Por qué no se enviaron a la Policía Científica para su examen?.

Para más inri,escarnio y mofa, la la sentencia(ni la de Bermudez ni la del Supremo) no dice quién fue el autor intelectual,ni que explotó en los trenes,ni cómo se financió el atentado.

¿Cómo es posible es que de 12 bombas que estallaron en los trenes, solo queden 23 pruebas?.
¿Dónde está el resto?.
Está clarísimo que miembros de la Policía y otras Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, intentaron que no nos enteraramos de lo que realmente sucedió.
Todos los mandos policiales implicados en la investigación del 11-M fueron posteriormente ascendidos o colocados a dedo en un puesto mejor,e incluso condecorados.
Algunos de ellos, como ha demostrado el paso del tiempo, mintieron en la comisión de investigación.
Es un gran puzzle que con mucha paciencia hay que ir montando y no desfallecer ante las presiones como la demanda de la Fiscalia contra el subdirector de EL MUNDO,Antonio Rubio.
Al final,tarde o temprano,sabremos la verdad.
Como en el GAL.

Oroel dijo...

Estimado Carlos56:

Efectivamente, te estaba esperando. Y efectivamente, creo que ambas "ecuaciones" forman parte del mismo problema. Es por eso que estoy suponiendo que la X y la Z son dos incógnitas distintas. Y en la hipótesis, que no descarto, de que X=Z estoy, como tú, convencido de que descubriríamos, sin demasiada sorpresa, que además X=Z=R.

Oroel dijo...

A Gutiforever

Hay dos cuestiones que considero particularmente significativas, y que no tienen que ver con las circunstancias directas del caso, sino con su evolución posterior.

1.- El artículo de Pedro J. Ramírez, Yo acuso, fue una auténtica bofetada en el rostro de muchas personas, incluido el juez (¿?) Bermúdez. Ninguno inició ninguna acción en defensa de su honor y buen nombre. Lo que demuestra que, como ha ocurrido con Sánchez Manzano, todos eran conscientes de que cualquier acción que emprendieran se volvería en su contra, tantas son las evidencias del comportamiento inicuo o irregular de todos ellos. Su clamoroso silencio no es sino una implícita demostración de culpabilidad.

2.- A pesar de todo el cúmulo de evidencias que están surgiendo; de la demostración de que los explosivos no fueron los que dijeron que fueron, ni pudieron proceder de mina Conchita; a pesar de las evidencias de que se manipularon y ocultaron pruebas al instructor; a pesar de que se le suministraron informes falsos e incompletos; a pesar de todas esas evidencias -insisto: evidencias- nadie, ninguna institución del Estado, ni Gobierno, ni Oposición, ni Fiscalía, está reclamando la revisión del juicio. Y hay motivos más que sobrados.

Un cordial saludo.


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