jueves, febrero 12, 2009

El hecho cinegético

Voy a dejarlo claro desde el principio: contra la corrupción, tolerancia cero. Cualquier atisbo de corrupción, por pequeño que sea, es demasiado. Y por tanto, intolerable.

Y dicho esto, voy a tratar de analizar la operación Gürtel (correa en alemán, sin duda en honor al que parece principal implicado). Todos los imputados son del Partido Popular, el principal partido de la oposición en España (explicación debida a los visitantes de Iberoamérica).

No me interesa la trama que hubiera debajo, sino la operación. Creo, sin más explicaciones ni argumentos, en la posibilidad de que sobre todos los encausados haya pruebas fehacientes de corrupción. Es humano y además inherente al poder. Corrompe, ya se sabe. Si son culpables, caña con ellos. No siento ningún tipo de corporativismo por ellos porque digan compartir una ideología, que es la mía. Seguramente su ideología no sea más que un disfraz para lograr sus propósitos, que sin duda no son el logro del bien común, sino del suyo propio. Si son culpables, por supuesto. Respetémosles de momento esa ficción de la presunción de inocencia. Aunque a nadie se encausa si no es presunto culpable. Pero, en definitiva, por encima de la ideología están los principios. Nada de corporativismo ideológico por tanto.

Ahora bien, el juez instructor es el juez Garzón, quien fuera número dos en las listas del PSOE por Madrid en unas elecciones generales, razón más que suficiente para hacerse abstenido. O para que se le recuse, legítimamente. Yo lo haría, sin dudarlo un segundo.

Segundo, la coincidencia del juez citado con el ministro de Justicia en una montería mientras varios miembros del Partido Popular imputados se encontraban incomunicados en los calabozos de la Audiencia Nacional a la espera de prestar declaración. Algo dudosamente presentable y que echa por tierra cualquier apariencia de imparcialidad, que es la exigencia más ineludible que cabe hacerle a un juez. Un juez sin imparcialidad no puede ser juez. Y la imparcialidad, como la virtud, no sólo hay que tenerla, sino demostrarla. Las formas en democracia son esenciales, y su respeto, garantía del respeto del fondo. Pero a esa cacería también asistieron la fiscal de la Audiencia Nacional Dolores Delgado y el comisario general de la Policía Judicial, Juan Antonio González, quien al parecer no compartió cacería sino sólo la cena. Cenar es una costumbre muy democrática, que creo que comparten incluso los socialistas. Cazar ciervos ya es algo que sólo parece estar al alcance de estos últimos. La coincidencia de todos esos personajes en esas fechas, al margen de la trayectoria personal del magistrado, ya contamina moralmente el sumario. Algo que a Garzón no parece importarle. ¿Para qué disimular?

Pero, ¿por qué ha acabado la instrucción de este sumario en la Audiencia Nacional? Los casos de corrupción se cuentan en España por cientos, para nuestra vergüenza, y todos ellos se sustancian en la jurisdicción ordinaria. La
operación Malaya fue un caso de corrupción de gran repercusión mediática, con ramificaciones en toda España, y sin embargo se sustanció en el juzgado de Marbella. Más aún, el propio auto de Garzón reconoce que no ha habido asociación ilícita entre los imputados y ninguno de esos delitos pueden encuadrarse en los supuestos contemplados en el artículo 65 de la Ley Orgánica del Poder Judicial, donde se regula qué delitos son competencia de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional. ¿Por qué entonces es un magistrado de la Audiencia Nacional quien instruye e inicia el caso? ¿Por qué no se deriva al Juzgado competente en razón de territorio?
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Señalaré un dato más que marca diferencias con otras tramas de corrupción ya olvidadas en el tiempo y que en su momento tuvieron una gran repercusión mediática. Me refiero a las que afectaron al PSOE -o protagonizó el PSOE- en la anterior etapa en que detentó el poder. Se trataba entonces de una trama “de partido”, constituido como organización delictiva para financiarse irregularmente, y no de una conjunción de personas, que al amparo del poder han aprovechado para enriquecerse ellos.

En el filo de la navaja

Se mueve el PP en el filo de la navaja. Cualquier intento de defensa puede ser visto, y así tratarán que parezca, como un intento de amparar y exculpar a los corruptos. Las maniobras del Gobierno y de ese juez indigno que es Garzón merecen no sólo una enérgica repulsa sino una contundente reacción. Cualquier connivencia, cierta o aparente, debe ser denunciada para que no haya duda sobre la limpieza del procedimiento, hoy corrompido por la duda y por la sospecha. Pero el PP debe hacer un esfuerzo máximo por demostrar su voluntad de limpieza. El no dejarse pisotear ni golpear por un Gobierno inicuo, que pretende desviar la atención de los graves problemas que él mismo ha generado, no debe aparecer, ni de lejos, como complicidad o comprensión hacia los encausados.

¿Se dará cuenta el PP del verdadero talante de sus adversarios políticos? Que piense que si estuviera en el Gobierno no sólo le habría estallado este escándalo sino que ya hubiera habido que enfrentar no menos de tres huelgas generales y con los sindicatos en pie de guerra.

Pero hay algunos empeñados en seguir pareciendo centristas a fuer de simpáticos. Y es por eso que sonríen mientras reciben patadas en la ingle. Meritorio gesto, aunque no sirva de nada. Es más efectivo defenderse.
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8 comentarios:

Marianiko Rajoitx dijo...

Buenos días,
"Tengo una pregunta para usted".
A lo largo de mi vida he recibido varias cargas policiales y DOS buenos porrazos policiales en sendas protestas. Las cuales, también tengo que decir, estaban autorizadas por el Delegado de Gobierno de turno.
Mi pregunta es: Viendo la cara de odio y el desprecio que me han mostrado los policias en varias ocasiones, ¿puedo recusar a los policias? ¿puedo impugnar ante alguna instancia su odio hacia mis ideas?
Mucho me temo, que la respuesta es NO. Yo, si quiero vivir en un país supuestamente "democrático" tendré que apechugar con las fuerzas de orden público existentes. Al igual que el PP, que por mucho que le pese, al tener a varios de sus miembros imputados deberá apechugar con la supuesta independencia del juez de turno.

Hoy por ti, mañana por mi. Ja! Me río de Janeiro.

Anónimo dijo...

La Voz de la Conciencia

Y, por aquello de liar mas la cosa, ¿tendrá algo que ver que la cacería la organizase, e invitase al juez y al ministro, un cargo del PP de Andalucía mientras sus correligionarios estaban incomunicados en los calabozos de la Audiencia Nacional?.

Ja, ja, ja, ja.

Anónimo dijo...

La Voz de la Conciencia

Por cierto, ¿Garzón no es el que destapó lo del GAL?, o ¿eso no tiene nada que ver?

nika dijo...

A la voz de la conciencia:

Quien organizó la cacería hace mucho tiempo que no es miembro del PP. Se dedica a sus negocios. Y los progres ecologistas deben ser sus mejores clientes.
El caso GAL lo destapó el Mundo. Garzón sólo se encargó de que no se supiera quién era Mr.X ¡Hizo muy bien su trabajo!

saludos

Anónimo dijo...

La Voz de la Conciencia

Vaya Nika, pues parece que el PP de Jaen no está de acuerdo contigo. Quizás es que no les has informado.
En lo que si estoy de acuerdo contigo es que seguramente este buen hombre se debe estar dedicando a "sus negocios".

Oroel dijo...

A Marianiko y a la Voz de la Conciencia:

La izquierda de este país hace mucho que dejó de ser demócrata. Los nacionalistas no lo han sido nunca. Difícilmente se puede serlo invocando superioridades, diferencias de derechos y asimetrías en la financiación. Lo invocan los nacionalistas, y lo aceptan los socialistas. Vosotros sois el ejemplo.

No sé si habéis leído el inicio de mi artículo. Yo no le debo ninguna fidelidad o simpatía a nadie que, diciendo compartir mi ideario, aprovecha sus contactos privilegiados para delinquir. Ese no comparte ni mi ideario ni mis principios.

Pero de desear que se haga justicia contra los corruptos a tolerar la quiebra de los principios más elementales de la democracia va un trecho. Y vosotros lo habéis saltado con desparpajo y desenvoltura. Con el desparpajo y la desenvoltura propios de quien no arrastra el peso de los principios democráticos, esos que obligan a guardar las formas y la compostura, además de ciertos principios insoslayables.

Leí un titular de ABC en que hablaba de la presencia de un miembro del PP entre los organizadores del “hecho cinégético”. (“Hecho cinegético”: nos ha salido hortera el ministro, además de zafio) Ese titular unas horas más tarde había desaparecido. Oí luego en la radio una mención a esa noticia en la SER, que la emisora que yo oía, la COPE, desmintió: “Ese señor hace años que no está en el PP”. Es todo lo que oí. No me ha sido posible enterarme de más. Entre otras cosas, no he tenido tiempo material. A veces las ocupaciones me desbordan y me siento ante el teclado más desinformado de lo que me gustaría.

No obstante, leo que Bermejo y Garzón ya habían coincido -cuanta casualidad- en otra reciente cacería el día 24 de enero en Talavera de la Reina. Ya sabéis como son estas cosas: uno va de cacería y se encuentra casualmente con viejos conocidos. -¡Coño, Mariano, tú por aquí!- -¡Coño, Baltasar, qué casualidad!- Bermejo se llama Mariano, por si no lo sabíais. Estas cosas suceden así, casualmente. Yo suelo coincidir con mis conocidos en las cacerías en que participo, como todos, más o menos. Me pregunto si ese personaje del PP también organizó el casual encuentro, a propósito de otro hecho cinegético, pero este en Talavera.

Por otro lado leo otras noticias en que dicen que Baltasar -¡coño, Baltasar! invitó a sus conocidos, y no sé si a Bermejo entre ellos, para pasar un fin de semana “cazando, comiendo y brindando por otros veinte años de victoria socialista”. Mientras tenía a tres imputados detenidos e incomunicados en los calabozos de la Audiencia Nacional. Tres imputados del PP, casualmente. Una demostración de parcialidad insultante y ofensiva, no para los militantes o votantes del PP, sino para cualquiera que tenga una mínima sensibilidad democrática.

Como dice Carlos Herrera: al juez Gómez de Liaño consiguieron quitarle de en medio del caso Sogecable por haber comido con Jaime Campmany, impulsor de la denuncia, actuando como testigo el propio juez Garzón. ¿Qué habría que hacer en este caso?

Siento un profundo desprecio por Garzón. Me parece un personajillo inicuo, sectario y enfermo de vanidad. Destapó los GAL resentido por no haber sido nombrado ministro. Sin embargo, le salvó el culo a González, no sé por qué. Quizás no se atrevió a tanto.

Anónimo dijo...

La Voz de la Conciencia

Vaya cúmulo de despropóritos y juicios de valor Oroel. Suerte que reconoces que no debías estar informado.

Ni Garzón invitó a nadie, fue Bartolomé Molina el que lo invitó porque estaba en su pueblo y ni este señor hace años que no milita en el PP (sigue siendo militante del PP, como así ha sido reconocido por el propio PP).

No obstante, parece que tienes pruebas de que Felipe Gonzalez era el Mister X de los Gal. Pues nada, presentalas en un juzgado.

No sé ni como tienes el valor de hablar de dignidad democrática y cosas similares. Debe ser como aquello de "dime de que presumes y te diré de que careces".

Oroel dijo...

A la voz de la conciencia:

Tengo el valor de hablar de democracia y cosas similares porque soy, como habrás podido advertir, intachablemente demócrata.

No, no tengo pruebas de que González fuera Mister X. Si las tuviera, hace tiempo que las hubiera puesto a disposición de la Justicia. Pero si no tengo pruebas, sí tengo la profunda convicción moral de que lo fue.

El hecho de que fuera otra persona quien los invitara y que esa persona fuera del PP ni añade ni quita gravedad al dato. La coincidencia con Bermejo debiera haber bastado para que Garzón pusieratierra por medio. Pero además estaba una fiscal y el comisario jefe de la policía judicial. Una casualidad más a sumar a la reciente cacería del día 24 de enero. O al hecho ya antiguo de que Garzón fuera el segundo tras González en lalista electoral por Madrid. Unas casualidades que se resumen en una palabra: repugnantes. Impensables en Estados Unidos, por ejemplo.

Voy a incorporar al blog un artículo leído hoy en la prensa. Deberían bastarte sus argumentos, aunque lo dudo.


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