martes, junio 22, 2010

El maldito trasvase


Un inteligente contertulio en un foro de opinión que ambos frecuentamos argumentaba el otro día, o así creí entenderle, que Aragón había pagado un precio enorme por el trasvase, a pesar de no haberse realizado.

Y ese precio no era otro que la presencia durante tres legislaturas del actual gobierno autonómico de coalición, PSOE-PAR. Un gobierno con una oposición laminada y estigmatizada por el tema del trasvase, que sólo ahora, después de tanto tiempo, empieza a dar señales de una cierta vitalidad. Algo inquietante para quienes han gobernado con tanta tranquilidad (léase impunidad).

Es por eso que ahora, cuando el crédito del gobierno se desmorona, cuando se disparan las acusaciones de ineficacia, corrupción y clientelismo, vuelven a agitar el fantasma del trasvase.



Hay dos cosas intocables en Aragón, ya es sabido: el Pilar y el Ebro. Lo dice el Catecismo aragonés. Pero, claro, los agnósticos, quienes simplemente nos hacemos preguntas y nos permitimos ignorar el Catecismo, incurrimos en una apostasía intolerable.

¿Eres aragonés?: Soy aragonés por la gracia de Dios.

¿Cuál es la señal del aragonés?: La señal del aragonés es el antitrasvasismo.

¿Y por qué el antitrasvasismo es la señal del aragonés?: El antitrasvasismo es la señal del aragonés porque el trasvase perjudica los intereses presentes y las expectativas futuras de Aragón.

Ahora bien, no se les ocurra cuestionar esa última afirmación o simplemente estudiar, recopilar datos y permitirse analizarlos para contrastarla y comprobar si es cierta. Sólo eso ya les hará acreedores de la hoguera. En el tema del agua en general y del trasvase en particular está prohibido pensar con independencia de criterio. Un aragonés que se permita pensar por sí mismo es peligroso, un traidor a su tierra y, por supuesto, un mal aragonés.

He escrito mucho sobre el trasvase y el agua, pero creo que debo resumir de nuevo mi posición sobre el tema.


1.- Estoy convencido de que el trasvase no se va a hacer. No hay dinero ni lo habrá en mucho tiempo. En el 2013 se acaba la llegada de fondos europeos a España. No se va a hacer.

2.- El agua es de los españoles, de todos, aunque sea lógico que con ella se atiendan de forma prioritaria las necesidades de las cuencas donde se halla.

3.- Los trasvases, como la energía, no tienen ideología. No son de derechas, como las desaladoras no son de izquierdas. Los trasvases sólo son un sistema, uno más, de gestión hidráulica, que en unos casos serán positivos, cuando sus beneficios superen sus afecciones, y en otros no. Los trasvases no pueden juzgarse globalmente, sino uno a uno.

4.- El trasvase del Ebro no es ahora mismo más que un argumento electoral que se enarbolará por unos y por otros, a favor o en contra, según sus conveniencias. Pero no tiene entidad real. Forma parte de esa estrategia de la llamada Cultural War, de sustituir los problemas reales, jodidos de resolver, por conflictos más o menos intrascendentes, amortizados, silenciados u olvidados con gran carga emocional o simbólica. Y el trasvase galvaniza como pocas cosas el aragonesismo.



5.- El agua -lo decía Manuel Jiménez Abad- no es ni el único ni el principal problema de Aragón. Y creo que tenía razón.

6.- No estoy a favor del trasvase del Ebro a Levante. No nos beneficia en nada, salvo que algún gobernante inteligente supiera negociar contraprestaciones. Ese nunca será Marcelino. Y además me faltan datos. No sé si será rentable, ni si será posible, ni si será sostenible. No lo sé.

7.- No estoy en contra del trasvase del Ebro a Levante. No creo que nos perjudique ni comprometa nuestro desarrollo. Hay actualmente, creo, ocho trasvases vivos en el Ebro y algunos, relativamente importantes, en cabecera. Bilbao se abastece de agua del Ebro, extraída en cabecera. Nadie protesta.

8.- Dejamos escapar del orden de 10.000 Hm3 al año, aguas abajo de Aragón. Es agua que en gran medida viene de La Rioja y Navarra por el propio Ebro donde no se regula hasta Mequinenza. Ni se regula ni se podría regular sin inundar el valle medio del Ebro. El trasvase requiere 1.000 Hm3. Nosotros necesitamos 2.000 Hm3 adicionales hasta completar la Reserva Hidráulica aprobada en el Pacto del Agua.

9.- Para el trasvase no sería preciso una regulación adicional en Aragón puesto que es suficiente con Mequinenza, Ribarroja y Flix. Venía expresamente recogido así en el PHN. No es realmente una exigencia. Es una simple consecuencia lógica.

10.- Son mucho más peligrosas las demandas catalanas, que además se negocian de forma bilateral entre el Estado y la Generalitat y al margen del organismo de gestión de cuenca, que es la Confederación Hidrográfica, y donde están representadas todas las autonomías de la cuenca. Sabido es que con la excusa de los caudales ecológicos, algunos (ERC) solicitan hasta 12.000 Hm3 al año, lo que pone en peligro incluso la Reserva Hidráulica acordada en el Pacto del Agua. Esa sí que sería una hipoteca hidráulica sobre nuestro futuro. Además el caudal ecológico se calcula en metros por segundo y hay que garantizarlo siempre, en todas las épocas del año, lo que podría llegar a exigir el desembalse de los pantanos aragoneses en época de estiaje. No creo que se llegue a ceder hasta ese extremo, pero esa es una posibilidad a la que el trasvase nunca obligaría.

El representante de ERC dijo en el Congreso (corría, creo, el mes de abril de 2005) y está recogido en el diario de sesiones: “El Pacto del Agua de Aragón es mucho más perjudicial para Cataluña que el trasvase”. Ojo con ello.

11.- Una de las condiciones irrenunciables de ese trasvase (estamos hablando ya de un fantasma, perdiendo el tiempo) sería para mí la exigencia de regulación en destino, para garantizar fuera de toda duda que sólo se trasvasaría en invierno y primavera. Los levantinos almacenarían en esas épocas, cuando realmente sobra, y mucho, en el Ebro, y se administrarían el resto del año.

12.- Hay trasvases más importantes: el de capitales particularmente, como consecuencia del nuevo modelo de financiación que aprobó Zapatero. Ese sí es realmente pernicioso para nuestros intereses y nuestro desarrollo.

13.-Y hay parasitismos internos (el verdadero enemigo interior) que son muchísimo más graves para Aragón que ese improbable trasvase si realmente llegara a hacerse.

14.- Lo que realmente debiera importarnos en Aragón es que se concluyan las obras del Pacto del Agua y los regadíos. Y además con carácter previo a cualquier posible trasvase, no precisamente por miedo a futuras carencias, sino porque parece de justicia que se atiendan antes y de forma prioritaria las necesidades de la cuenca. Pero ni hay dinero, ni hay voluntad política, ni se consiguen los necesarios acuerdos. Todos hemos visto las controversias que se suscitan incluso ante embalses de 300 Hm3. Y podemos regular según el Pacto del Agua hasta 2.000 Hm3 más. ¿Alguien cree que estos gobiernos, el de ZP y el de Marcelino, son capaces de hacerlo? ¿Por qué no protestamos por ello y sí por lo que otros puedan hacer con un agua que nos sobra? Me cuesta entenderlo.

15.- Las reservas de caudales (como los cupos de financiación autonómica) nunca debieran estar recogidas en un Estatuto de Autonomía (allí estoy de acuerdo con el ideario de UPyD), sino en el Plan Hidrológico Nacional.

16.- Estoy convencido de que si le fuera necesario para mantenerse en el poder, el PAR apoyaría el trasvase, o callaría, como ha apoyado las “transferencias” a Cataluña. Y que si el PSOE tuviera posibilidades de ganar en Valencia, él mismo acometería el trasvase.

Y para completar el argumentario, he aquí las ideas de Joaquín Leguina, que no puede ser más opuesto a Zapatero:


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2 comentarios:

Carlos56 dijo...

Estimado Oroel.

Suscribo tu largo y pormenorizado post de hoy.

Pareces apuntar a que el PAR no se opondría a un trasvase o que incluso el PSOE lo apoyaría en algunas circunstancias. Yo anoto otra posibilidad: el PP no moverá ese tema, y no por falta de dinero solamente, si no por una absoluta cobardía. Creo que ha llegado el momento de decir alto y claro a todas las regiones que determinadas políticas les están abocando al fracaso y que una de esas políticas es ese extraño irredentismo del agua. O la población entiende que todo está en el mismo paquete (la salida de la crisis y la racionalización de recursos) o no merece la pena llegar a los gobiernos. Por lo menos a algunos no nos merecerá la pena llevarlos al gobierno.

También es posible que la pérdida de poder lleva al PSOE a una cierta sensatez en sus planteamientos, permitiendo acotar el poder de las taifas. Pero me temo que la radicalidad no es cosa solo de ZP, también lo es de una buena parte de sus bases.

Un abrazo. Carlos56.

PD. Magnifica foto del Ebro para fondo de escritorio.

Oroel dijo...

¿Racionalizar recursos? ¡Qué utopía! Antes habrá que eliminar las autonomías. Mientras tanto, no será posible.

Y respecto a la foto, fíjate, una vez ampliada, en esa sombra gris sobre el puente, en el horizonte. Es el Moncayo.


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