martes, agosto 31, 2010

A la rica izquierda




Lo he escrito ya en alguna otra ocasión. La última batalla ideológica, que posiblemente será eterna -después de producido un imparable proceso de convergencia ideológica y asunción de postulados comunes- es la que confronta la Libertad con la Igualdad. Las diferencias ideológicas se han atenuado, pero esa que digo será la batalla que habrá que continuar luchando, eternamente, sin duda.

Yo, ni que decir tiene, estoy en el bando de la Libertad, porque creo que es el lado correcto de la vida. Porque la Libertad es el bien más preciado.

La Igualdad reclutará a los agraviados de la vida, que siempre los habrá, a los menos dotados, a los menos voluntariosos, a los débiles, pero también a aquellos que siendo inteligentes y capaces han sido injustamente tratados, a los que no han tenido oportunidades, a los que han sufrido enfermedad, reveses insuperables, a los menos afortunados... Siempre habrá gente alistada en un bando y otro.

También habrá agraviados en el bando de la Libertad (la vida no es fácil para nadie), pero éstos no están -no estamos- dispuestos a rendirse y a renunciar a ella, a la Libertad, a pesar de los reveses e injusticias de la vida.

Los que nos alistamos en el bando de la Libertad creemos también en la Responsabilidad, por que es exactamente lo mismo expresado con diferentes palabras, porque son las dos caras de la misma moneda. Sólo quien es libre puede ser responsable y sólo quien es responsable puede ser libre. Quizás por eso la palabra Libertad es tan hermosa como exigente. Tan terrible como bella.

Desde la Libertad asumimos sin reservas la protección de los desprotegidos y la igualdad de oportunidades. Y sabemos que todos los hombres nacen libres e iguales en dignidad y derechos. Pero lo que hagan a partir de allí con su vida, con su dignidad y con sus derechos es cosa suya, de su libertad y de su responsabilidad individuales. El Estado o los poderes públicos no pueden asumir -privarnos de- nuestra responsabilidad. Nunca sacrificaremos la Libertad (y nuestra responsabilidad) por la Igualdad.

Fue Orwell quien desmanteló con una sola frase la falsa lucha de los igualitarios: “todos somos iguales, pero algunos más iguales que otros”.



Y es que alcanzado el poder, quienes lo detentan dejan de ser iguales al resto. Cantan la Internacional con el puño en alto y dicen representar a la famélica legión desde la seguridad de su riqueza. Mentira, por supuesto. El igualitarismo desemboca inevitablemente en la hipocresía. O abdican de su ideología o de su posición o mantienen el discurso y el estatus alcanzado recurriendo a la hipocresía y al disimulo. Esta última opción es la más frecuente.

Lo dijo Orwell y lo hemos visto mil veces, especialmente en España: el indeseable de Carrillo, exiliado durante el franquismo, veraneando en las dachas de Ceaucescu, mientras sus correligionarios vivían en la clandestinidad o represaliados; Felipe González y su mansión de Tánger; María Teresa Fernández de la Vega inventándose un padre represaliado del franquismo que realmente fue un alto cargo (delegado de Trabajo en Zaragoza: ¡vaya represaliado!) del que ha heredado pisos y propiedades; Bermejo, rico de familia, gracias a su padre franquista y propietario de varias gasolineras; Bono, su hípica y sus propiedades inmobiliarias; Carme Chacón y su casa en Santo Domingo; Moratinos y su casita en la Dordoña francesa; Pajín y sus dos o tres sueldos; Blanco y su finca en Villanueva de Arosa en primera línea de costa, Zapatero, hijo de una familia burguesa, que no ha trabajado nunca... Representantes de la clase trabajadora, de los oficinistas, obreros, dependientas, parados, jubilados... dicen.




Habrá obreros, parados y jubilados que les voten. Son de los nuestros, dirán. ¿Son de los vuestros?, les preguntaremos. A mí, en su lugar, me resultaría difícil responder.

PD1.: Por cierto, observen en el vídeo la indisimulada incomodidad de Nicolás Redondo ante la compañía y desfachatez de esa cantamañanas. Su cara es todo un poema.

PD2.: Para mis lectores del otro lado del Atlántico, la “bella” señorita que canta la Internacional, puño en alto, es Leire Pajín, la Secretaria de Organización del Partido Socialista Obrero Español, la número tres en su organigrama. Tiene poco más de treinta años. Se ha hablado mucho en España de sus ingresos.

Los sueldos de Pajín

Leire Pajín: "No acumulamos sueldos, acumulamos responsabilidades"

“Todos somos iguales, pero...”
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lunes, agosto 30, 2010

Losing his grip

Perdiendo su “gancho”. Así titula The Economist su artículo sobre política española, deteniéndose en el análisis de la “rebelión” de Tomás Gómez contra Zapatero en Madrid.

Hablan del regocijo del PP madrileño por el desacato de Gómez. Que no se equivoquen. Otro día les explicaré mi versión.

Tampoco dice The Economist cosas muy diferentes a las que decimos aquí, o a las que dicen nuestros periódicos. Pero parece como si el hecho de que las reconozcan y digan fuera les otorgue más valor.


Some say Mr Zapatero knows that his unpopular economic reforms (…/…) have made him a toxic figure, and that he will be obliged to fall on his sword before the election.

Hay quien dice que Zapatero sabe que sus impopulares reformas económicas le han convertido en una figura tóxica, lo que podría obligarle a sacrificarse antes de las próximas elecciones.

El “sacrificio” que sugiere The Economist es, metafóricamente, honorable: to fall on his own sword. Conociendo la falta de honorabilidad de Zapatero (un tipo que ha demostrado una total falta de lealtad hacia sus colaboradores, que incumple su palabra con la misma facilidad con que la empeña y que ha demostrado esa absoluta carencia de principios no puede ser honorable), dudo mucho que ese sacrificio voluntario y generoso tenga lugar. Es por eso que apelo a que la ciudadanía le enseñe la puerta de salida convirtiendo las próximas elecciones autonómicas y municipales en unas primarias para Zapatero. Una primarias que en buena lógica debería perder clamorosamentee.

Spaniards appear to have tired of their prime minister.

Los españoles parecen haberse cansado del presidente del Gobierno.

A recent poll found that only a third of Socialist voters want him to run again.

Una reciente encuesta mostró que sólo un tercio de los votantes socialistas quieren que Zapatero se presente de nuevo.

Ninguna de esas opiniones es nueva o desconocida. Ya lo sabíamos.

Pero The Economist también analiza las expectativas del candidato del principal partido de la oposición y no es complaciente: 

One view gaining ground is that victory at the next election will go to whichever party is brave enough to ditch its leader.

Una opinión que gana terreno es que la victoria en las próximas elecciones será del partido que tenga el coraje de prescindir de su líder.
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domingo, agosto 29, 2010

Omertá

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En primera fila, Marcelino Iglesias, José Blanco, Javier Lambán, Carlos Pérez Anadón y Eva Almunia, al comienzo de un mitin del PSOE.

Ni la denuncia contra Carlos Pérez Anadón, concejal de urbanismo del ayuntamiento de Zaragoza, ni contra Javier Lambán, presidente de la Diputación Provincial de Zaragoza, ni contra Eva Almunia, Secretaria de Estado de Educación y próxima candidata a la presidencia de la Diputación General de Aragón, han merecido la atención de la prensa aragonesa.




Los dos primeros casos han sido admitidos a trámite en dos Juzgados de Instrucción de Zaragoza. Sin embargo, la noticia sobre la titulación de Eva Almunia sólo dice que ha sido presentada una denuncia ante otro Juzgado de Instrucción de Zaragoza, pero no que haya sido admitida a trámite. No obstante, es la denuncia más fácil de desmentir. No haría falta ni una ruega de prensa, sino una simple nota de prensa con una fotocopia de su título o de su expediente académico. Algo que a ningún titulado de este país le costaría más de media hora conseguir y desmentir, si se pusiera en duda su titulación.

Lo que sorprende es el silencio de la prensa aragonesa. No porque vayan a dar pábulo a las denuncias, sino por no considerar noticiable ni siquiera el hecho -que alguna significación tiene- de que dos juzgados las hayan admitido a trámite.

El informar de eso no cuestiona la inocencia de los denunciados. Es más, si no estoy mal informado, en el Derecho Penal español las denuncias falsas son delito, lo que podría volverse contra los denunciantes.

Pero a mí, desde hace ya mucho tiempo, los silencios de la prensa aragonesa, más que sorprendentes, me parecen sospechosos. El oasis aragonés.
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sábado, agosto 28, 2010

Un monólogo mítico

En el cine o en el teatro, confieso mi predilección por los monólogos.


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viernes, agosto 27, 2010

La otra Armada invencible

El pasado domingo Arturo Pérez-Reverte escribió sobre un olvidado héroe español, al que sus hombres llamaban “Mediohombre” y al que en textos ingleses o americanos llaman “Halfman”. Con extraordinario respeto, eso sí. Blas de Lezo.


Blas de Lezo era vasco. Y, por ello mismo, español. (Siempre he considerado que el nacionalismo vasco traiciona la memoria de sus antepasados,… pero esa es otra historia)

Recomiendo vivamente la lectura de la novela de Alber Vázquez, Mediohombre.

Cartagena de Indias fue durante los siglos en que duró la dominación española un elemento estratégico fundamental, cuya caída hubiera supuesto el derrumbe del Imperio español en América. Situada en el centro de aquellos dominios, con un fantástico puerto natural, permitía el control del comercio de mercancías del norte de Sudamérica (los actuales Colombia -donde se halla la ciudad-, Panamá y Venezuela) y todo el Caribe (hasta las costas de Mexico, Florida, Cuba, Santo Domingo y Puerto Rico), y permitía mantener el dominio de las costas del Pacífico en el istmo. Sus fortificaciones, todavía en pie hoy día, permiten calibrar la importancia que se le otorgaba. De hecho, el impresionante castillo de San Felipe es la mayor fortificación española en América. La toma de la ciudad durante los siglos anteriores, en que España mantenía una incontestable supremacía militar, hubiera sido impensable. Pero en el siglo XVIII se consideraba factible.
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Inglaterra declaró la guerra a España por el incidente conocido como la Oreja de Jenkins y en el curso de esa contienda se decidió la toma de Cartagena, con una escuadra comandada por Edward Vernon.

La batalla de Cartagena, en la que las tropas inglesas fueron humillantemente derrotadas, a pesar de que es desconocida de los españoles (y de los propios ingleses), se encuentra abundantemente glosada en Internet por lo que no me extenderé sobre ella. Tuvo lugar veinte años más tarde de la muerte de D. Pedro de Villasur y sus hombres en Nebraska, que he narrado en otro lugar de este blog.



Mucho más conocida de los ingleses (y de los españoles) es la historia de la Armada invencible. Pero si entonces, un siglo y medio antes, bajo el reinado de Felipe II, los españoles enviaron 126 navíos, en ésta los ingleses reunieron un total de 186 barcos, que sumaban más de dos mil cañones y casi 27.000 hombres. Hasta el desembarco de Normandía no se volvió a reunir una flota que superara a la Armada del almirante Vernon. Los españoles se les enfrentaron con 6 navíos y una guarnición de tres mil quinientos hombres.

Como detalle curioso, un oficial virginiano, Lawrence Washington, hermanastro del que sería primer presidente de Estados Unidos, George Washington, combatió en Cartagena de Indias junto a Vernon y por ello decidió llamar Mount Vernon a la plantación que tenía en Virginia.

Otro hecho curioso es que el grog, bebida popular entre los marineros, también recibió su nombre como homenaje a Vernon, ya que fue él quién sugirió diluir el ron con agua durante el asedio de Cartagena con el fin de que durase más.

La página oficial de la Abadía de Westminster, donde se glosan las vidas de quienes reposan en ella (pues Vernon fue enterrado allí, a pesar de su enorme descrédito) supone todo un ejemplo de sublime hipocresía histórica. En ella se magnifica la toma de Portobelo, una plaza escasamente defendida en Panamá, mientras que se cita eufemísticamente la batalla de Cartagena: “…at Carthagena conquered as far as naval forces could carry victory” “…en Cartagena conquistó lo que las fuerzas navales le permitieron tomar (¿?)”. (Si alguien, con más conocimientos de inglés que yo, puede dar una traducción más precisa, lo agradeceré)

Por el contrario, se desconoce donde se hallan los restos de Blas de Lezo.
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miércoles, agosto 25, 2010

Carlos Pérez Anadón

La política española está llena de ellos, de políticos profesionales, personajes cuya única actividad remunerada ha sido la política. O que si han tenido alguna remuneración por algún trabajo distinto, lo fue hace tanto tiempo que quizás ni ellos lo recuerden. Pero no sólo en el PSOE, por supuesto. Éste es uno de esos.



Pienso que a determinadas edades, sobre todo después de tanto tiempo en el poder, y viendo cómo los controles democráticos se van relajando de forma acelerada y cómo la capacidad de escándalo de la sociedad hace tiempo que se ha atrofiado, debe acabar sintiéndose una sensación de impunidad casi absoluta.

Estos días pasados apareció en la prensa digital española la noticia de que Carlos Pérez Anadón había sido denunciado por determinados delitos relacionados con el urbanismo y su gestión municipal. El hombre es en la actualidad concejal de Urbanismo y teniente de alcalde de Zaragoza. Al parecer esas denuncias han sido admitidas a trámite ante el Juzgado de Instrucción número 3 de Zaragoza, sin que haya habido ningún desmentido oficial (ni tampoco confirmación). Lo sorprendente es que la prensa aragonesa haya ignorado la noticia, a pesar de su lógica relevancia en Aragón y especialmente en la ciudad de Zaragoza.




Lo más sorprendente, ya digo, no es la noticia. La política española sobreabunda de informaciones similares. Lo que verdaderamente me ha sorprendido es comprobar cómo la prensa aragonesa ignoraba absolutamente la noticia y cómo cualquier referencia en sus foros de opinión era inmediatamente censurada y borrada. Ha habido comentarios que, por ejemplo en el Periódico de Aragón, han durado apenas unos minutos. Tal parece que hubiera un pacto de silencio o que los medios aragoneses obedecen ciegamente las órdenes o sugerencias del Poder. Y que esas órdenes o sugerencias realmente han existido.

Estos mismos días se ha sabido de otra denuncia contra el presidente de la Diputación Provincial de Zaragoza, Javier Lambán, que ha sufrido idéntico tratamiento por la prensa aragonesa: la omertá más absoluta.



Ya he mencionado que ninguna de las dos instituciones en las que detentan alguna importante responsabilidad Carlos Pérez Anadón y Javier Lambán, ni ninguno de ambos personajes, han emitido ningún comunicado (que yo sepa) desmintiendo o confirmando la admisión a trámite de las denuncias presentadas contra ellos.



Addenda:

Si la prensa deja de prestar este servicio público, habrá de ser la sociedad civil quien lo haga. No es posible que ignoren que ahora existen herramientas para ello. Y si lo ignoran, no podrán hacerlo indefinidamente.

Durante mucho tiempo se ha hablado de la prensa como cuarto poder, pero en los últimos años, a medida que se aceleraba la globalización económica, este cuarto poder fue vaciándose de sentido, perdiendo poco a poco su función esencial de contrapoder. El verdadero poder es detentado ahora por un conjunto de grupos económicos, por las empresas globales -que incluyen medios de comunicación escritos y audiovisuales- de alcance planetario, cuyo peso en los negocios del mundo resulta a veces más importante que el de los gobiernos y los Estados. Pero a escala más modesta, simplemente regional, este cuarto poder ya no lo es tanto, pues depende de las subvenciones y de la publicidad institucional.

Es necesario por ello crear un quinto poder que nos permita oponer una fuerza cívica y ciudadana a esa nueva alianza entre prensa y poder político. Un quinto poder cuya función sería controlar al poder político y denunciar sus connivencias con los medios de comunicación. Esos medios de comunicación que, en determinadas circunstancias, no solo dejan de defender a los ciudadanos sino que a veces se alían y protegen a los políticos ocultando o falseando la información que debería ser pública.

Como está ocurriendo en Aragón.
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martes, agosto 24, 2010

Un blog interesante

Al otro lado del Atlántico también se lucha por la Libertad


No lo olvidemos: Moratinos vio la final del Mundial de fútbol en compañía de Raúl Castro, y Zapatero es amigo de Hugo Chávez. ¿Hay algún otro gobierno en Europa con esas amistades?
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lunes, agosto 23, 2010

A veces resulta conveniente recordar

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Divertido y aleccionador.
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Recordando estas cosas no debería haberme extrañado del artículo que escribió Felipe González en el País.


Efectivamente: lengua de serpiente... Y Zapatero ha resultado ser un digno sucesor.
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La indignidad socialista

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Tal como era previsible, después del anticipo de los seis años previos, el Gobierno de Rodríguez Zapatero se ha instalado definitivamente en la indignidad. Parecía su destino inevitable. Y efectivamente, así ha sido.


Melilla:

La visita de Aznar a Melilla ha provocado la histeria en las filas del PSOE. Y los más propensos a la histeria, José Blanco y María Teresa Fernández de la Vega, han estado de nuevo a la altura de las expectativas. Nunca defraudan.





Ambos, por supuesto, han ignorado u olvidado la visita de Zapatero a Rabat, en otra de las periódicas crisis diplomáticas de España con el reino alhauita, ésta cuando gobernaba Aznar (aquella que precedió a la efímera toma marroquí del peñón de Perejil). En ella, Zapatero se entrevistó con Mohamed VI frente a un mapa donde incluso las Islas Canarias aparecían integradas en Marruecos, con el mismo color que el Sahara Occidental. Por cierto, en la foto de la entrevista, ¿no es Trinidad Jiménez quien le acompaña? Sí, efectivamente, lo es, que acompañó a Zapatero porque ella era entonces, en 2001, responsable de Relaciones Internacionales de los socialistas.
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En la actualidad Aznar ha viajado a una ciudad española, en territorio nacional. No parece razonable que un ciudadano español deba autolimitar sus desplazamientos por España por exigencias de una potencia extranjera como al parecer pretendía el Gobierno. En aquella ocasión, Zapatero viajó al extranjero, precisamente a entrevistarse con la otra parte en conflicto, en lugar de alinearse con el legítimo Gobierno de España, ignorando a la diplomacia española. Si en alguna ocasión hubo deslealtad fue, sin duda alguna, en aquélla. O dicho de otra manera: los socialistas tienen un morro que se lo pisan y una desvergüenza incalificable.

Mientras tanto, Moratinos, nuestro supuesto ministro de Asuntos Exteriores, veranea en la Dordoña francesa, donde tiene una casa (muy socialista). Pasemos por alto el estatus de la casita: lo relevante es que no ha cumplido con su obligación. Ningún miembro del Gobierno lo ha hecho. De ahí la histeria ante el gesto de Aznar.

En la foto que ilustra este comentario, su casa francesa es esa que se ve detrás del ministro Moratinos (que, por cierto, vio la final del Mundial de fútbol en compañía del dictador Raúl Castro). Todo muy ejemplar. Esto es el socialismo español.



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Cataluña:

La reciente sentencia del Tribunal Constitucional sobre la reforma del Estatuto de Autonomía de Cataluña ha irritado a los nacionalistas, a los genuinos y a los sobrevenidos; esto es, a los socialistas. Es por eso que en su más genuino estilo, Zapatero se apresura a incumplir su obligación, a faltar a su responsabilidad y a hacer lo que no se permitiría ningún primer ministro de un gobierno occidental: a eludir el cumplimiento de una sentencia del Tribunal Constitucional (o del Tribunal Supremo en Estados Unidos).




¿No es normal que se les tenga desprecio? Realmente, no sé cómo se podría tener otra consideración distinta y mejor hacia ellos.
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domingo, agosto 22, 2010

La Casa Real de Cataluña

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Mi amiga Collarada me envía estas fotografías del sepulcro de D. Juan de Aragón, “príncipe de la Casa Real de Cataluña” (sic), que se encuentra en el monasterio de Monserrat.

Mis conocimientos de Historia son más bien escasos por lo que he tenido que recurrir a Wikipedia para documentarme.

No he hallado ninguna referencia a la Casa Real de Cataluña. Debe entenderse, por tanto, que cuando se refieren a la Casa Real de Cataluña se están refiriendo, con toda seguridad, pero, extrañamente, sin nombrarla, a la Corona de Aragón, pues no ha habido otra casa real en Cataluña, salvo la Corona española después de la reunificación de las coronas aragonesa y castellana. Omitir ese dato y sustituirlo por la referencia a la Casa Real de Cataluña es una licencia que puede conducir a error a quienes de buena fe y sin conocimientos de Historia lean esa inscripción.

Sólo he hallado, como mis lectores ya imaginarán, la larga lista de los condes de Barcelona. Es a partir de Alfonso II, hijo de Ramón Berenguer IV y doña Petronila de Aragón, cuando se unifican en la misma persona los títulos de rey de Aragón y conde de Barcelona. Fue posteriormente cuando como consecuencia de conquistas y anexiones se incorporarían los títulos correspondientes a los reinos de Mallorca, Valencia, Sicilia, Córcega, Cerdeña y Nápoles, así como, durante breve tiempo, los ducados de Atenas y Neopatria.

Uno de los reyes más emblemáticos para los catalanes es sin duda Jaime I el Conquistador, quien precisamente anexionó a la Corona los reinos de Valencia y Mallorca tras su conquista a los musulmanes. Sus títulos fueron fundamentalmente los de rey de Aragón (1213–1276), de Valencia (1239–76) y de Mallorca (1229–1276), conde de Barcelona (1213–1276), señor de Montpellier (1219–1276) y de otros feudos en Occitania.

Respecto a ese D. Juan de Aragón, enterrado en Monserrat, se le conoce mejor por el nombre de Juan II de Ribargorza, para distinguirlo de otros dos “juanes” de Aragón que siendo infantes de Aragón y virreyes de Cataluña (cargo que primero se llamó lugarteniente o lloctinent), fueron luego reyes de Aragón. Este Juan II de Ribagorza nació en Benabarre en 1457 y murió en Monzón en 1528 (ambas localidades aragonesas, para que no quede duda de su aragonesismo), y la sangre real que corría por sus venas era la de Alfonso de Aragón y Escobar, duque de Villahermosa y conde de Ribagorza y de Cortes, de quien era hijo bastardo. Se da la circunstancia de que también Alfonso de Aragón y Escobar era hijo ilegítimo del entonces infante Juan de Aragón, posteriormente coronado rey de Aragón y Navarra como Juan II el Grande. Llamar “príncipe” a D. Juan de Ribagorza, hijo bastardo de un bastardo, y siendo tan improbables por tanto sus posibilidades de heredar la corona parece un poco excesivo.

Este pretendido príncipe catalán pertenecía además a la casa de los Trastamara, entronizada como consecuencia del laborioso pacto alcanzado en el Compromiso de Caspe; es decir, era de origen y sangre castellana y ni siquiera estrictamente aragonesa y mucho menos catalana.

Fue nombrado virrey de Cataluña en 1512, aunque no tomó posesión de su cargo hasta el 10 de junio de 1513, y hubo de presentar su renuncia un año más tarde por no residir en Barcelona. Muy pocos títulos para los que se le atribuyen en su tumba de Monserrat. Más parece que en lugar de honrarle se le hubiera tomado como pretexto para inventar una Casa Real catalana que nunca existió.

Pero la manipulación de la Historia tiene estos propósitos, llamémosles, instrumentales (como la supuesta muerte heroica de Rafael Casanova). Porque me pregunto qué otros propósitos pudieron animar a quien elaboró el texto de la lápida, dando por supuesto que debía conocer con bastante más detalle la imprecisión (por no decir absoluta falsedad) de lo que estaba redactando.

El nacionalismo se nutre de mitos, pero al menos la mentira, en el caso catalán, no tiene otra víctima que la verdad. En otras partes el nacionalismo no sólo miente, sino que mata.
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martes, agosto 17, 2010

El diario de Villasur

Internet permite apasionantes investigaciones, aunque lógicamente limitadas.

Por azar -aunque no tanto, realmente- leí una entrada sobre la expedición de D. Pedro de Villasur en el verano de 1720, desde Santa Fe, en Nuevo México, hasta lo que hoy es el estado de Nebraska, prácticamente en el centro geográfico del actual territorio continental de los Estados Unidos, donde, en una pradera situada en la confluencia entre los actuales ríos Lobo -Loup River (Loup, en francés)- y Platte, acabó trágicamente, a consecuencia de una emboscada de los indios pawnees. Hablamos de la región de las grandes praderas, donde hoy se extienden inmensos cultivos de maíz, en la cuenca del Missouri.

Este hecho, como muchos otros de la exploración y fallida colonización de Norteamérica por España, es prácticamente desconocido entre nosotros y, por el contrario, ampliamente documentado por los americanos.

La expedición, su trágico final, el retorno de los pocos supervivientes (siete, aunque el número varía según las fuentes consultadas), la investigación y juicio posteriores al gobernador de Nuevo México (D. Antonio Valverde y Cosío) como responsable político y la existencia de testimonios gráficos (las pinturas sobre unas pieles de bisonte que reproducen la batalla) y escritos (el diario de Villasur) aparecidos siglos más tarde en Suiza y Francia respectivamente, darían argumento para varias películas de acción e intriga, mucho mejores y más apasionantes que muchos westerns que se han rodado con un guión más pobre y narrando hechos mucho más anodinos.

La expedición de Villasur se produjo como consecuencia de la rivalidad existente entonces entre españoles y franceses por el dominio, siempre precario, de aquellas enormes extensiones. Los anglosajones, por aquellas fechas todavía bajo bandera inglesa, continuaban asentados en la costa este americana y no habían hecho aún acto de presencia en aquellos territorios. El gobernador Valverde pudo comprobar en una expedición durante 1719 a El Cuartelejo (cerca de la actual Scott City, Kansas) que uno de los apaches que residían en él tenía una herida de bala en el vientre. La información de la presencia de franceses en el norte y de que éstos estaban suministrando armas de fuego a los indios alertó a los españoles y aconsejó una expedición que investigara y neutralizara (por la diplomacia, que era la primera opción, o por la fuerza) aquella amenaza.

Las armas de fuego no podían tener otra procedencia que no fuera francesa, pues los españoles procuraban que los indígenas no tuvieran acceso a ellas. También procuraron que no aprendieran a montar, aunque esto sólo lo consiguieron en Florida (que abarcaba toda la región del Golfo de México) y California, mientras que las tribus del Medio Oeste adaptaron su cultura en apenas un siglo (el XVII) a la súbita irrupción del caballo mesteño, sin domar (lo que los americanos llaman mustang), procedente de los caballos españoles, convirtiéndose en una de las mejores caballerías ligeras del mundo, como siglos antes lo fueron los nómadas centroasiáticos, con un modo de vida prácticamente idéntico.

La propia existencia, documentada, de El Cuartelejo, desaparecido durante siglos y redescubierto luego por arqueólogos americanos ya es en sí misma interesante. Se trata de un típico poblado de los indios pueblo, ocupado años más tarde por los apaches y que se trató de fortificar y emplear como asentamiento militar por los españoles.

El teniente general don Pedro de Villasur partió de Santa Fe el día 16 de junio con una fuerza compuesta por cuarenta y cinco soldados veteranos, sesenta indios de la tribu pueblo, algunos exploradores apaches y un sacerdote, fray Juan Mínguez. También les acompañaba un aventurero y comerciante francés, Juan L'Archeveque, nacionalizado español; José Naranjo, explorador, interprete y guía, hijo de padre negro africano y de madre india hopi y que en la expedición estaba encargado de los indios auxiliares de la columna española, y finalmente Francisco Sistaca, indio pawnee que había sido esclavo de los españoles, y cuyo papel en la emboscada final suscita muchas sospechas.

La vida de los protagonistas podría inspirar muchas novelas de aventuras. Jean L´Archevêque, por ejemplo, era uno de los que había asesinado 32 años antes a La Salle en un fuerte construido por los franceses en la desembocadura del Mississippi en 1686. Capturado por los españoles en la expedición de Alonso de León de 1689, fue interrogado en la ciudad de México y enviado a España para ser encarcelado en 1692. Regresó a América como súbdito y soldado español para incorporarse a la expedición de Diego de Vargas de reconquista de Nuevo México en 1693 (después de la rebelión de los indios pueblo). Se afincó en Santa Fe, donde se casó y trabajó como comerciante y soldado. Antes de la expedición de Villasur, había participado en otras muchas a las planicies en calidad de intérprete. L'Archeveque cayó muerto en la emboscada de los pawnees. La exploración francesa de la región de los grandes lagos y de la cuenca del Mississippi también es una fuente inagotable de relatos de aventuras.

Así pues, Villasur partió con una fuerza relativamente exigua, en un viaje por territorio inexplorado, llevando mercancías (cuchillos, sombreros, tabaco...) para ofrecer en señal de paz. Tanto la existencia de esos presentes como el conocimiento de las gestiones que llevó a cabo cuando casi un par de meses más tarde localizó a los pawnees avalan sus propósitos pacíficos.

No se conoce el itinerario exacto que recorrió. Sí se sabe que hubo de cruzar un río (probablemente el Arkansas) utilizando balsas, y se supone que hubo de perder tiempo en cazar bisontes y secar su carne para alimentar a sus hombres. Recorrió un total de aproximadamente ochocientos kilómetros por lo que hoy son Nuevo México, Colorado, Kansas y Nebraska.

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Los detalles del viaje han sido luego conocidos por los datos del diario, sobre el que luego hablaremos, escrito por el cabo Felipe de Tamariz. El cuerpo expedicionario alcanzó y cruzó hacia el norte un río al que llamaron Jesús María (el actual río Platte) aproximadamente donde hoy se encuentra la pequeña población de Silver Creek. Era el 7 de agosto. El día siguiente siguieron el rastro de los indios en dirección noreste hasta que alcanzaron y cruzaron a la orilla norte de otro pequeño río (al que Villasur llamó San Lorenzo, el actual Loup River), cuyo curso siguieron hacia el este. Villasur había enviado previsoramente una pequeña partida de reconocimiento formada por soldados e indios pueblo. Uno de estos le informó que habían hallado el poblado pawnee. El viernes, 9 de agosto uno de los soldados exploradores regresó cabalgando y les dio datos más precisos: el gran poblado pawnee, en el que también había indios otoes, se encontraba aguas abajo, a unas siete u ocho millas, en la orilla norte, se calcula que en las proximidades de la actual población de Schulyer. La expedición cruzó el río San Lorenzo de nuevo hacia el sur y acampó allí donde confluía con el Jesús María.

Al día siguiente, 10 de agosto, cruzó el Jesús María de nuevo al sur y viajo aguas abajo (es decir, hacia el este) en dirección al poblado pawnee. Mandó entonces a un indio, muy posiblemente Francisco Sistaca, que, como hemos dicho, era de origen pawnee, llevando tabaco como regalo. Aquí acaban las anotaciones del diario.

Según los testimonios de los supervivientes en la investigación posterior, ese indio nunca regresó. En su lugar, los pawnees enviaron un emisario con una bandera blanca, al que Villasur, suponiendo que había franceses entre ellos, entregó una carta escrita en francés. Se supone que en ello intervendría L´Archevêque. Al día siguiente, 11 de agosto, varios indios cruzaron el río con una hoja de papel en la que figuraban unas marcas que Villasur no supo interpretar. Suponiendo que los franceses no tenían con qué escribir, les volvió a enviar una carta, esta vez en español, y papel, tinta y una pluma. Tras eso esperaron contestación durante ese día y al siguiente, cuando el indio pawnee enviado al principio apareció en la otra orilla del río y les informó que no se le permitía regresar con ellos.

Cada vez más convencido de que la actitud de los pawnees era claramente hostil, Villasur decidió retirarse aguas arriba y tras cruzar de nuevo acampó en la confluencia de los ríos Platte y Loup, al sur y muy cerca de la actual población de Columbus, en medio de un herbazal. Posiblemente era el mismo lugar o muy próximo de donde había acampado la noche del 9 al 10. Fue allí, en la madrugada del día 13 mientras los hombres empezaban a levantarse, a ensillar los caballos y a recoger el campamento cuando fueron atacados con fuego de mosquetes y flechas. Al parecer el enfrentamiento fue corto, de apenas unos minutos. Villasur cayó al principio, sin darle tiempo a organizar la defensa. Igualmente murió L´Archevêque. Los indios pueblo acampados un poco más lejos sufrieron menos bajas que los españoles.

Tres de los españoles que vigilaban los caballos un poco más alejados ensillaron unos animales y corrieron en auxilio de los que estaban siendo atacados. Sólo uno de ellos consiguió llegar junto a sus compañeros. Los otros dos murieron. Entre los pocos supervivientes, uno logró escapar con nueve heridas de bala y con el cuero cabelludo arrancado. Veinticuatro días más tarde llegaron a Santa Fe siete españoles, cuarenta cinco indios pueblo y todos los apaches, que culparon a los franceses de su derrota.

Seguramente, como consecuencia de la investigación posterior y para documentar los hechos, un artista desconocido pintó un esquema de la batalla en las pieles de tres bisontes, primero con lápiz, luego con tinta y finalmente con acuarela. En ella se aprecia a los soldados españoles defendiéndose en un círculo cerrado, al modo clásico, rodeados de indios y franceses. Puede distinguirse a los españoles por sus sombreros negros de ala ancha y a los franceses por sus típicos tricornios, aunque la vestimenta de estos últimos más se asemeja a la de comerciantes que a la de soldados. A pesar de que el uniforme de los soldados españoles en la frontera americana, los llamados “dragones de cuera”, es desconocido del gran público, el modo de vestir de los cowboys que el cine ha popularizado deriva directamente de aquél: sus típicos sombreros y sus chalecos de cuero -más cortos, como una evolución de las pesadas casacas de cuero que usaban los españoles para protegerse de las flechas-. En la pintura se distingue al sacerdote, Juan Mínguez, administrando los últimos sacramentos a los caídos y a Villasur por su casaca azul.

En los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, Gottfried Hotz de Zurich, un suizo que estudiaba la historia de los indios americanos halló en su país dos grandes pieles pintadas que representaban una batalla en la que participaban europeos e indios en la confluencia de dos ríos. Esas pinturas pertenecen a unos descendientes colaterales del padre Philipp Segesser, un jesuita que estuvo como misionero entre los indios de la provincia de Sonora, México, en el siglo dieciocho. El jesuita adquirió esas pieles en el año 1758 y las envió a su familia en Lucerna como regalos. Hotz tardó mucho tiempo en poder identificar la escena representada en ellas. En la actualidad una copia de las mismas se encuentra en el museo de la Sociedad Histórica del Estado de Nebraska. Otra copia se encuentra en la Colección del Palacio de los Gobernadores, en el Museo de Nuevo México.

Unos años más tarde de la masacre, para contrarrestar la versión española, el entonces gobernador de Louisiana, Pierre Dugué de Boisbriand, aunque nombrado con posterioridad a los hechos (fue gobernador entre los años 1724 y 1726), ofreció una versión totalmente distinta, desmintiendo rotundamente la participación francesa e incluso de los pawnees, culpando exclusivamente a los indios otoes. Según Boisbriand, incluso la tropa española era más numerosa de lo indicado. También según su versión, el padre Mínguez había sobrevivido a la masacre, huyendo hacia las praderas a lomos de un caballo mientras enseñaba a los indios, bajo amenaza, a montar. Realmente nunca se volvió a tener noticia del sacerdote.

Tal como he señalado, la última anotación del diario de Villasur es del día 10 de agosto de 1720. El diario, junto con el resto de las pertenencias abandonadas por los españoles fue recogido por los indios y años más tarde recuperado por los franceses. No se sabe qué peripecias pasó hasta que fue descubierto a principios del siglo XX en Francia e impreso en francés en 1921. No he podido hallar la versión francesa, ni ninguna traducción de esa versión o la traslación directa del original español.

He preguntado a José Havel (Avilés, España, 1970), quien ha escrito en su blog sobre el tema (le he enlazado al principio del artículo) y que confiesa que lleva años rastreando periódicamente en Internet sobre ese diario, sin haber podido hallar ninguna referencia.

Pero hay más preguntas:

¿Dónde nació Pedro de Villasur, en España o en América? ¿Cuál es su historia antes de la masacre? ¿Cuántos años tenía cuando murió? ¿Hay algún retrato suyo? ¿Estaba casado? ¿Dejó viuda o herederos?

Y más: en una de las páginas consultadas, en inglés, se cita a Idelfonso Rael de Aguilar (sic) como uno de los supervivientes que testificó en la investigación posterior. No he hallado ninguna otra referencia del personaje. ¿Dónde se encuentran esos testimonios y esas actas?

La Historia es apasionante, pero Internet no da todas las respuestas. Invito a mis lectores a formularse nuevas preguntas, a seguir investigando y a compartir sus hallazgos.
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martes, agosto 10, 2010

La frase del día

Propuesta por Santiago González como fórmula de juramento para los concejales españoles (y, añado yo, para los consejeros de las comarcas aragonesas)

A Dios pongo por testigo que no podrán derribarme. Sobreviviré, y cuando todo haya pasado, nunca volveré a pasar hambre, ni yo ni ninguno de los míos. Aunque tenga que mentir, robar, mendigar o matar, ¡a Dios pongo por testigo de que jamás volveré a pasar hambre!

“Lo que el viento se llevó” son dos películas en una. Su primera mitad, la que acaba en esta escena, es una película soberbia, y éste sería un final perfecto. Esa primera mitad ya la haría merecedora de un lugar de honor en la historia del cine, como una de las diez mejores películas de todos los tiempos. La segunda mitad es un culebrón televisivo, muy bueno, sin duda, y notablemente adelantado a su tiempo.
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domingo, agosto 01, 2010

The Economist

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One false step and Spain risks falling back into the pit of uncertainty, with the most probable outcome early elections in spring.

"Un paso en falso y España caerá en el abismo de la incertidumbre, con unas más que probables elecciones anticipadas en primavera"
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La equidistancia no es inocente

La equidistancia no es inocente, ni quizás casual, sino posiblemente interesada, tal vez cobarde, autocomplaciente; o posiblemente sea una disculpa, una coartada moral... Tranquiliza la conciencia, nos permite no tomar partido...

Pero equidistar entre el bien y el mal; entre los pacíficos y los violentos; entre los justos y los injustos; entre la víctima sollozante, arrodillada en el suelo, con las manos atadas a la espalda con un alambre, que espera el disparo en la nuca y el canalla que se dispone a dárselo... ya es tomar partido; partido por la indignidad.

Un fantástico relato:


Muy bien empleada la palabra: el tufo.
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