jueves, septiembre 04, 2008

La contradicción de la izquierda

La izquierda arrastra una inevitable contradicción: sus líderes y militantes mejoran su estatus cada vez que acceden al poder muy por encima de los estándares medios de la población y, por supuesto, de los votantes a quienes dicen representar. El espectáculo de una pandilla de ricos, con los comportamientos sociales que corresponden a su nueva -o no tan nueva- condición, cantando la Internacional siempre me ha cautivado.

Estos pasados días de vacaciones he tenido ocasión de volver a saludar a una antigua conocida que reside en Madrid y a la que su envidiable situación personal le permite llevar a sus hijos a uno de los colegios de élite de la capital, junto a los hijos de famosos banqueros, constructores y políticos. Un colegio que por su precio no está al alcance del común de los mortales, además de que la larguísima lista de espera limita las posibilidades de acceso. Un colegio en cuya puerta se reúnen todos los días un nutrido grupo de guardaespaldas.

Pues bien, uno de los personajes que lleva sus niños a tal colegio es, ni más ni menos, que D.José Blanco, popularmente conocido como Pepiño (yo lo llamo así desde que comprobé la férrea, inelegante y sectaria censura que practica en su blog).

(Recordemos que también Montilla lleva a sus hijas a un colegio alemán, con lo que la inmersión lingüística de esas niñas no se realiza en catalán, como obliga su papá para el resto de los niños catalanes, sino en alemán)

Las respuesta ante este tipo de comentarios es ya manida: “¿Acaso los pobres no tienen derecho a llevar a sus hijos a colegios de élite?” La respuesta es igualmente obvia: no, no lo tienen. Nunca lo han tenido. Porque yo, que ni siquiera soy pobre, sino un modesto integrante de la clase media, no tengo ese derecho. A los colegios de élite no van los hijos de los pobres, sino de los ricos. Y D. José Blanco lo es. Rico. Sin estudios ni profesión conocida. José Blanco no es un pobre que ha conquistado el derecho a llevar a sus hijos a un colegio de ricos. José Blanco se ha convertido en un rico -ha traspasado esa línea- perteneciente e integrado en la clase a la que supuestamente combate. La justa distribución de la riqueza -ese principio máximo por el que dice luchar la izquierda, y que tampoco debiera ser ajeno a la derecha- reduciría el número de ricos a los que estrictamente lo merecieran, que serían muchos menos de los que hay, y entre ellos desde luego no figuraría por méritos propios D. José Blanco. Y la existencia de menos ricos implica la existencia de muchos menos pobres.

Pero sus alardes de nuevo rico no se reducen a la educación de los hijos, como hemos sabido estos días:

Villa PSOE

Y efectivamente, hasta sus ideas empiezan a ser las de un rico y, peor, cada vez más alejado de las preocupaciones de sus conciudadanos.

Blanco dice que los españoles "viven mejor que nunca aunque algunos tengan problemas

¡Vivimos mejor que nunca!

El Sr. Blanco vive mejor que nunca

¿Quiénes exactamente viven mejor que nunca? Porque desde hace un año y de forma más acentuada en los últimos meses, los españoles estamos viviendo peor cada mes que pasa. ¿Y quiénes son esos que tienen problemas, los más de cien mil que han engrosado las listas del paro este pasado mes de agosto? ¿Y los que las van a engrosar en septiembre?

Me cuesta entender que muchos de quienes les votan se puedan sentir todavía representados por ellos. ¿Qué tienen en común con ellos?
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3 comentarios:

javier dijo...

Yo siempre he dicho que los mayores hipócritas estaban en la izd, predican una cosa y practican la contraria.
Odio la hipocresía.
El artículo que dije que saldria hoy en el periodico gratuito QUÉ, sale la semana que viene, me diran que dia, ya os lo dire, va contra la ley de dependencia del mayor hipocrita/embustero de España, zetap

Oroel dijo...

A Javier:

La izquierda siempre ha presumido de una cierta superioridad moral sobre la derecha, que yo nunca he entendido. El compromiso de la derecha con las libertades ha sido históricamenteincuestionable -estoy hablando de la derecha europea y americana, puesto que en España ni la derecha ni la izquierda han sido precisamente ejemplares- y ha contribuido también en la lucha por los avances sociales.

Pero si hay algo de lo que la izquierda española no puede precisamente presumir es de honestidad ni política, ni intelectual ni moral. Su papel en la República, incluso alzándose contra ella, fue repugnante y alentó más que nadie el Alzamiento y la Guerra. En la época de González demostró su nivel de villlanía y corrupción. Y ahora, ya se ve...

Mike dijo...

Ya sabemos que a los lideres de la izda. se les permite todo. Su máquina de propaganda les funciona al 200%


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