miércoles, junio 23, 2010

Crisis? What crisis?

Septiembre se acerca y la sociedad española en su conjunto -ahora sí, todos, salvo las previsibles excepciones de los muy acomodados- nos vamos a dar de bruces con la crisis. Un auténtico galletazo. El invierno va a ser muy duro, y el año que viene no creo que sea mejor. Lo vamos a pasar, colectivamente, muy mal.

Pero nuestros gobernantes siguen sin enterarse.



Ambas noticias son interesantes y muy significativas, pero son mucho más importantes los comentarios de ambas. En ellas puede apreciarse cómo la grieta entre la sociedad y los gobernantes es cada vez más amplia. Estos últimos han perdido el pulso de la calle, el contacto con la realidad y hasta el sentido común.

Sin embargo, debo hacer dos precisiones:

1.- Los comentarios en los foros de los periódicos son sólo una sonda en la sociedad, y una sonda muy sesgada, constituida por gente que tiene Internet, que lee la prensa y, además, se toma la molestia de opinar. Es decir, una minoría muy concreta y definida, que posiblemente sea muy distinta en sus criterios, críticos y exigentes, de esa gran masa social apática y desinformada, fácilmente manejable, que se puede dirigir a base de consignas oportunas y de grueso calibre, en lugar de razonamientos sutiles y complejos.

Y 2.- la gente discrimina poco. No sé si con acierto o no, pero diluye las responsabilidades y las extiende a toda la clase política, a quienes gobiernan y a quienes no. Y estas decisiones que comentamos son responsabilidad única y exclusiva de quienes las toman y, en todo caso, de quien las apoya, pero no de quien las critica, las denuncia y se opone.

La frase “todos son iguales” siempre me ha parecido peligrosísima, primero, porque es mentira, no todos son iguales, y, segundo, porque impide y disuade de la búsqueda de alternativas, que las hay.

La regeneración política no vendrá de la mano de la abstención, sino al revés, de la participación masiva en las urnas, del vuelco electoral y del castigo inmisericorde a quien delinca, oculte información o derroche de forma irresponsable. Quien gobierna mal debe ser castigado, apartándolo del poder. Porque si después de gobernar mal se le confirma en el cargo, ¿por qué va a cambiar?

Pero hemos empezado hablando de la crisis y del derroche de los gobiernos autonómico de Aragón y municipal de Zaragoza. Tienen de quien tomar ejemplo:






En las elecciones generales del año 1982, Unión del Centro Democrático, UCD, pasó de 168 diputados a sólo 11. UCD no hizo entonces ni la centésima parte de los méritos que está haciendo ahora el PSOE para perder las elecciones.

En un país normal el PSOE pasaría a ser un partido extraparlamentario.
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3 comentarios:

Alejandro dijo...

Yo, desde luego, tengo previsión de pasarlo mal. Los recortes en la administraciones públicas me van a afectar haciendo peligrar mi puesto de trabajo. No lo tengo nada claro.

Y aún había gente que me decía que yo no tenía derecho a opinar sobre la crisis porque al trabajar para la Admón Pública tenía el puesto asegurado. Daba igual que repitieras que no era así. Estos malditos cabrones no tienen ningún respeto a la verdad. Lo que sea con tal de desprestigiar a alguien e invalidarlo como opinante.

Pues a esos que me decían antipatriota por denunciar LO QUE ESTABA PASANDO, a esos que me negaban el derecho a DECIR LA VERDAD, espero que os alegreis porque tengo todos los números de irme al paro: HIJOS DE PUTA.

Carlos56 dijo...

Querido Alejandro:

Una tal María Rosa De La Cierva, monja, declaraba esta mañana "La crisis económica no sería así si no la hubiera precedido una crisis moral". Ignoro exactamente quién es y si ella y yo entendemos de la misma forma la frase, pero creo que la suscribo.

Una de las caras de esa crisis moral, previa y durante la crisis económica, es esa soberbia con la que se han permitido descalificar, acallar, amedrentar al disidente. Cualquier resquicio pueril les ha valido para extender una mancha sobre la credibilidad de sus oponentes: ¡tú tienes apellido judío! (que resulta que no) ¡tú eres funcionario! (que resulta que no) ¡tú has dicho no se qué tontería sobre reconvertir jardines! (que resulta que no)

La altura intelectual ha sido penosa; pero la moral ha sido realmente lamentable.

Nos quedan tiempos malos. Yo confío en que saldremos de esta en al plazo medio y que podremos recuperar el optimismo en la economía y la estabilidad social.

Lo que es difícilmente recuperable es mi fe en la posibilidad de redención de ciertas personalidades. Redención no sus almas, que no me atañen, sino de su inteligencia y del valor de su palabra o sus intenciones.

Un abrazo. Carlos56.

asaras dijo...

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