sábado, agosto 15, 2009

Leyes y salchichas

“Hay dos cosas que la gente nunca debería ver cómo se hacen: las leyes y las salchichas”. Otto von Bismarck.

Espectacular el artículo de
Ignacio Camacho de ayer en el ABC. Ha retratado como nadie antes a Zapatero, el señor que gobierna sin ideas, con improvisaciones y al que de las leyes sólo le interesa el título, el envoltorio, la propaganda que con ellas pueda hacer, pero no su contenido, contingente, interpretable o directamente ignorable.

La Ley de Economía Sostenible, de la que se atrevió a decir que era la ley más importante de la legislatura, es, ya se está viendo, una gilipollez, una improvisación. Ha inventado antes el título que el contenido. Atención al adjetivo: “sostenible”, que es el que le otorga el “label” de progresismo y de ortodoxia supuestamente izquierdista. Si esa ley la presentara la derecha, nunca podría llevar ese calificativo de “sostenible”, que es una exclusiva de la izquierda.

Pero el famoso e-mail con el que Presidencia del Gobierno ha solicitado “un esfuerzo de imaginación” y “propuestas innovadoras más allá de lo que ya está propuesto” a los ministros, además de celeridad en su presentación, es una de las más clamorosas demostraciones de la fatuidad de nuestro presidente, que ya lleva acumuladas bastantes pruebas, aunque a algunos no les basten. Observen qué frases y cómo pretende llenarse de contenido esa Ley: "Deben evitarse contenidos que exijan dictamen del Consejo de Estado. Dados los plazos, todo es urgentísimo. Medidas concretas, no filosofía". Se desaconseja también "la incorporación de propuestas de exijan tramitación medioambiental o dictamen de la CE por ser ejecución de Derecho Comunitario" y se recomienda "tener cuidado con los problemas competenciales con las comunidades autónomas". Zapatero anunció una financiación de 20.000 millones de euros, aunque ahora parece no estar clara: "el secretario de Estado de Economía hizo varias referencias a la neutralidad presupuestaria, y no quedó del todo claro si habrá o no financiación adicional o la dotación de los Fondos será el resultado de minorar otras partidas". Este es Zapatero.

Pero el irresponsable, un absoluto ignorante en materia económica -y posiblemente en muchas otras-, se cree capaz de cambiar con una ley nuestro modelo productivo, hacerlo “sostenible” por mandato gubernativo.

"El gobernante que intentase dirigir a los particulares en cuanto a la forma de emplear sus capitales, no sólo echaría sobre sí el cuidado más innecesario, sino que se arrogaría una autoridad que no fuera prudente confiar ni siquiera a Consejo o Senado alguno; autoridad que en ningún lugar sería tan peligrosa como en las manos de un hombre con la locura y presunción bastantes para imaginarse capaz de ejercerla". Adam Smith.

No creo que la Ley, si llega a ver, como es de temer, la luz, tenga ninguna virtualidad ni efecto práctico alguno, por lo que lo más sensato que podría hacer es olvidarla y afrontar de una vez las reformas estructurales que necesitamos. Pero ha servido para dejar al desnudo sus patéticas contradicciones. El crecimiento económico de estos últimos años era vendido por Zapatero como un éxito de su gestión. Cuando ha colapsado, como
muchos anunciamos sin que él hiciera ningún caso, resulta que la responsabilidad no es suya, sino que ese crecimiento -hasta unos meses antes, mérito propio- estaba basado en la especulación y el crecimiento insostenible del sector inmobiliario, que él ni denunció ni hizo nada por poner coto. Si estaba tan orgulloso de nuestro modelo productivo, el de la Champions League de la economía y el que nos colocaba en inmejorable posición, mejor que nadie, para afrontar la crisis, ¿por qué quiere cambiarlo, en el supuesto de que pudiera?

Como decía ayer El Mundo: “No hay ninguna medida de las presentadas por el Gobierno que encaje con el enunciado del proyecto de Ley de Economía Sostenible. Más bien lo contrario. El hecho de que el Ejecutivo haya vuelto a priorizar la política de ayudas y subsidios refuerza dos ideas: que ha agotado sus recetas para intentar relanzar la economía y que su prioridad sigue siendo garantizar la estabilidad en unos momentos en los que la elevada tasa de paro amenaza con crear conflictos sociales”. Eso es todo lo que le interesa: que nadie pueda culparle a él.

Está destinando ingentes cantidades de dinero, hipotecando nuestro futuro, para arreglar aceras. ¿El arreglo de aceras es un ejemplo de economía sostenible? Porque no hay otra medida, como el Plan E con sus inútiles carteles, más opuesta ni más contradictoria con la filosofía, si es que la tiene, que inspira la pomposa y vacua futura Ley de Economía Sostenible.


Cuando Rajoy le llamó “bobo solemne” se quedó corto. Muy corto.
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3 comentarios:

Anónimo dijo...

La campaña de la gripe A también tiene tela. Ahora la menestra de sanidad nos enseña que tenemos que sonarnos los mocos y a lavarnos las manos. ¿Para eso hace falta una tirada de cartelitos por toda España?
Esta panda de cretinos nos tratan como a retrasados mentales o menores de edad. Se están ganando a pulso una buena zurra.

Oroel dijo...

Muchos de los eslóganes y consignas con que nos bombardean o con los que pretenden que cambiemos actitudes y comportamientos sociales no son sino una demostración palpable del poco respeto que nos tienen.

Eva dijo...

Las hipotecas los préstamos tienen que ver con el paro

La cifra del paro tiene que ver con personas que ni tan siquiera tienen dinero en el Banco

deben ser jóvenes o maduros han perdido el empleo por cierre de la empresa

pero están surgiendo nuevas formas de llevarlo esto


no se trata de cursos ocupacionales sino de que la mayoría de los que están en el paro puede que estén trabajando por su cuenta pero no dados de alta


por tanto no figura en el Banco


pero sí tienen para vivir


no es tan grave


Asusta oírlo nada más


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