sábado, enero 30, 2010

Pedro Aparicio Sánchez


Posiblemente el nombre de este señor tampoco les diga nada. 

Aquí tienen su biografía, en Wikipedia, para que conozcan su nivel, no precisamente bajo ni escaso.

Ha sido alcalde de Málaga durante cuatro legislaturas. Alcalde socialista, aclaro. 

Pues bien, el artículo que reproduzco a continuación, firmado por él, fue publicado en el Diario Sur el pasado día 4 de enero:  

El gran timonel 

Comienza el año con 4,5 millones de parados, 200.000 empresas destruidas y un déficit público seis veces superior al de hace doce meses. Sin embargo, la economía no es lo más grave. Lo peor es que quien lleva el timón para sacarnos del atolladero, siga asegurando que nuestra recuperación es inmediata y nuestro futuro envidiable. Despidió 2008 anunciando: «en 2009 habrá un rápido crecimiento que se traducirá en creación de empleo neto durante el último trimestre». Pues bien, aquí sigue el mismo 'líder', un año después, tan seguro de sí mismo como entonces. Acaba de declarar (prensa de anteayer) que «se enorgullece de su gestión en la crisis», y que «su ideología le impide pactar para salir de ella». Mao Tse-tung lo tuvo igual de claro: uno de los preceptos de su 'Revolución cultural' disponía ejecución o prisión perpetua para los políticos que sacrificasen la ideología a la economía.  

Desde ayer, y durante un semestre, Zapatero presidirá la Unión Europea. Viví desde el Parlamento Europeo las dos presidencias anteriores, a cargo respectivamente de González y de Aznar. De ambas -eficaces, serias, europeístas- me sentí orgulloso. Eran tiempos de rigor y consenso. Éstos lo son de 'confluencias planetarias' y la simple eficacia se ha devaluado. Así que me temo lo peor.

 Temo especialmente los discursos 'marca de la casa' con metáforas cursis, progres y ramplonas. El último ha sido el de «la tierra no pertenece a nadie. salvo al viento». Lo malo no es la gilipollez en sí misma (cuantos tuvimos que hacer discursos a diario, seguramente dijimos bastantes); lo malo es que te la haya escrito otro. Y que la leas con ademanes de genio, convencido de que vas a extasiar a tu público. ¿Imaginan al nuevo presidente soltando ante los europeos alguna de las que le han dado fama? Mezclaré una leyenda europea y wagneriana con un conocido chiste: Sigfrido, angustiado por la crisis y el paro, gime: «El miedo ciega mis ojos / ¿hay aquí alguien que pueda ayudarme?» Zapatero responde: «Yo te ayudaré: Europa es del viento, el paro se debe a un empleo excesivo y there is everybody bonsáis». Sigfrido le mira asustadísimo y musita «¿Hay alguien más?» 

Aunque peor sería oírle otro tipo de discurso, que podríamos denominar de 'estilo faisán'. Por ejemplo: «Conviene que la Unión Europea establezca con Al-Qaeda un proceso de paz, en el que no haya vencedores ni vencidos.»  

De la autocomplacencia, líbranos Señor. En agosto del 34 Azaña recibió en Barcelona una comida-homenaje, a cuyos postres pronunció un discurso histórico. Terminó así: «Todo político debe llevar en su conciencia un antagonista incansable que le obligue a analizar sus actos y los someta a una crítica despiadada. Se me censura, como defecto del carácter, llevar siempre sin ocultarlo, este riguroso acompañante; pero esa es mi ventaja respecto a los demás». Aunque Azaña y Zapatero sean personajes tan contrarios, deseo que éste tenga éxito en su presidencia; será también el éxito de la Unión. Eso sí, espero que triunfe con poquitos discursos. Y, si fuera posible, con ninguno. 

Pero el hombre da más de sí:  

“Fue una conmoción ver lo que hizo mi partido con el Prestige”.  

Hay una izquierda responsable, pero está, lamentablemente, retirada. Hoy sólo queda Blanco, Pajín...
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4 comentarios:

Anónimo dijo...

Seguro que este Sr. a estas alturas esta en su casa y desentendido de la política activa

duzitoga dijo...

Hmmm for some reason only half the post can be seen. I tried reloading but still same.

clomid

Anónimo dijo...

Aquí tienen ustedes a un auténtico socialista, que dejó su profesión que ejercia brillantemente, para dedicarse a la vocación social y que no se dedicó a enriquecerse como otros. Málaga cambió sobremanera, y su esposa, enfermera, seguía trabajando sin descanso y cuidando muy solita de sus tres hijos. Políticos vocacionales como éste son los ausentes hoy en dia.

Oroel dijo...

No es sorprendente que sólo los auténticos socialistas, o los simplemente "auténticos", fieles a sí mismos, han tenido el coraje de denunciar al líder en lugar de adularle de forma rastrera como la mayoría han hecho hasta ahora.


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