miércoles, agosto 25, 2010

Carlos Pérez Anadón

La política española está llena de ellos, de políticos profesionales, personajes cuya única actividad remunerada ha sido la política. O que si han tenido alguna remuneración por algún trabajo distinto, lo fue hace tanto tiempo que quizás ni ellos lo recuerden. Pero no sólo en el PSOE, por supuesto. Éste es uno de esos.



Pienso que a determinadas edades, sobre todo después de tanto tiempo en el poder, y viendo cómo los controles democráticos se van relajando de forma acelerada y cómo la capacidad de escándalo de la sociedad hace tiempo que se ha atrofiado, debe acabar sintiéndose una sensación de impunidad casi absoluta.

Estos días pasados apareció en la prensa digital española la noticia de que Carlos Pérez Anadón había sido denunciado por determinados delitos relacionados con el urbanismo y su gestión municipal. El hombre es en la actualidad concejal de Urbanismo y teniente de alcalde de Zaragoza. Al parecer esas denuncias han sido admitidas a trámite ante el Juzgado de Instrucción número 3 de Zaragoza, sin que haya habido ningún desmentido oficial (ni tampoco confirmación). Lo sorprendente es que la prensa aragonesa haya ignorado la noticia, a pesar de su lógica relevancia en Aragón y especialmente en la ciudad de Zaragoza.




Lo más sorprendente, ya digo, no es la noticia. La política española sobreabunda de informaciones similares. Lo que verdaderamente me ha sorprendido es comprobar cómo la prensa aragonesa ignoraba absolutamente la noticia y cómo cualquier referencia en sus foros de opinión era inmediatamente censurada y borrada. Ha habido comentarios que, por ejemplo en el Periódico de Aragón, han durado apenas unos minutos. Tal parece que hubiera un pacto de silencio o que los medios aragoneses obedecen ciegamente las órdenes o sugerencias del Poder. Y que esas órdenes o sugerencias realmente han existido.

Estos mismos días se ha sabido de otra denuncia contra el presidente de la Diputación Provincial de Zaragoza, Javier Lambán, que ha sufrido idéntico tratamiento por la prensa aragonesa: la omertá más absoluta.



Ya he mencionado que ninguna de las dos instituciones en las que detentan alguna importante responsabilidad Carlos Pérez Anadón y Javier Lambán, ni ninguno de ambos personajes, han emitido ningún comunicado (que yo sepa) desmintiendo o confirmando la admisión a trámite de las denuncias presentadas contra ellos.



Addenda:

Si la prensa deja de prestar este servicio público, habrá de ser la sociedad civil quien lo haga. No es posible que ignoren que ahora existen herramientas para ello. Y si lo ignoran, no podrán hacerlo indefinidamente.

Durante mucho tiempo se ha hablado de la prensa como cuarto poder, pero en los últimos años, a medida que se aceleraba la globalización económica, este cuarto poder fue vaciándose de sentido, perdiendo poco a poco su función esencial de contrapoder. El verdadero poder es detentado ahora por un conjunto de grupos económicos, por las empresas globales -que incluyen medios de comunicación escritos y audiovisuales- de alcance planetario, cuyo peso en los negocios del mundo resulta a veces más importante que el de los gobiernos y los Estados. Pero a escala más modesta, simplemente regional, este cuarto poder ya no lo es tanto, pues depende de las subvenciones y de la publicidad institucional.

Es necesario por ello crear un quinto poder que nos permita oponer una fuerza cívica y ciudadana a esa nueva alianza entre prensa y poder político. Un quinto poder cuya función sería controlar al poder político y denunciar sus connivencias con los medios de comunicación. Esos medios de comunicación que, en determinadas circunstancias, no solo dejan de defender a los ciudadanos sino que a veces se alían y protegen a los políticos ocultando o falseando la información que debería ser pública.

Como está ocurriendo en Aragón.
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8 comentarios:

Anónimo dijo...

Y la oposición, ¿no se entera de nada?. Entonces, ¿para qué están?

A. M. dijo...

Cualquiera puede presentar una denuncia, solo necesita acercarse al juzgado, y desde ese momento, la ciudadanía le va a dar más crédito que a la persona denunciada, es cuanto menos injusto y muy peligroso.¿quien investiga al denunciante? Proliferan denuncias en los últimos tiempos ¿quien está detras de todas ellas? ¿que crédito tienen unos individuos, Peligeros, Goñis, Estevez, clientes asiduos de las páginas de los BOP por incumplir sus obligaciones con la hacienda? ¿que honorabilidad y credibilidad tienen unos señores que mienten en sus direcciones para que no les lleguen las notificaciones de deudas? Señores naveguen por la red y comprueben lo dicho. En cualquier caso, será la justicia quienes les pongan en su sitio. Eso si, tengmos cuidado, en este país todos podemos ser denunciados por impresentables.

Oroel dijo...

Me sorprende que la oposición no haya dicho nada, porque es evidente que no desconoce esas denuncias. La única que se ha manifestado públicamente ha sido Cristina Andreu, la responsable de UPyD en Aragón. Sin embargo, resulta evidente que poco puede hacer la oposición en estos casos sub iudice, salvo solicitar a las instituciones concernidas por la denuncia de sus altos cargos que se pronuncien, y confirmen o desmientan la apertura de diligencias. Creo que ese es un hecho noticiable que debe ser conocido por la ciudadanía. Pero salvo eso, poco más puede hacer la oposición: decir que se ha enterado, que confía en la Justicia y que espera que haya datos más consistentes para pronunciarse. No se me ocurre más.

Evidentemente, cualquiera puede presentar una denuncia. Pero la denuncia falsa, sin pruebas o sin pruebas lo suficientemente consistentes, puede ser delito y volverse en contra del denunciante, si el juez considera que se ha tratado de buscar el daño del denunciado y no el afán de Justicia.

Una denuncia también puede ser desestimada o ni siquiera ser tomada en consideración. Y de momento han sido aceptadas y se han abierto diligencias. Algún indicio habrá, y además suficientemente consistente. No obstante, están en fase de instrucción, por lo que no puede hablarse propiamente de imputados, porque no los hay, creo.

Lo que es evidente es que los denunciantes asumen un riego. Y es evidente es que la Justicia ha estimado que hay algún indicio que aconseja la apertura de diligencias. También es evidente que las instituciones concernidas han guardado silencio y que la prensa aragonesa ni ha mencionado los hechos, a diferencia de alguna prensa nacional. Esos son los hechos.

Anónimo dijo...

La posibilidad de que le embarguen a uno puede ser causa suficiente para dejarse comprar y esto es lo que parece que estan haciendo estos ilustres señores, con poco o nulo bagaje profesional, pero con muchas deudas que pagar.

En cuanto a prensa nacional mencionada, si por algo se caracteriza,es por representar a la derecha más recalcitrante de este país, por lo tanto, tampoco es muy de fiar.

La justicia, en definitiva, será quien cierre este tema, mientras tanto, déjenle trabajar

Oroel dijo...

Pregunto: ¿el hecho de que el concejal de urbanismo ha sido denunciado y de que esa denuncia ha sido admitida a trámite- sin prejuzgar el resultado de las diligencias- en un juzgado de instrucción de Zaragoza no es noticia?

Los hechos además son de fácil contraste. El Plan de Ordenación Urbana debe especificar los límites del aprovechamiento urbanístico de las parcelas implicadas. Si la licencia concedida se ha ajustado a este Plan Urbanístico todo es correcto. Si por el contrario, la licencia ha permitido un aprovechamiento superior se habrá dictado en clara infracción de la norma. Eso es lo que la Justicia deberá dilucidar. Y de momento, la denuncia -insisto- ha sido admitida a trámite.

La prensa aragonesa no ha debido considerar interesante esa noticia. Con esos criterios, sorprende que sí considere noticia la quema de un contenedor o el rescate de un montañero con un esguince. Pero no soy yo quien evalúo la importancia de las noticias.

Anónimo dijo...

Si muchos funcionarios tomasen el ejemplo de valentía, que los cinco
firmantes han dado, los casos de corrupción se reducirían
drásticamente.
Si se demuestra lo denunciado, los presuntos culpables deben pagar por ello.

José m. Peligero dijo...

Pues el bagaje profesional parece ser que es algo superior al de los denunciados, y seguro que al de "anónimo", que ya ha dejado de ser anónimo y se ha interpuesto una querella contra tal anónimo por injurias y calumnias, la cual ha sido admitida a tramite, a ver que tiene que decir de todo ello el "anónimo" en sede judicial. Y esto no es un comentario, sino un hecho, y quien lo escribe es José m. Peligero, que no va de anónimo sino dando la cara aquí y donde sea, no como un cobardica que escribe sandeces y como no tiene cojones no se identifica, pero da lo mismo que ya se sabe quien es, así que si tienes lo que tienes que tener te pones en contacto conmigo y ya te contare para que puedas hablar al menos de algo que sepas, vale cagon.

Oroel dijo...

Apreciado y educado José M. Peligero:

Efectivamente, en el ordenamiento jurídico español existe la posibilidad de ser imputado por denuncias falsas, si éstas se producen con la evidente intención de causar daño y sin que exista razón objetiva para formularlas. Desconozco si era el caso de las que se formularon contra Pérez Anadón.

Las denuncias contra Pérez Anadón fueron en su momento objeto de publicidad en la prensa digital e ignoradas en la prensa aragonesa, cuando yo creo que su sola existencia y admisión a trámite ya hubiera sido noticia.

Nunca he prejuzgado la inocencia o culpabilidad de Pérez Anadón. Sólo he resaltado el hecho de que esa imputación fuera silenciada en la prensa aragonesa. Si se hubiera publicado algo, ahora habría que haber publicado que el asunto fue sobreseído y el denunciante a su vez imputado por calumnias y difamación. Nada de eso ha trascendido.

¿Ha sido así realmente? Pues los zaragozanos hubiéramos debido saberlo. El personaje rige los destinos de la ciudad y las acusaciones, fueran ciertas o no, no se referían a su vida privada sino a su actuación pública.

Es todo.

Por cierto, teniendo lo que hay que tener -de eso no le quepa duda- lo que no tengo es ningún deseo de ponerme en contacto con usted, como es fácil de entender.


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