martes, marzo 30, 2010

El blog del alcalde


Me acabo de enterar de que el alcalde de Zaragoza tiene blog y, claro, picado por la curiosidad, entro.


Leo que su última entrada trata sobre la deuda municipal, viéndose quizás obligado a lanzar un mensaje tranquilizador a la vista de los ataques que está recibiendo de la oposición y las inquietantes noticias que últimamente vierten los medios de comunicación aragoneses.



No tengo muchos datos sobre la financiación, avales o préstamos a cooperativas que haya podido hacer el Ayuntamiento para acelerar la urbanización de Arcosur, una enorme ciudad dormitorio en las afueras de Zaragoza y bajo el pasillo aéreo de acceso al aeropuerto, que es el argumento que suscita la mayor parte de los comentarios del artículo. Pero si puedo decir que estoy absolutamente en contra del modelo de ciudad por el que parece haber apostado.

Zaragoza, la ciudad consolidada, está llena de solares vacíos, quizás con la única excepción del distrito Centro. Hay docenas de ellos, muchos vacíos desde hace décadas. Pero en lugar de forzar su construcción (seguro que hay fórmulas incentivadoras o coercitivas) se opta por enviar a las nuevas generaciones a kilómetros de distancia, con el coste personal que supondrán los largos desplazamientos a que se verán obligados de por vida y debiendo asumir los contribuyentes el coste de los nuevos equipamientos: urbanización, viales, suministros, vertidos, alcantarillado, transporte público, colegios, ambulatorios…, equipamientos de que ya dispone la ciudad. Un modelo disparatado. No sé si es el modelo socialista… el de las ciudades del Este europeo: grandes monumentos en el centro de las ciudades, a mayor gloria del régimen y barriadas en el extrarradio para los obreros.

En el resto de la Europa occidental la gente vive en los extrarradios, en casitas de más de doscientos metros y con jardín. Ir a las afueras a vivir en apartamentos exiguos mientras hay solares vacíos en el centro me parece inaceptable.

Pero volvamos a la deuda. Dice el alcalde: “Debemos aproximadamente lo que ingresamos en un año en las arcas municipales”. No es cierto. Se calcula que antes de final de año y por primera vez en muchos años el coeficiente de endeudamiento municipal (relación entre la deuda financiera y los ingresos corrientes) alcanzará el 124,39%. Es decir, ese “aproximadamente” del alcalde tiene un 24,39% de desviación.

¿Y en qué nos está endeudando el alcalde? ¿Para qué? Megaproyectos: el azud del Ebro, que obliga a dragar el cauce todos los años para que los barquitos turísticos, sin apenas ocupación, puedan seguir navegando; el tranvía en construcción, el más caro de España y que concita el rechazo del 51% de los zaragozanos; en las telecabinas de la Expo, que los fines de semana funcionan en vacío…

Y hay más proyectos para el futuro: Una expo de las flores y la jardinería para el 2014, la capitalidad cultural de Europa para el 2016 y la Olimpiada de invierno (como lo oyen) para el 2022. Ya les contaré.

Y eso que estamos en crisis.

¿Políticas sociales? ¿Políticas socialistas? Peronismo en estado puro.
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Adendda:

Deuda de los Ayuntamientos:

Madrid: 7.000 millones de euros. Una pasada, se mire por donde se mire. No me gusta Galllardón, pero nada, oigan.

Valencia: 835 millones de euros.

Barcelona: 753 millones de euros.

Zaragoza: 752 millones de euros.

Fuente: suplemento económico de El Mundo.
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6 comentarios:

Carlos56 dijo...

A la “chita callando”, procurando que el público foráneo no se entere, ya son varios los municipios en suspensión de pagos, incluidas las nóminas de sus funcionarios y trabajadores. “Naturalmente” nadie ha exigido responsabilidades civiles o penales a los políticos por malversación de fondos.

Un saludo y un abrazo. Carlos56.

Alejandro dijo...

Según tengo entendido (y corregidme si me equivoco), ese modelo de ciudad no es el modelo socialista ni el de los paises del este.

Es el modelo de unos ayuntamientos que se financian a base de recalificar terrenos y venderlos a las constructoras. No tengo las cifras, pero creo que un porcentaje bastante significativo de la pasta que consiguen los ayntamientos es a través de este método.

No interesa rehabilitar, ni construir dentro de la ciudad, tampoco interesa el alquiler de pisos. Interesa convertir enormes zonas rurales en urbanas y llenarlas de decenas de miles de pisitos para la venta.

Posiblemente, esta política cortoplacista y egoista de los ayuntamientos haya sido en gran parte la desencadenante de la descomunal burbuja inmobiliaria que tento daño nos está haciendo.

Por cierto, saludos Carlos56, ¡¡cuánto tiempo...!!

Oroel dijo...

Dilecto Carlos56:

Con el tema de la deuda pública de nuestras instituciones hay dos temas que me preocupan:

Primero el de la suma de deudas que vamos acumulando en cada una de ellas, estatales, autonómicas y locales, y el que se produzcan sin nuestro conocimiento, consentimiento ni control. Es decir, a las deudas que cada familia tenga de forma particular, que puede incluso no tenerlas, hay que sumar las que otros deciden que debemos tener, en función de criterios que ni siquiera compartimos. Al final, sin comerlo ni beberlo, tenemos una deuda enorme de la que no somos ni siquiera conscientes.

Y en segundo lugar, se gastan nuestro dinero, porque es el nuestro, e hipotecan nuestro futuro y el de nuestros hijos -es decir, se están gastando incluso la riqueza que todavía no hemos producido- en gastos y proyectos en los que nosotros nunca invertiríamos, y mucho menos en tiempos de crisis. Aquí en Aragón, y más concretamente en Zaragoza, es impensable que con la deuda que tenemos se esté pensando en gastar en macroeventos de dudosa rentabilidad, mientras necesidades sociales más perentorias quedan sin atender.

Da lo mismo la austeridad y responsabilidad con que gestionemos nuestro dinero. Otros lo dilapidan irresponsablemente por nosotros.

Gastar en infraestructuras que generen riqueza con la que luego se pueda amortizar la deuda entra dentro de la ortodoxia económica. Endeudarse para sufragar gastos corrientes o lujos y caprichos es simplemente suicida.

Nos están suicidando.

Un fuerte abrazo.

Carlos56 dijo...

Estimado Alejandro:
Sigo leyendo vuestros blogs. Si bien es cierto que son varias decenas de intervenciones las que he arrojado a la papelera (de reciclaje) con un desencantado “no merece la pena”. Y no por ti, Oroel o Daniel (cito los tres foros en los que coincidimos). Es más bien un desaliento personal.

Estimado Oroel:
Efectivamente han hipotecado el futuro: Algunos ayuntamientos han pactado la subida del IBI un 500 % en el plazo de 10 años, a partir del 2007; han cobrado, de la administración central, los anticipos correspondientes a cuenta de ese periodo de tiempo, y se los han gastado. En mi municipio eso vino a ocurrir en el bienio 2005/6, en las vísperas de las elecciones municipales últimas ¡2007!

Oroel dijo...

Querido Alejandro:

No sé si es el modelo socialista o de la Europa del Este. Pero el resultado lo parece.

Los ayuntamientos no venden a las constructoras, creo, salvo que el suelo sea suyo. Lo que sí es cierto es que los impuestos que se cobran por un terreno edificable es mucho más alto que por un suelo rústico. Y además están las tasas y licencias de construcción, no sé si parte de las plusvalías, etc. Lo que está claro es que cada una de esas operaciones de recalificación masiva les reporta unos ingresos extraordinarios, aunque luego haya que dotar de infraestructuras esas nuevas urbanizaciones, que a su vez se sufragan con nuevas recalificaciones, hasta que la goma se rompe de tanto estirarla. Es un modelo insostenible a la larga. Así, al final, los servicios municipales se pagan básicamente por los compradores de los pisos, que han pagado por ellos unos precios abusivos.

Oroel dijo...

Querido Carlos56:

Se me olvidaba consignar que además del enorme crecimiento de la deuda municipal zaragozana, hasta colocarnos en la Champions League del endedudamiento, ello se ha producido después de que en los últimos años nuestro querido y afamado alcalde nos haya incrementado de forma claramente abusiva todos los impuestos y tasas municipales.

Pero el hombre, en su enorme megalomanía, hace corto con todo.


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