sábado, agosto 27, 2011

Reforma Constitucional (II)

¿Va a servir para algo la reforma constitucional?

Ya antes de esta apresurada propuesta de reforma constitucional había mecanismos legales de disciplina presupuestaria, y Zapatero los eliminó. Cuando Zapatero llegó al poder, con mucha más soberbia que inteligencia, se cargó la Ley de Calidad de la Enseñanza, el Plan Hidrológico Nacional y la Ley de Estabilidad Presupuestaria. Tanta irresponsabilidad ha tenido un coste inmenso para los españoles.

Pero para poder contestar a la pregunta que formulaba al principio habrá que aclarar primero si era necesario incorporar esta previsión sobre el control presupuestario a la Constitución. Seguramente, no. Quizás ni siquiera fuera precisa una Ley de Estabilidad, sino una voluntad expresa de ajustar los gastos de las cuentas públicas a los ingresos. Puro ejercicio de sentido común y responsabilidad, algo que no debiera necesitar su inclusión en ninguna ley y mucho menos en una tan solemne como la Constitución. El problema al que se enfrenta el Gobierno es que quizás haya habido, como todo el mundo da por supuesto, una exigencia explícita de Angela Merkel, aunque es una ingenua si piensa que su inclusión en la Constitución le otorga más posibilidades de cumplirse. Si la mujer cree que los españoles nos vamos a comportar con mentalidad alemana, se equivoca.

Y por otro lado está el asunto de la indisciplina autonómica, y especialmente de los nacionalismos. ¿Introduciendo esa previsión en la Constitución habrá más posibilidades de sujetar a los gobiernos autonómicos a la disciplina presupuestaria? Mientras no se arbitren mecanismos de sanción económica, lo dudo. Y mientras las transferencias económicas del Estado y especialmente la dotación para infraestructuras sea, como lo ha sido hasta ahora, un cambalache permanentemente sujeto a pactos y componendas, lo dudo también.

Pero es que, además, las reformas que ha introducido Rubalcaba lo han convertido en una referencia retórica, sin valor alguno.



En mi respuesta a un comentario en el anterior artículo sobre la reforma constitucional he escrito lo siguiente: “...Rubalcaba, para vencer las reticencias de los suyos, ha desactivado la reforma, con lo que la convierte en inútil para sus tres propósitos supuestos o declarados: (1) es inútil para contener el déficit, que es su propósito declarado, (2) es inútil para aplacar los recelos de Merkel, que es un propósito supuesto y (3) será inútil para calmar a los mercados, que es su propósito obvio, y bajar por tanto nuestro diferencial de deuda y conseguir financiación más barata”

Tomo prestado este párrafo de Juan Ramón Rallo: “...Supongamos que esta reforma ya hubiese estado vigente en 2004, cuando Zapatero llegó el poder. ¿Habría cambiado algo el devenir de nuestra crisis merced a la limitación constitucional del déficit? En absoluto; desde 2004 a 2007, momentos de aparente (y ficticia) prosperidad económica, el PSOE cuadró sus presupuestos con superávit. Llegó la recesión en 2008 y empezaron a aparecer los números rojos: más de 300.000 millones de euros de déficit en cuatro años que de nada han servido salvo para acercarnos a la suspensión de pagos (¡gran éxito de la estimulación keynesiana!). Todos y cada uno de esos déficits, por surgir en medio de una recesión, habrían contado con respaldo constitucional; y, además, los socialistas podrían haberlos convalidado en el parlamento de idéntico modo a cómo sacaron adelante en las Cortes todos los presupuestos que generaron esos déficits. Moraleja: aprobaremos una norma que no sirve en absoluto para alcanzar su objetivo declarado”.

Me preocupaba la satisfacción del PP, que parecían conformarse con haber demostrado que tenían razón al pedir este blindaje de primer orden para la estabilidad presupuestaria, e indiferentes ante los manejos de Rubalcaba, que desactivaban la propuesta. Afortunadamente al menos uno, González Pons, parece haberse dado cuenta de la maniobra:


Pero es que el déficit cero, o la estabilidad presupuestaria, tiene dos formas de lograrse: recortando gastos, que es precisamente lo que espeluzna a los socialistas, que ven peligrar el Estado del Bienestar, e incrementando impuestos que es lo que espeluzna a los liberales y conservadores. Lo que es inviable es pretender mantener ambas cosas, unos impuestos bajos y unas altas prestaciones sociales. Y además, como hemos hecho en España, con unos costes de gestión administrativa altísima, multiplicando administraciones e hipertrofiándolas todas.

No quiero acabar sin mencionar el último párrafo del artículo de Ángel Garcés Sanagustín, “Más Estado, más sociedad”, en el Heraldo de Aragón de hoy: “Suecia, cuyo Estado del bienestar está a años luz del nuestro, distancia que se va a incrementar en los próximos años, va a terminar el año con un superávit fiscal del 1,75%. Eso sí, en el ayuntamiento de Estocolmo, su segunda administración por tamaño, solo están contratados dos asesores, que se están planeando reducir a la mitad. Es otra forma de entender el Estado... y la sociedad”.
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viernes, agosto 26, 2011

El Plan Aurora

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Cualquiera que haya leído el Cuarto Protocolo de Frederick Forsyth recordará que en la trama de la novela se habla de un cierto Plan Aurora con el que se pretende cambiar el resultado de unas elecciones, volcando el sentido del voto de al menos un diez por ciento de la población británica.

El Plan consiste en fingir un accidente nuclear con la explosión de un artefacto en las inmediaciones de una base americana de la OTAN en suelo británico. A ello seguirían una serie de declaraciones del líder de la oposición y unas negociaciones, totalmente fingidas y con el resultado ya decidido desde el mismo momento en que se planea el atentado, en las que lograría un gesto soviético a favor del desarme unilateral. Todo ello en los días inmediatos a las elecciones, que habrían de celebrarse apenas dos o tres días después del anuncio soviético, logrado gracias a los “buenos oficios” del líder laborista y con la población conmocionada por la gravedad del accidente.

Yo, conforme releía la novela y el relato del plan, no podía evitar acordarme del 11-M español: explosiones, elecciones, declaraciones, volcado del sentido del voto del diez por ciento del electorado...

El día 31 de marzo de 2011, Inmaculada Castilla de Cortázar, presidenta del Foro de Ermua dio una conferencia en Zaragoza sobre la política supuestamente antiterrorista del Gobierno de Rodríguez Zapatero. En el curso del coloquio que siguió después, ante unas treinta personas y tras cerciorarse de que no hubiera periodistas en la sala nos contó la historia que sigue y que hasta ahora no me he decidido a contar:

En un reciente acto de homenaje, no recuerdo si en memoria de Miguel Ángel Blanco o de Gregorio Ordóñez, y tras una misa y la colocación de una corona sobre la tumba, Inmaculada comprobó la presencia del juez Javier Gómez Bermúdez. Tras preguntar discretamente a unos y a otros y cerciorarse de que nadie le había invitado, se decidió a acercarse, por curiosidad. Le acompañaba el también miembro del Foro de Ermua, el historiador y jesuita Fernando García de Cortázar. Gómez Bermúdez demostró una gran cordialidad. Por lo visto hasta entonces no había hablado con nadie. Tras los saludos de rigor, Inmaculada le preguntó más o menos lo siguiente: “Oye, Javier, tú que conoces mejor que nadie el sumario del 11-M, a la vista de todo lo que se va sabiendo, Tytadine, Tedax..., ¿crees que algún día llegaremos a saber toda la verdad?”. Gómez Bermúdez tuvo al parecer un gesto paternal, o protector, rodeó a la mujer por los hombros y en tono confidencial le dijo: “Mira, Inma, la verdad del 11-M es tan terrible que España no está preparada para conocerla”. El reducido auditorio que escuchaba la historia guardaba un absoluto y expectante silencio, y a mí se me erizó el vello. Otros confesaron que a ellos les pasó lo mismo. Castilla de Cortazar se deshizo del brazo sobre los hombros y se dirigió a su amigo Fernando: “¿Has oído lo mismo que yo?”. Éste asintió. “Pues no creo que haya más que hablar”, dijo ella. Ambos se fueron sin despedirse apenas.

Observen la gravedad de la frase (“la verdad del 11-M es tan terrible que España no está preparada para conocerla”) y quien la pronuncia.

Conozco a varias de las personas que asistieron conmigo a la conferencia, que podrían testificar la veracidad de lo que digo.

Comprueben que yo escribí los dos artículos que siguen antes de que aquella conferencia se produjera.



Las palabras del juez Gómez Bermúdez explican su actuación, pero no la justifican: sabe algo que no conviene (que él ha decidido que no conviene) que los demás sepamos. Y lo que sabemos, la verdad oficial, que él bendijo con su sentencia, es mentira. Y él, juez, lo sabe. Él contribuyó y colaboró a crear esa mentira. Es por tanto, además de juez, un perfecto canalla. ¿Quién es él para decidir si España está o no preparada para saber la verdad? España no es España; España somos los españoles, y entre ellos hay una inmensa mayoría bastante más inteligente, formada y digna que el juez Gómez Bermúdez, aunque él en su soberbia piense lo contrario.

En otra charla, ésta de un líder político regional, ante otro auditorio también de unas treinta personas, éste nos contó cómo el día 11 de marzo de 2004, a media mañana, pocas horas después de que se produjera el atentado fueron convocados por el presidente Marcelino Iglesias en la sede del Gobierno autonómico aragonés. Asistieron a la reunión, además de los líderes de los partidos con representación parlamentaria en Aragón, el delegado del Gobierno, los líderes sindicales y patronales de Aragón y el alcalde Belloch. Se trataba de convocar una manifestación unitaria, hacer una declaración conjunta de condena...

Era, como digo, media mañana, entre las once y las doce, cuando Belloch atendió una llamada en su móvil. Cuando acabó, hizo callar a Marcelino en tono perentorio: “¡Espera, presidente, que esto es importante! Me dicen mis fuentes de Interior que podría tratarse de un atentado islamista”

Observen la hora: entre las once y las doce de la mañana. Sus fuentes de Interior. Belloch tenía fuentes en Interior. Que le informaron a él. ¿Cuándo informaron al ministro?

De nuevo hay un elevado número de personas que podrán testificar la veracidad de lo que digo. Cuento la historia como la oí, como la oímos todos.

Mi admirada Natalia Pastor escribió el día 25 de febrero de 2010 esta frase en un comentario a mi blog: “Existe la certeza generalizada de que tras el 11-M se esconde una verdad terrible que puede hacer saltar el sistema por los aires, y que ha llevado a que la mayoría de los poderes del Estado estén por no averiguar la verdad de lo ocurrido”. Oyendo las palabras de Gómez Bermúdez no cabe sino confirmar que, con toda evidencia, Natalia tenía razón.

Que el Plan Aurora, del que nuestro 11-M muy bien podría ser una variante, hubiera servido de inspiración para los atentados de Atocha me parece muy plausible: explosiones, periodo inmediato a las elecciones y el propósito evidente de provocar un vuelco electoral... Pero ello no implica necesariamente que hubiera políticos españoles detrás. Marroquíes, Al Qaeda, ETA.... Cualquiera podría haberse inspirado en la idea literaria de Forsyth, luego llevada al cine.

Pero, ¿y el papel desempeñado por la SER y especialmente por Gabilondo, las comparecencias públicas de Rubalcaba...? ¿Podría haber sido previsto eso desde fuera?

¿Y el desguace de los trenes y las pruebas falsas? ¿Y los suicidas de Lavapies?

La verdad, ciertamente, debe ser terrible, pero ¿estamos preparados para conocerla? ¿O quienes no están preparados realmente para que la sepamos son ellos?
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jueves, agosto 25, 2011

Reforma Constitucional (I)

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La Constitución española comienza su preámbulo diciendo “La Nación española (...) proclama su voluntad de:...”, y concluye esa parte preliminar: “En consecuencia, las Cortes aprueban y el pueblo español ratifica la siguiente Constitución”.

Y poco más adelante dice: “La soberanía nacional reside en el pueblo español...”

Sin embargo ahora existe la sospecha fehaciente de que la reforma constitucional que va a intentar establecer un límite al déficit público, prescripción ésta que tendría por tanto un rango superior que el que le otorgaría una ley orgánica, es una norma impuesta desde fuera, por Merkel y Sarkozy. Y el intento de aprobar esta reforma mediante su trámite parlamentario, excluyendo el trámite del referéndum, obligará -obligaría-, salvo que nos hagamos trampas al solitario, a modificar la última frase del preámbulo, puesto que habrá partes de esa Constitución no ratificadas por el pueblo español.

Ello añadirá una tacha, un tara más, a una Constitución, que como he dicho en repetidas ocasiones, acumula ya muchas (indefiniciones, inconcreciones, contradicciones, errores conceptuales graves que chocan con la esencia misma de la democracia..., además del fracasado Título VIII) y que no ha concitado -esto no es imputable a la Constitución- la imprescindible lealtad constitucional, tanto más necesaria por cuanto sus múltiples defectos la convierten en extremadamente vulnerable. Tan vulnerable es que hay muchos de sus preceptos que no se cumplen y las últimas reformas estatutarias la han desbordado y convertido en papel mojado.

¡Cómo estará de mal la cosa que a poco más de dos meses de las elecciones, en el tramo final de la legislatura, hay que acometer deprisa y corriendo una reforma constitucional de efectos más que dudosos!

Los dos partidos mayoritarios se han puesto de acuerdo, cuando hace un año Rubalcaba se mofaba del Partido Popular, cuando Rajoy formuló esta misma propuesta. Ello añade certidumbre a la teoría de la imposición externa. Y además, Rubalcaba, quien se creía hombre fuerte del partido -de hecho lo es, pero ya se ve que no disfruta de un poder absoluto, mientras el veleidoso Zapatero siga siendo presidente- ha tenido que sufrir la humillación de comerse sus palabras y será él quien tenga que negociar con su próximo rival la puesta en práctica de una medida que iba a figurar en el programa electoral del Partido Popular.

Reforma constitucional express

Hay quien sospecha -y yo soy uno de ellos- que Zapatero se está vengando de Rubalcaba. Lo ha dejado a los pies de los caballos. Lo ha humillado, le ha hundido buena parte de su discurso electoral al reconocer que era Rajoy quien tenía razón, y no Rubalcaba cuando se mofaba de Rajoy, y le ha dividido más aún al partido, en el peor momento posible, en pleno periodo preelectoral. Es difícil causar más rotos y en menos tiempo, salvo que haya una malvada e inteligente determinación. Aunque muchas veces la estupidez -y la de Zapatero está a estas alturas más que sobradamente acreditada- suple con ventaja a la determinación más malvada e inteligente. La proclamación de Rubalcaba como candidato no ha sido obra de Zapatero, sino del propio Rubalcaba. Fue este quien de hecho tomó las riendas del Gobierno en la crisis de los controladores, y yo sospecho que ya no las ha soltado desde entonces.


La pregunta estaba formulada en el contexto de la crisis de los controladores y aquellos extraños decretos de militarización primero y de declaración del estado de alarma después, alterando la secuencia lógica de los acontecimientos.

Pero esa misma pregunta -¿qué está pasando?- podría formularse ahora. Y la respuesta es obvia: Zapatero se está vengando.

Imagino que Rubalcaba arde en deseos de librarse de la molesta compañía de Zapatero, aunque sea para quedarse sólo como líder de la oposición, pero líder al fin, y aunque sea al frente de un Partido Socialista menguado, que es el futuro previsible.


Hay muchas otras cuestiones que analizar sobre la reforma constitucional:

1.- ¿Servirá de algo? ¿Bastaría con una Ley de Estabilidad Presupuestaria?

2.- Si España se ciñe a sí misma un dogal, limitando unilateralmente su soberanía económica, es obvio que limita también la autonomía de las comunidades autónomas -partes del Estado- en esa sensible cuestión. ¿Cómo reaccionarán los nacionalistas? Ya se está viendo: mal.

3.- ¿Debe someterse a referéndum esta reforma?

4.- ¿Qué pasa con el resto de reformas constitucionales pendientes y ampliamente demandadas (la prelación en la sucesión a la Corona, la reforma del Senado, el cierre del modelo autonómico (poner punto final a las transferencias) y las cesiones de soberanía a que obliga nuestra integración en Europa)?

5.- ¿Qué está pasando en el seno del PSOE?

6.- ¿Es legítimo sostener el Estado de Bienestar con el recurso a la deuda, que habrán de pagar nuestros hijos?

Hablaré de ello próximamente.
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miércoles, agosto 24, 2011

Depósitos de Casablanca. Zaragoza


Addeda 1: Ese enorme chorro de agua, que debe rondar los veinte metros, no está producido por bombas de impulsión sino por la propia presión de la tubería que trae el agua desde el embalse de la Loteta.

Addenda 2: Prometo escribir sobre la anunciada reforma constitucional, cuando venza la pereza.
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lunes, agosto 22, 2011

Democracia bonita



Democracia (e investigación) para policías

Morroputa

En uno de los capítulos de Oregonés para foranos se explicaba el significado de morroputa: aquel a quien le gustan las cosas exquisitas.

En algún foro he leído que además debe cumplir el requisito de desconocer su valor. Ello hace que el morroputa más genuino sea aquel invitado gozoso de la generosidad de su anfitrión.

En el ejemplo que sigue, los anfitriones hemos sido nosotros, los contribuyentes aragoneses.

Pero, ¿y a quien no le gustan las cosas exquisitas? Ahí no hay diferencias ideológicas. O quizás sí, aunque posiblemente tenga más que ver el origen social que la ideología. Quizás quien más aprecia lo bueno sea quien nunca lo ha disfrutado o ha llegado tarde a su disfrute. De éstos últimos parece que ha habido muchos en el socialismo español.

Ayer se conoció en la prensa, lógicamente porque lo habrá filtrado el nuevo gobierno, que tiene ahora datos a los que antes no tenía acceso, que Marcelino Iglesias disponía de un cocinero personal y un ayudante de cocina cuyos sueldos sumaban 5.600 euros al mes. Luisa Fernanda Rudi ha decidido prescindir de ellos y come y ofrece a sus invitados el mismo menú que el de los trabajadores de la sede de la administración autonómica. Un menú que cuesta 6,30 euros.
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Entre los meses de enero y mayo de este año, Marcelino Iglesias ofreció hasta 1.450 comidas con un coste medio diario de 178 euros. En estos primeros cinco meses del año el hombre se ha gastado en vituallas más de cinco mil euros cada mes, lo que sumando al sueldo del cocinero y su ayudante ha supuesto un gasto de unos once mil euros mensuales, casi dos millones de pesetas.

Ahora, una vez perdida la presidencia del Gobierno de Aragón, el señor Iglesias ocupa, como ya saben, quizás por su acreditada e intachable ortodoxia socialista -lo del cocinero es la prueba definitiva de la ortodoxia socialista-, la Secretaría General de Organización del Partido Socialista Obrero Español (les confesaré que me ha entrado la risa al escribir “Obero”). No sé si allí, en la sede socialista, le darán de comer tan bien como le hemos dado los aragoneses en estos últimos doce años.

Orwell retrató perfectamente a este tipo de especimenes. Recuerden: “todos los animales son iguales, pero algunos más iguales que otros”.

PD.: Cuentan que el señor Iglesias fue vaquero -pastor de vacas- en su juventud, un oficio dignísimo, allá en su pueblo natal, Bonansa, a pocos kilómetros de Pont de Suert. Conozco Bonansa. Es una tierra pobre aquella.
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