martes, diciembre 09, 2008

Gudaris

Durante el último siglo el ejército italiano obtuvo una, no sé si merecida, fama de cobardía e incompetencia para el combate. Sin duda lucharon en sus filas muchos hombres valientes. Pero apenas ganaron batallas durante todo un largo siglo de guerras.

Salvo una, frente a los nacionalistas vascos.

Los etarras han ejecutado a sus víctimas indefensas con bombas detonadas a distancia, o disparándoles en la nuca mientras los mantenían arrodillados y con las manos atadas a la espalda. Todo un ejemplo de valentía el de esos gudaris vascos.

Es por eso que hoy enlazo con placer esta noticia, porque gente que es capaz de asesinar a víctimas inocentes e inermes, además de pudrirse el resto de su vida en la cárcel, merecen ser expuestos a la vergüenza pública por su cobardía.
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7 comentarios:

Carlos56 dijo...

Estimado Oroel:

Hay comparaciones injustas. Los militares italianos dieron muestras de gran valor y sacrificio en la I Guerra Mundial contra los Austriacos, concretamente los célebres Alpinos. Los combates en las montañas fueron realmente muy duros.

La victoria que mencionas contra los nacionalistas vascos, supongo que te referirás a la rendición de Santoña en la que los "valientes gudaris" dejaron con el culo al aire al resto del ejército republicano del Norte, milicias de Santander y Asturias, del Psoe y PCE. Si bien insistieron en rendirse a los Italianos presentes en la zona con tres divisiones y dos brigadas, la derrota militar se la infligieron junto con las brigadas de Navarra, seis, y de Castilla, dos.

Por lo demás esta gentuza de ETA siempre se caracterizó por su cobardía en las actuaciones terroristas y ante la policía (en esto último, a cien millas de sus colegas irlandeses)

Mariano Rajoitz dijo...

En este blog se siguen aportando datos interesantísimos para la libertad y el buen entendimiento entre ciudadanos con posturas enfrentadas. Datos de gran calado científico.

Mi más sincera felicitación a los miembros de las fuerzas de seguridad del estado español y francés.

En cuanto mis obligaciones me lo permitan, insistiré en porqué tú eres otro nacionalista. Aunque tenga pocas esperanzas de convencerte. Sin llamarte tonto, como tú haces conmigo. (te das cuenta que aplicas el mismo método que el alcade ese de un pueblo de Madrid).

Marianico Rajoitz dijo...

He leído todo lo que se ha escrito aquí durante el puente, y tengo que decir 3 cosas:

- Mariano Rajoitz (and friends) no soy "La Voz de la conciencia". Yo confundí a "carlos56" con "carlos a." y creo que vosotros estáis incurriendo en el mismo error. Solo tenemos en común que a los dos se nos ha llamado tontos.

- Comparto muchas de las cosas que os dice "La voz de la conciencia" sobre vuestro demostrado nacionalismo español.

- Alejandro dice en voz alta lo que mucha gente piensa: intervención estatal en determinados aspectos económicos que nos han abocado a esta crisis, rozando incluso doctrinas comunistas. Mercado vs. Estado. Gran debate.
Lo que no consentiré es que un modelo (el de la perfección de los mercados internacionales de dinero, mercancia y personas) defendido hasta la extenuación por la derecha en todas sus formas, después de haber hecho aguas y de demostrar que es un sistema injusto, tenga que acarrear la izquierda con la culpabilidad de su fracaso.
¡Hasta allí podíamos llegar!

Mike dijo...

Le faltó igualar a otro colega suyo de años atrás, que se hizo pis y caca.

En fín; que lo único que hecho de menos de ETA es cuando saltaban ellos mismos por los aires manipulando algún explosivo. ¿Ves? Algo bueno se puede sacar de todo el mundo.

Saludos.

Oroel dijo...

A Marianico Rajoitz (sobre el nacionalismo):

No sé si algún otro de los contertulios te ha confundido con la Voz de la Conciencia. Yo no. La presencia de este último en este blog es muy anterior a tu aparición. La Voz de la Conciencia es más ingenuo que tú y posiblemente más joven. Es imposible confundiros.

No sé si algún otro de los contertulios de este blog se siente o considera a sí mismo nacionalista español. Yo no lo soy. Y no es cuestión de sentimientos. He analizado hasta la extenuación los rasgos definitorios del nacionalismo, y si algo he podido comprobar es que carezco de ellos absolutamente. Más aún, me repelen, me desagradan. En los tiempos que corren, el nacionalismo como doctrina política está caduco, superado -aunque se resista a morir- por los acontecimientos y los avances tecnológicos. Pero no sólo es que esté superado: es que es moral y éticamente repulsivo, con unos indudables rasgos totalitarios y de supeditación de la persona a una tarea colectiva -que se han impuesto a sí mismos los nacionalistas y que pretenden imponer al resto de sus conciudadanos- que no comparto y que chocan frontalmente con mi ideario y mis convicciones.

No soy nacionalista. Llamarme nacionalista es un insulto. Y si alguien, después de mis prolijas explicaciones, sigue llamándomelo es que es un tonto sin remedio, impermeable a los razonamientos.

Oroel dijo...

A Marianico Rajoitz (sobre el debate económico):

Olvidémonos del comunismo, felizmente superado, y centrémonos en las dos corrientes ideológico-económicas en pugna: liberalismo vs socialdemocracia. Ambos reúnen varias características comunes que son las que hacen posible su convivencia pacífica e incluso su alternancia como modelos.

1.- Ambas permiten una gradación de sus modelos de forma que (casi) insensiblemente se puede pasar de uno a otra sin transición. E incluso en determinadas épocas de crisis permite que un gobierno o un país de fuerte tradición liberal (como Estados Unidos) incremente el papel del Estado como actor económico (mediante fuertes inversiones públicas) sin gran escándalo ni tensiones sociales o ruptura del modelo.

2.- Ambos, el liberalismo moderno y la socialdemocracia, admiten como regla básica el libre mercado. No me gusta tanto hablar de capitalismo como de libre mercado y su correlato, el derecho a la propiedad privada. Hablar de esto hoy es casi lo mismo que hablar de democracia. Sólo puede abolirse el libre mercado y el derecho de propiedad mediante el totalitarismo, aunque también puede haber otra forma de totalitarismo compatible con éstos, por supuesto.

3.- Ambos son el resultado de la constatación de los defectos de los modelos originales: el liberalismo primigenio (el del arranque de la industrialización) y el comunismo.

No obstante, el Libre Mercado es un modelo con defectos graves que urgen la intervención del Estado, como regulador y/o como agente económico: monopolios y oligopolios (la ventaja abusiva del control de la escasez), las posiciones de dominio, la concertación de precios, la opacidad del mercado, la información privilegiada, las externalidades negativas... Observa que la relativa solidez de nuestro sistema financiero en esta crisis (y sólo del sistema financiero, porque el sistema productivo es un desastre) se ha debido a la estricta regulación y controles impuestos en tiempos de Aznar y Rato, que contrastan con la irresponsable libertad con que han actuado en Estados Unidos.

Tenemos en España unos órganos de control que no funcionan (o no del todo correctamente) y que han servido para que el Gobierno caiga en la tentación de intervenir políticamente. Tenemos un Tribunal (que no es un tribunal) de la Competencia, una Comisión Nacional del Mercado de Valores, la Comisión Nacional de la Energía...

Pero el Estado no sólo regula, sino que interviene, y está comúnmente aceptado que lo haga: Educación, Sanidad e Infraestructuras, y no pasa nada, ni nadie se rasga las vestiduras.

¿Cuáles son, por tanto, las diferencias de modelo? ¿Y en qué ha podido fallar?

Básicamente:

1.- La mayor o menor participación del Estado en el gasto del PIB. Y obsérvese que un Estado fuertemente (torpemente) descentralizado como es el nuestro, con una sobreabundancia de administraciones y órganos políticos, muchos de ellos redundantes y solapados, sin ser estrictamente socialdemócrata, consume una enorme parte del PIB sin lograr con ello una redistribución de la renta mayor o más justa y equitativa (que sería el objetivo básico de la socialdemocracia).

2.- La mayor intervención del Estado como agente económico. Se da la paradoja de que mientras que en los años de la Transición y siguientes se desmanteló el INI, privatizando sus empresas y abriendo importantes sectores a la competencia, las Comunidades Autónomas han emprendido una camino opuesto, creando sus propios “inis” autonómicos, que han sucumbido, claro, a la tentación del clientelismo más que a la intervención económica en sectores estratégicos. Posiblemente el objetivo haya sido clientelar desde el principio.

Es decir, estamos cayendo en un modelo de gasto público enorme e ineficiente, a niveles más propios de las socialdemocracias europeas, pero con objetivos que nada tienen que ver con los de la socialdemocracia, sino con el de la “casta” italiana. Y eso tiene poco que ver con el liberalismo económico moderno (esto es, consciente de los defectos del mercado).

Un modelo abocado a la quiebra, de la que sólo una élite privilegiada se salvará.

Oroel dijo...

A Mike:

Respecto a aquellos etarras a los que les estallaban las bombas en las manos, eran la confirmación de aquella máxima que dice que hay personas que cuando mueren mejoran el mundo. Era su caso.

Y es bien triste que puedan decir de uno que cuando mueres, el mundo sea mejor.


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