lunes, julio 27, 2009


Huelga general en otoño

El simulacro de negociación auspiciado estos días pasados por el presidente del Gobierno no ha tenido como objetivo llegar a ningún acuerdo con patronal y sindicatos o mediar entre ellos, ni buscar una solución que difícilmente puede hallarse en semejante escenario y con tan poca preparación, como si fuera tan fácil, sino servir de coartada para responsabilizar a los empresarios -y por extensión al PP- de la crisis.

Fíjense que hasta Pedro J. Ramírez, aún consciente de la intrascendencia de los asuntos a discusión, no ha sido capaz de intuir que pudiera haber una razón oculta (y de ahí la irrelevancia de la reunión, porque no era importante en sí misma, sino como escenificación del desacuerdo que ahora el Gobierno y los sindicatos se aprestan a rentabilizar).

No es así como se impulsa la economía.

La idea no es mía, sino que la he leído estos días en los foros de Internet. Hay mucha gente inteligente y lúcida, que extrae consecuencias muy lógicas.

El Presidente es un pésimo gestor, pero un verdadero maestro en eludir responsabilidades y distribuir culpas. Y de aquí al otoño vamos a tener ocasión de ver como se trabaja y completa el argumentario sobre la base de estas negociaciones frustradas, para que al final los responsables de la crisis y de la ausencia de soluciones parezcan ser los empresarios y por supuesto el PP, que en el ideario colectivo se identifica con ellos.

Lo dice
Carrascal con su precisión habitual: “Dispónganse, por tanto, a escuchar en las próximas semanas y meses al gobierno y sus terminales mediáticas que los empresarios son los culpables de que la crisis se agrave, el paro aumente y la economía empeore”.

El presidente del Gobierno, a pesar de su clara toma de posición a favor de los sindicatos, para dar la apariencia de hacer una política de izquierdas, no representa sólo a los trabajadores, sino a los niños de pecho, a los estudiantes, a los parados, a las amas de casa, a los jubilados y, sí, también a los empresarios. También, insisto, a los empresarios.

Los sindicatos españoles están absolutamente desprestigiados ante los ciudadanos y han demostrado ser meras filiales del Gobierno, a su servicio, antes que al de los trabajadores. Las reformas estructurales, laborales también, son ya inaplazables, y vienen siendo aconsejadas por muchos organismos nacionales e internacionales, por más que Zapatero, esclavo de su imagen, sea incapaz de abordarlas.

Zapatero no busca una solución, que claramente le desborda, que no sólo no entiende sino que le atemoriza por sus implicaciones. La crisis y, más aún, la magnitud de las reformas que requiere son algo demasiado grande y demasiado complejo para él. Sólo necesita responsabilizar a otros. Con eso se conforma.

Y los sindicatos necesitan recuperar urgentemente una imagen de combatividad y reivindicación que ya nadie espera de ellos. ¿Pero alzarse contra el Gobierno?: eso nunca. ¿Cómo hacerlo? ¿Contra quién pues?

El otoño trae el color de las nubes de tormenta. Acabará el efecto estacional del verano, se diluirán los efectos del Plan E (pan para hoy y hambre y deuda para mañana, y para pasado...) y las siniestras cifras del paro van a volver a repuntar, sin posibilidad ya de reacción ni de maquillaje. Se requiere con urgencia, con desesperación, un chivo expiatorio. Y lo han hallado. Van a ir madurando la idea y preparando el caldo social. Esa es la labor de estos próximos meses.

En definitiva, Zapatero acaba de dar su autorización para la huelga general en otoño. Esa y no otra es la clave.

Pero el no será el destinatario de la huelga ni en las pancartas se le identificará a él como culpable de nada. ¿O qué creían?
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lunes, julio 20, 2009




Hablaba yo de la indefinición...


Quienes nos consideramos de derechas (de una derecha moderna, civilizada, liberal, cuyos antecedentes ideológicos se remontan a Lincoln, Jefferson, Tocqueville, Montesquieu, Churchill, Adenauer, Schuman, Tatcher...: hablamos de la derecha que sentó las bases de la democracia moderna, la que plantó cara al nazismo y al estalinismo, y derrotó a ambos) estamos reclamando hoy, en España, un referente. Y no lo vemos. ¿No lo hay? La indefinición nunca ha servido de referencia.
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Pedro J. Ramírez tiene razón: la inmensa mayoría de los militantes (yo diría la inmensa mayoría de los votantes) comparten la opinión de Aguirre: el PP debió haber votado en contra del nuevo modelo de financiación y no abstenerse.

Por ejemplo.
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jueves, julio 16, 2009

La traición


Ya tardaba. Y habrá más.

Pilar Ruiz Albisu, madre De Joxeba Pagazaurtundúa, asesinado por ETA: “Ya no me quedan dudas de que cerrarás más veces los ojos y dirás y harás muchas más cosas que me helarán la sangre, llamando a las cosas por los nombres que no son”.

El PP de Álava denuncia el "error" cometido al "creer en la palabra de los socialistas"

¿Por qué desconfío tanto de Patxi López?

A veces me gustaría equivocarme.
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Soberbio comentario

Tápate la nariz y traga

Breve y certero.

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La tramitación de la Ley de Gran Scala

Lo que está saliendo estos días en los medios de comunicación sobre la tramitación parlamentaria de la infumable Ley de Centros de Ocio de Gran Capacidad (más conocida como Ley de Gran Scala) que criticaba el otro día Gómez de las Roces está resultando indignante.

La sociedad civil, que unos cuantos idealistas se esfuerzan en articular, va muy por delante de los partidos políticos. Recomiendo leer los artículos
Un claro ejemplo de mal gobierno”, Remisión a las Cortes de informes jurídicos sobre proyectos de Ley: petición al presidente del Gobierno de Aragón” y “Pésimo estilo de la Vicepresidencia: gobernar contra el Derecho del blog de la Asociación para la Defensa de la Función Pública, donde se explica que el Reglamento de las Cortes de Aragón, al regular el procedimiento legislativo común, en lo relativo a los proyectos de ley, dispone en su artículo 122.1 que “los proyectos de ley remitidos por la Diputación General de Aragón irán acompañados de una exposición de motivos y de los antecedentes necesarios para poder pronunciarse sobre ellos”, con lo que viene a exigir la remisión a las Cortes de Aragón, en cuanto antecedentes necesarios del proyecto de ley, de todos los informes preceptivos emitidos en la tramitación y aprobación del Proyecto de Ley, incluido el emitido por la Dirección General de Servicios Jurídicos.

Hemos sabido que en la tramitación de la Ley de Gran Scala el Gobierno hurtó a las Cortes esa información, incumpliendo la normativa vigente, que le obliga a él antes y más que a nadie, y mintió a la opinión pública al decir que el
informe de los Servicios Jurídicos de la DGA era favorable a la Ley, lo que luego ha resultado falso.

En una democracia el respeto de los requisitos formales y materiales de todos los procedimientos normativos, administrativos o de cualquier otro tipo es fundamental. Tanto es así, que cuando faltan esos requisitos podemos incluso dudar de que exista verdadera democracia. No es admisible, ni debiéramos tolerar que el Gobierno aragonés se permita mentir a las Cortes.

Ahora bien, ¿qué va a hacer la oposición? ¿Va a pedir la comparecencia urgente de Marcelino Iglesias para solicitar aclaraciones sobre la oscura tramitación de este proyecto de Ley?

Espero fervientemente que lo hagan, porque cuando no hay oposición no hay alternativa. Y hoy más que nunca la necesitamos.
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miércoles, julio 15, 2009




Los intereses electorales de Zapatero

Es sólo eso, sus intereses políticos y electorales, lo que ha primado en el nuevo modelo de financiación, y nada más. Nuestro bienestar, nuestro futuro deben sacrificarse a sus designios.

¿Cuáles son los dos graneros de votos del PSOE?: Claramente, Cataluña y Andalucía.

¿Qué parte se llevan esas comunidades de los 11.000 millones de euros adicionales del nuevo modelo de financiación?: 3.855 millones para Cataluña y 3.133 para Andalucía.

Los demás nos repartimos el resto. Creo que ese sucinto análisis es lo suficientemente expresivo.

Pero es que además, los criterios de reparto son contrarios a la Constitución –ni igualdad entre todos los españoles, ni reequilibrio, ni solidaridad interterritorial, ni convergencia económica- y contrarios a lo que yo creía, ahora veo que erróneamente, que eran los principios básicos del socialismo.

Y más aún, esos 11.000 millones de euros adicionales, que no los pone el Gobierno porque no los tiene, se van a obtener mediante la emisión de más deuda pública, que ya está en niveles de altísimo riesgo. Una operación suicida, que hipoteca no sólo a esta generación sino a la siguiente, que como hace cincuenta años tendrá que salir a Europa a fregar platos en amable competencia con turcos y magrebíes.

La cesión de impuestos desmantela definitivamente el Estado, que, si el Estatuto catalán prospera, será legalmente una confederación hispano-catalana, y en todo caso y financieramente una confederación mal avenida de diecisiete taifas: se transfiere el 50 por ciento del impuesto sobre la renta, el 50 por ciento del IVA y el 58 por ciento de los impuestos especiales. ¿Cómo puede mantenerse el Estado en estas condiciones? ¿En medio de la mayor crisis económica que se recuerda y con las autonomías abriendo embajadas en el extranjero?


¿Es exagerado decir que estamos ante el mayor ejemplo de irresponsabilidad y falta de principios que cupiera imaginar?


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Indefinición


Estos días, durante mis vacaciones he visto en escaparates de locales sin actividad este cartel que reproduzco arriba.

Leo en el suplemento de economía de El Mundo que desde julio de 2007, es decir en los dos últimos años han desparecido en España 115.000 empresas y negocios. Es posible que muchos de esos empresarios y autónomos recuerden con “cariño” a Zapatero y su promesa del pleno empleo.

Al llegar a casa he comprobado que el cartel en cuestión ha sido editado por el Frente Nacional.

He entrado en su
página web. Curiosidad. Y leído por encima su ideario. Ultraderecha, parece. No veo sin embargo ningún ataque o cuestionamiento de la democracia como sistema político, aunque sí se proponen sistemas correctores que impidan o dificulten la representación parlamentaria de partidos de exigua implantación territorial. Se refieren, claramente, a los partidos nacionalistas o regionalistas. Una cuestión discutible. Y una cuestión que rechazo, niegan la concurrencia electoral a los partidos que se declaren separatistas. Éstos tienen, a mi juicio, derecho a participar, a hacer proselitismo y tratar de obtener los máximos apoyos posibles para sus tesis. No deseo que los logren, por supuesto, pero están en su derecho de intentarlo. Negárselo es ofrecerles la violencia como única salida, justificarles ese recurso extremo.

Destaca, como ya pueden imaginar, su defensa inequívoca de la Nación española. Sin embargo no aboga por la desaparición de las comunidades autónomas, sino por la “reconducción” del Estado autonómico: una descentralización más administrativa que política.

En definitiva, dicen y proponen cosas que yo asumiría y otras que no.

Pero también UPyD dice cosas que aplaudo con entusiasmo y que en su momento me emocionó ver recogidas en un programa político: la supresión de los conciertos económicos vasco y navarro, por ejemplo, que exigiría nada menos que la reforma de la Constitución y que sólo por eso ya merecería la pena abordar. O su defensa sin ambages ni atisbo de duda de los derechos lingüísticos de todos los españoles y del castellano como lengua común.

¿Saben qué coincidencias observo en ambos partidos?: su claridad, la rotundidad inequívoca de sus planteamientos, la ausencia de circunloquios y medias palabras. Exactamente lo contrario que hace el PP a nivel nacional y regional. Quienes siguen este blog sabrán que muchas veces he apelado -he suplicado de rodillas, como Esperanza Aguirre en otro contexto- que el PP, nacional y regional, asuma de una vez su condición de “referente” del centro derecha. No es posible que en unos sitios diga una cosa y en otras la contraria. He planteado la necesidad de que represente realmente y de una vez el ideario de sus votantes. ¿Cuál ha sido la reacción oficial del PP a raíz de la publicación de la noticia de que
un alcalde del PP en Ibiza se ha negado a traducir al castellano un recurso judicial? ¿Y ante Bárcenas? ¿Cuál es la postura del PP aragonés ante las comarcas y su deriva clientelar? ¿Y ante la televisión aragonesa? ¿Y ante las empresas públicas? ¿Qué piensa hacer con ellas si gana las elecciones? ¿Cree que sus votantes estaban de acuerdo con la última reforma del Estatuto aragonés o que no abogarían de una forma mayoritaria por una reconsideración profunda del Estado autonómico? No lo saben, porque ni han puesto en marcha mecanismos para conocer el pensamiento y aspiraciones de sus bases.

La indefinición no puede ser un activo político. Nunca lo es.

La indefinición crea vacíos políticos, que tarde o temprano alguien intentará, y quizás conseguirá, llenar. Un peligro, tal vez, si quien llenara esos vacíos fuera la ultraderecha.

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martes, julio 14, 2009

Caritas in Veritate

A todos los hombres de buena voluntad sobre el desarrollo humano integral en la caridad y en la verdad.

No soy creyente, ni creo que después de la muerte nos espere otra vida. Sería mucho más consolador creerlo, pero no se trata en mi caso -ni creo que en ningún otro- de un acto de voluntad, sino de fe, o más bien de su ausencia. Ello no quiere decir que no albergue dudas o que no me plantee preguntas, que se agolpan especialmente en las noches de verano, enfrentado a la insondable magnitud del firmamento. ¿Qué o quién ha creado todo esto? ¿Es cierto que se expande? ¿Qué había al principio, antes? ¿Ha estado siempre, siempre, allí, desde la eternidad? O esas otras cuestiones sobre la ética y la dignidad, cuando ninguna esperanza de premio futuro nos impele a asumirlas como valores propios e indeclinables. Porque cuando nada más da sentido a nuestras vidas, sólo nos queda la dignidad como estandarte que enarbolar. Pero si nada da sentido a la vida, ¿por qué pagar el precio de vivir con dignidad y asumir unos principios éticos? Y sin embargo lo hacemos. Pasaremos por esta vida, moriremos y nuestro recuerdo se diluirá rápidamente. No creo dejar hasta ahora ninguna herencia perdurable, y es improbable que lo consiga en lo que me resta, poco o mucho, de vida, pero al menos habré intentado pasar por ella con dignidad.

Es por eso que no puedo juzgar la Encíclica del Papa Ratzinger
desde una óptica religiosa, sino filosófica.

La economía es, a mi juicio, más que una ciencia en el sentido estricto, una rama importantísima de la filosofía moral. O filosofía moral y social aplicadas. Ratzinger, con su análisis moral de la economía, parece pensar en este sentido aproximadamente lo mismo que yo.

Es por eso que quiero salir al paso de las perplejidades y juicios, que creo erróneos, que ha suscitado la nueva encíclica, que la consideran orientada a la izquierda.

Vean un ejemplo en un blog que frecuento y respeto:
Ratzinger y la economía según la izquierda

Antes de nada, permítanme unas premisas:

1.- La distancia o diferencias entre la derecha y la izquierda democráticas son cada día menores, por la aproximación de posturas y por la asunción mutua y recíproca de postulados.

2.- La justicia social no es patrimonio exclusivo de la izquierda, sino de los hombres y mujeres justos.

3.- Que nadie sea tan ingenuo de pensar que el PSOE que nos gobierna es de izquierdas. Nada que ver.

Nuestro sistema económico no debería llamarse propiamente capitalista, creo, puesto que no sólo se fundamenta en el capital, sino en el trabajo y en la gestión empresarial (en las grandes corporaciones ésta última se remunera mucho más y tiene más poder decisorio que el capital), además de sobre otras dos premisas básicas que considero más importantes: el libre mercado y el derecho de propiedad privada. ¿Son éstos dos bienes absolutos? De ninguna manera.

El libre mercado debe estar sujeto a normas que el poder público establece y que están asumidas incluso por los Estados más genuinamente liberales. El mercado tiene muchos y graves defectos que deben ser corregidos para que funcione correctamente y no como una jungla inmisericorde: la opacidad en los mecanismos de fijación de precios, el abuso de las posiciones de dominio, la falta de transparencia, las prácticas monopolistas, la especulación de bienes escasos, la concertación de precios, la falta de competencia real, la información privilegiada de unos pocos... No estoy diciendo nada nuevo ni desconocido. Todos los países han fijado normas que regulan estos aspectos y tratan de evitarlos. Decir que esos mecanismos reguladores son de izquierdas me parece inadecuado. Yo más bien los llamaría “correcciones técnicas”, imprescindibles para un funcionamiento adecuado. ¿Que recortan libertades? Por supuesto, en la misma medida en que lo hacen todas las leyes, en todos los ámbitos de la vida: el Código de la Circulación me coarta la libertad de continuar mi marcha ante un semáforo en rojo o hacerlo por mi izquierda. Pero, ¿qué es la libertad sino la posibilidad de hacer todo aquello que las leyes, comúnmente adoptadas, permiten?

El Papa mismo reconoce que el libre mercado está sujeto al principio de la justicia conmutativa, “que regula precisamente la relación entre dar y recibir entre iguales”. Obsérvese que todas las regulaciones introducidas en la normativa moderna por prácticamente todos los Estados (e incluso por entes supranacionales como la Unión Europea) tratan de garantizar esa justicia conmutativa e impedir su quiebra. Pero no es función del mercado establecer una justicia social o distributiva. La justicia conmutativa (la base del libre mercado) es previa a ellas y posiblemente condición necesaria para que existan, pero no es condición suficiente ni tampoco es su misión procurarlas.

De la misma forma, el derecho de propiedad tampoco es ilimitado ni permite todo. Los ejemplos más paradigmáticos son los de las limitaciones a la propiedad inmobiliaria y servidumbres asociadas: las servidumbres de paso, la imposibilidad de construir a cualquier altura o impedir la vista a los vecinos... Y qué decir de aquellos supuestos que incluso permiten privar a alguien de la libre disposición de sus bienes, como la prodigalidad, por ejemplo.

La reciente crisis financiera, causada por la irresponsable asunción de riesgos, ha puesto sobre la mesa la importancia de los mecanismos reguladores y de supervisión de las entidades finacieras. Podríamos discutir sobre el inalienable derecho de cada uno a arruinarse. ¿Pero arrastrar a la ruina a los accionistas de la empresa es un derecho respetable y defendible? ¿Y sus consecuencias sobre clientes, depositarios y proveedores? ¿No tienen derechos que defender?

Acabo ya. Se ha criticado al Papa su apelación, su invocación más bien, a una autoridad mundial. Creo simplemente que se ha adelantado a su tiempo. Nuestra generación no lo verá, por supuesto, pero creo que la evolución natural de la especie humana y de la Historia camina inevitablemente hacia una autoridad mundial y a la desaparición de los Estados. Las Naciones Unidos son un esbozo, de la misma forma que lo es la Unión Europea. Será así, con todos lo problemas de implantación que se quiera, con sus inevitables involuciones, pero será. Sólo cabe esperar que esa autoridad mundial sea democrática y sabia.


Resumo: creo que es una enorme simplificación decir que la doctrina de la reciente encíclica papal sea de izquierdas.
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lunes, julio 13, 2009

Foto


Financiación autonómica: cuestión de principios

Este asunto, más que ningún otro, va a dejar clara la ausencia de principios de Rodríguez Zapatero, a quien algunos ingenuos todavía siguen considerando socialista. Por si a alguien le quedaba alguna duda.

El reparto de la financiación autonómica es ante todo una cuestión de principios, y no solamente de dinero. Pero creo que a estas alturas ya debería estar más que claro que Zapatero no los tiene (principios). Tampoco dinero, pero para eso está la deuda. Es el recurso del socialismo: el que venga detrás (nuestros hijos: qué futuro más negro les estamos labrando) que arree. ¿Principios decía?: todos los españoles son iguales ante la ley, sin que quepan privilegios por razón de territorio, por ejemplo. Más: solidaridad interterritorial y convergencia económica. ¿Tiene Zapatero esos principios? ¿Demuestra tenerlos? ¿No son esos, nos decían, algunos de los principios indeclinables del socialismo?

Copio el artículo de Pedro G. Cuartango en el Mundo de hoy, porque me parece una buena síntesis de los defectos del nuevo sistema de financiación, al que incorporo mis apostillas.

El sistema de financiación autonómico presentado por Elena Salgado me parece inaceptable por diez razones que a continuación expongo:

1) Es regresivo porque la cesión de impuestos aumenta las diferencias entre las regiones más ricas y las más pobres, que tienen menos poder de recaudación.

Quiebran los principios constitucionales de igualdad y de solidaridad y el principio europeo de convergencia económica.

2) El Estado dispondrá de menos fondos para repartir en la medida que incrementa la financiación a las comunidades.

El Estado sigue perdiendo competencias y recursos en su imparable caída hacia la irrelevancia. Y sin Estado que la sustente ni, llegado el caso, la defienda, no habrá Nación. Que es lo que quieren los nacionalistas. ¿Es también lo que quiere Zapatero?

3) El reparto de los fondos adicionales de 11.000 millones de euros es desigual. Cataluña es la gran favorecida, ya que se lleva el 35% del total.

Es el caladero de votos de Zapatero, la que le dio la victoria en las pasadas elecciones generales. Sin los votos de Cataluña, computando los del resto de España, Zapatero hubiera perdido.

4) El aumento de la financiación a las comunidades va a aumentar en un 1% el déficit del Estado.

El Gobierno ha puesto, dicen, 11.000 millones adicionales. Mentira. Los pondremos nosotros. O endeudaremos a la generación futura. Una gravísima irresponsabilidad. Expropiando el futuro, como dice más adelante Pedro J. Ramírez.

5) El nuevo sistema supone un estímulo para que las comunidades gasten más en una espiral que carece de límite.

Nos hemos pasado de frenada, pero no se ve a nadie dispuesto a enmendar el que es el más trágico error de nuestra generación.

6) De nada vale que el Estado asegure una misma financiación per cápita para los servicios básicos si luego las comunidades dedican el dinero a lo que les viene en gana.

Valgan como ejemplo las
embajadas catalanas.

7) No hay criterios objetivos para repartir el dinero. La prueba es que se crean cuatro fondos adicionales para compensar a las comunidades más perjudicadas.

Sí hay criterios objetivos: la conveniencia política de Zapatero.

8) Se ha negociado sin ninguna transparencia, dejando de lado al PP, a diferencia de lo que sucedió en 2001.

Ha quebrado también el principio de multilateralidad. No todas las comunidades, ni sus habitantes, somos igualmente importantes para el Presidente.

9) Vulnera el principio de cohesión porque hay comunidades como Cataluña que, con ingresos muy superiores a la media, reciben transferencias mayores a la media.

10) Ha sido el resultado de presiones políticas, diseñadas en función de los intereses electorales de Zapatero.

¿Quién manda en España?

Y dos comentarios que me parecen especialmente significativos y acertados, que suscribo en su integridad:

Más dinero para los ricos

Comentario de Pedro J. Ramírez. 13 de julio de 2009.

Y aquí en Aragón, como era perfectamente previsible,
Marcelino Iglesias muestra su satisfacción.

No analiza ni opina: solamente representa un papel. Bien triste y deslucido, por cierto.
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PD.: El análisis de Martín Ferrand tampoco es malo: Tropelía autonómica.
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Esta chica no mejora

Lo de Leire Pajín no parece ser pasajero. Ni leve.

Vean con qué vehemencia enuncia auténticas simplezas de debate de colegio mayor.



¡Y manda mucho en el PSOE, dicen! ¡Uf, qué mal!
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Vacaciones

Esperaba haber podido estar en zona WiFi durante las vacaciones, pero no ha sido posible. He desconectado de Internet (de la televisión estoy permanentemente desconectado) pero no de la prensa escrita, que he leído con fruición, lamentando no poder escribir los comentarios con que me desahogo en los foros de los periódicos.

Decididamente, esto va a peor. No he leído en este tiempo ninguna noticia para la esperanza.


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sábado, julio 04, 2009

Lo de esta chica es impresionante

Véanla opinando sobre la coherencia de Zapatero en su decisión sobre Garoña:



¿Coherente con las necesidades de nuestro país, dice?

Que me lo explique.

PD.: Felipe González sentenció el viernes: "Si el Consejo de Seguridad Nuclear dice que tiene vida útil para 10 años, yo prorrogo 10 años".

Y hablando de coherencia, Jesús Caldera ha terciado: "En España, en 1983, el Gobierno presidido por Felipe González decidió una moratoria nuclear de varias centrales que se estaban construyendo: Valdecaballeros I y II, Trillo II y Lemóniz, aunque esta por otras razones. Dicha moratoria se incluía en el programa electoral del 82".

Interesante cruce de opiniones. El PSOE se hace oposición a sí mismo.

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viernes, julio 03, 2009

miércoles, julio 01, 2009

Qué frase

Leído en el blog de Natalia Pastor.

San Agustín de Hipona: “¡Señor, hazme casto!..., pero todavía no”.


¿A la vejez quizás?
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