sábado, enero 17, 2009

¿Tan mal está la cosa?

Desde la profunda desconfianza que me suscita este Gobierno, acreditado especialista en la mentira, la última y reciente rectificación de Solbes me ha puesto los pelos de punta. La situación debe estar todavía peor de lo que dicen. Siempre lo ha estado.

Vean el contraste entre sus previsiones de hace medio año y las que ofrece ahora, seguramente maquilladas.

Zapatero nos aseguraba hace poco que la recuperación empezaría en marzo. Con la experiencia previa de sus reiterados desaciertos e incumplimientos, desde ese mismo momento supimos que no sería así. Ahora Solbes nos lo confirma.

La recesión va para largo

Recesión, déficit y paro

La economía caerá el 1,6% este año y el déficit público llegará al 5,8%

¿Tan mal está la cosa que han decidido no seguir socavando más su falta de credibilidad?

¿Se ha cansado Solbes de sacar la cara por Zapatero?

¿Esta rectificación es una desautorización a su jefe?

Poco a poco nos van dosificando las malas noticias, cuando ya es evidente -cuando ya es inocultable- que van ser tan malas como suponemos o peores.

¿Se cumplirán los peores augurios?

El corralito, más cerca

Las consecuencias económicas del gobierno de Zapatero.

Observen en que fecha se escribieron estos artículos.

Y es que no se puede dejar gobernar a un irresponsable, y refrendarlo además en el cargo, y esperar que no haya consecuencias graves.

PD.: Despues de dar estas previsiones, Solbes ha traspasado los límites del antipatriotismo. Según el estricto baremo de Zapatero, deberíamos considerarlo un traidor a la Patria, directamente. ¿O ahora ya no?

.....

4 comentarios:

esveritate dijo...

Las mentiras tienen las patas muy cortas, como Zapatero y sus lacayos son especialistas en mentir, les cogió el toro.
Lo malo no es esto, es lo que queda por venir y como siempre el pagano, el españolito de a pie.
Hace unos días vi un artículo, de un prestigioso economista, el cual en el 2006, ya anunció la crisis y este mismo autor pronostica, que España no terminará de salir hasta el 2018.

Oroel dijo...

Si se cumple esa sombría predicción no bastaría con un simple cambio de gobierno. Hará falta un cambio de régimen. Posiblemente nuestra actual situación no la ha causado el irresponsable de Zapatero, que sólo la habría precipitado, sino las estupideces acumuladas en los últimos treinta años de régimen democrático.

Y no abomino de la democracia, antes al contrario.

Pero ya parece una maldición histórica que los españoles no sepamos vivir en democracia sin fastidiarla y pervertirla. Nos falta sentido cumún y lealtad institucional. Abusamos, y al final resulta que el abuso nos pasa factura. Pasó en el siglo XIX, pasó en la Segunda República y está a punto de volver a pasar ahora.

Siento envidia de franceses, ingleses o alemanes. Hasta los japoneses sin apenas tradición democrática son capaces de hacerlo mejor que nosotros.

carlos a. dijo...

Yo tampoco abomino de la democracia, ¿para qué?, pero está basada en la hipótesis, falsa, de que todos los votantes, o, al menos la mayoría, son ciudadanos, formados, informados y responsables. Sirve, ya que la Gracia de Dios y la fuerza militar en la que se sustentaba el régimen anterior ha dejado, por el momento, de ser un argumento suficiente, para legitimar gobiernos y para que nos creamos, una vez cada cuatro años, que pintamos algo en todo este tinglado. También es verdad que países con más tradición democrática que España, o más sentido del ridículo, no le reirían las gracias al sin sustancia este que nos gobierna pero esa es otra cuestión.

Oroel dijo...

A Carlos a.

No quisiera que alguien extrajera de mi comentario una conclusión equivocada: que estoy sugiriendo, o muchos menos deseando, el fin de la democracia en nuestro país. No me refiero a eso, en absoluto. Cuando hablaba de cambio de "régimen", quizás debiera haberme referido al cambio de "sistema". Porque me refería, o me quería referir, concretamente al autonómico.

Como he dicho muchas veces, y seguiré diciendo hasta que muera, las autonomías han sido el error histórico de nuestra generación. Gravísimo y sin paliativos. Son ellas, su mal diseño y su perverso desarrollo posterior, las que nos han conducido a esta situación de práctica inviabilidad como Estado (o, mejor, como Nación) desde el punto de vista político, jurídico, institucional y económico. Quizás sea la economía la que obligue -si es que no queremos arrastrarnos por pura estupidez a una situación tercermundista ya que parece inevitable que acabemos en el "corralito", como anunicé ya en el 2007- la que obligue, decía, a reconsiderar o al menos redimensionar drásticamente el Estado autonómico.

En la hora presente creo que el mensaje político más lúcido de entre los existentes es el que aboga por la devolución de competencias al Estado (Educación, Justicia y Sanidad) y la eliminación de asimetrías e injusticias, con la supresión, de momento, de los conciertos económicos vasco y navarro.

Hoy día hay una falta de sintonía entre la voluntad y deseos de los ciudadanos y gran parte de las fuerzas políticas que dicen representarlos. Sólo las urnas pueden ir recomponiendo esa situación. Pero hace falta un gran y constante esfuerzo de concienciación, que no sé si llegará a tiempo ni si será suficiente.


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