viernes, octubre 17, 2008

Causa General

El juez pavo real despliega sus plumas. La crisis económica arrecia y la maniobra de distracción ha de estar a la altura.

Auto de Garzón

Garzón abre una Causa general contra el franquismo y reclama al registro civil que antes de 10 días le remita el certificado de defunción de Francisco Franco Bahamonde. Pero, ¿vivimos en un país de locos?

Estas han sido las reacciones de hoy:

La truculenta Garzonada crece hasta el delirio

Y estos son los argumentos de Garzón, sistematizados por el periódico La Razón:

1.- No es una revisión histórica

2.- Sólo juzgará los crímenes realizados por un bando, porque los vencedores de la Guerra Civil «aplicaron su derecho a los vencidos»

Pero ¿alguien sabe que Carrillo haya sido juzgado y declarado culpable o inocente? Porque es un notorio sospechoso, todavía vivo y en condiciones de prestar declaración. Recordemos que la masacre de Paracuellos del Jarama no tiene responsable declarado judicialmente.

3.- No hay retroactividad.

Con carácter general las leyes penales no son retroactivas, salvo en el caso de los crímenes contra la Humanidad, que tienen entidad jurídica desde los juicios de Nuremberg, pero que no existían, jurídicamente hablando, hasta entonces, y no en el momento en que tuvieron lugar los hechos que ahora pretende juzgar Garzón.

4.- Garzón se declara competente.

La Audiencia Nacional, de la que Garzón es magistrado, es competente para conocer de los delitos contra las altas instituciones del Estado. Según Garzón todos los supuestos crímenes ocurridos tras el Alzamiento nacional, durante la guerra y en los años siguientes tuvieron lugar contra las altas instituciones del Estado, contra el que se alzaron los sublevados.

Pero entonces, ¿en qué quedamos? ¿es un crimen contra la Humanidad o contra las altas instituciones del Estado? ¿O sólo es contra la Humanidad porque lo es contra las altas instituciones del Estado? No es ciertamente, la doctrina que dejó sentada el tribunal de Nuremberg.

Si el Derecho procesal debe caracterizarse por el rigor, la lógica y la previsibilidad como garantía de seguridad jurídica, las triquiñuelas de Garzón parecen alejarse sustancialmente de los principios del Derecho.

5.- Paracuellos es un caso distinto.

El juez rechazó hace diez años investigar una denuncia contra Carrillo por los crímenes de Paracuellos del Jarama.

La doble vara de Garzón: Sí a investigar el franquismo pero no a Paracuellos

Para él son casos distintos, pues esas muertes ya «se investigaron» (¿?) y «se procuró sancionar a los posibles responsables». Algo que es radicalmente falso. Además, no se pretendía atentar contra altos organismos de la nación, por lo que la competencia no sería de la Audiencia.

6.- Esos delitos no han prescrito ni les es de aplicación la Ley de Amnistía de 1977.

Efectivamente, esa Ley establece que «todos los actos de intencionalidad política, cualquiera que fuera su resultado, con anterioridad al 15 de diciembre de 1976» quedan amnistiados. Pero el juez dice que los delitos cometidos por el franquismo «son crímenes contra la humanidad y, por tanto, sin naturaleza de delito politico», por lo que no pueden amnistiarse, lo que es lo mismo que decir que el Parlamento español no sabía lo que hacía cuando aprobó esa ley.

El juez pide un papel que acredite que Franco ha muerto

Tribunal de excepción

Garzón: crispar en tiempos de crisis

En fin, yo quisiera poder vivir en un país normal, donde jueces como éste hubieran sido apartados de la judicatura hace ya años.

Acabo con la frase que pone fin al artículo de El Mundo: “Alguien así no está ni moral ni mentalmente capacitado para enjuiciar a nadie”. Yo quisiera enfatizar la referencia a su capacidad mental -o a su falta de ella-.



No voy a pronunciarme sobre su equilibrio psíquico, pero, en cualquier caso, Garzón parece un enfermo de vanidad. O vanidoso hasta extremos patológicos.


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3 comentarios:

Carlos56 dijo...

Estimado Oroel.

Hay alguna curiosidad en los autos de Garzón. Cuando declara que los crímenes cometidos por el frente popular durante la guerra quedaron investigados y juzgados en su momento le da legitimidad ni más ni menos que al régimen de Franco, ya que fue este régimen el que depuró esas responsabilidades. Esta legitimidad provendría del Alzamiento frente a las autoridades que ya no podrían ser consideradas legítimas.

Otra curiosidad. Considera que las declaraciones, realizadas principalmente en Julio, por los presuntos responsables implican la intención criminal y de atentado contra la autoridad. Pero obvia las mismas declaraciones del frente popular durante los primeros meses del 36 referente a la aniquilación de la república burguesa y sus valedores. En este último caso son las mismas autoridades del estado, legalmente establecido, las que promueven, cuando no ejecutan, la desaparición y asesinado de miembros de la oposición, ahora si estaríamos incursos en un delito de crimen contra la humanidad, si bien no tipificado en su momento.

Si se admite que la autoridad republicana era una y era la legalmente establecida quedan por depurar los crímenes que en ese bando cometieron los unos contra los otros así como las dos o tres sublevaciones que dentro de ese bando hubo, o depurar la traición al gobierno legal de la república del PNV en Santoña.

Como se verá el esperpento puede llegar muy lejos.

Neguemos la legitimidad al gobierno y las Cortes que promovieron la amnistía. Negaremos la legalidad de todos los actos administrativos y jurídicos del franquismo, la transición y buena parte del periodo democrático. Recuérdese, por ejemplo, que el código penal de la democracia es de los 90 o quien firmaba los títulos académicos anteriores al 77.

En fin una estupidez, más propia de un ególatra al que se le escapan los narcos, le tumban los sumarios, le ningunea mister X o del que se mofa el BípedoImplume.

Un abrazo. Carlos56.

Anónimo dijo...

¿Se reabrirá el sumario por el asesinato del Almirante Carrero Blanco, chófer y escolta?

Oroel dijo...

A Carlos56 y a la anónimo:

Muy interesantes las reflexiones de ambos.

Toda la actuación de Garzón es esperpéntica y abre heridas por una lado y vericuetos y alternativas jurídicas por otro que podrían empantanar la Justicia durante los próximos años, sin motivo, sin necesidad y sin razón alguna que lo justifique, sino su propia egolatría.

Como primera providencia debería ser echado de la carrera judicial.


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