lunes, mayo 18, 2015

Conciertos económicos: ¿singularidad o anomalía?

Llevo veinte años, o quizás más, reivindicando la desaparición de los conciertos económicos vasco y navarro.   

Nuestra Constitución reconoce determinados derechos, mal llamados “históricos”, en virtud de los cuales las comunidades autónomas vasca y navarra disfrutan de un régimen fiscal especial. Y digo mal llamados porque en democracia la Historia no puede ser fuente de derechos. La única fuente de derechos es la ciudadanía. ¿No dice la Constitución que todos los españoles somos iguales?: “Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”.  

 
En virtud de esos conciertos económicos, el resto de los españoles llevamos treinta años sobrefinanciando a los ciudadanos de esas comunidades que, gracias a ello y no a su especial inteligencia o laboriosidad, disfrutan de un envidiable nivel de vida. Ni vascos ni navarros tienen ninguna legitimidad para criticar, por ejemplo, el PER andaluz o extremeño.
 
En julio de 2014 se publicó uno de los mejores y más completos estudios sobre las “balanzas fiscales” de las comunidades autónomas: el llamado Informe sobre la dimensión territorial de la actuación de las Administraciones Públicas, Ejercicio2011. 
 
En mi opinión, el cuadro y el gráfico que reproduzco (págs. 39 y 40) son extremadamente significativos y demuestran la existencia de un privilegio que debiera ser intolerable y que, estoy seguro, no existe en ningún otro país de nuestro entorno.
 
 
Observad qué nivel de sobrefinanciación por habitante, siendo el 100 la media de la financiación de las comunidades de régimen común.
 
“Una vez más, es destacable el caso de las comunidades forales, que gozan de una financiación por unidad de necesidad que es aproximadamente el doble de la percibida por las comunidades de régimen común cuando el cálculo se realiza a igual esfuerzo fiscal. En cuanto a las comunidades de régimen común, tal y como cabría esperar, los resultados son consistentes con las cifras ya conocidas de financiación regional y no se ven afectados significativamente cuando se utilizan los ingresos reales en vez de la financiación a igual esfuerzo fiscal”. 
 
¿Cuándo pondremos fin a esta anomalía? Y sobre todo, ¿qué partido está dispuesto a ponerle fin? Si nosotros hemos estado durante toda nuestra vida profesional sobrefinanciando a vascos y navarros porque tienen más derechos que el resto -históricos, dicen, nada menos-, ¿también nuestros hijos y nuestros habrán de seguir pagando el nivel de vida de los hijos y nietos de los actuales vascos y navarros? ¿Y así para siempre? 

Eso no es un derecho: es un privilegio antidemocrático. Y tampoco es una singularidad: es una anomalía.

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