domingo, agosto 21, 2011

Sobre imbéciles y malvados

Gran artículo de Arturo Pérez-Reverte

No quiero, señor presidente, que se quite de en medio sin dedicarle un recuerdo con marca de la casa. En esta España desmemoriada e infeliz estamos acostumbrados a que la gente se vaya de rositas después del estropicio. No es su caso, pues llevan tiempo diciéndole de todo menos guapo. Hasta sus más conspicuos sicarios a sueldo o por la cara, esos golfos oportunistas -gentuza vomitada por la política que ejerce ahora de tertuliana o periodista sin haberse duchado- que babeaban haciéndole succiones entusiastas, dicen si te he visto no me acuerdo mientras acuden, como suelen, en auxilio del vencedor, sea quien sea. Esto de hoy también toca esa tecla, aunque ningún lector habitual lo tomará por lanzada a moro muerto. Si me permite cierta chulería retrospectiva, señor presidente, lo mío es de mucho antes. Ya le llamé imbécil en esta misma página el 23 de diciembre de 2007, en un artículo que terminaba: «Más miedo me da un imbécil que un malvado». Pero tampoco hacía falta ser profeta, oiga. Bastaba con observarle la sonrisa, sabiendo que, con dedicación y ejercicio, un imbécil puede convertirse en el peor de los malvados. Precisamente por imbécil.

Agradezco muchos de sus esfuerzos. Casi todas las intenciones y algunos logros me hicieron creer que algo sacaríamos en limpio. Pienso en la ampliación de los derechos sociales, el freno a la mafia conservadora y trincona en materia de educación escolar, los esfuerzos por dignificar el papel social de la mujer y su defensa frente a la violencia machista, la reivindicación de los derechos de los homosexuales o el reconocimiento de la memoria debida a las víctimas de la Guerra Civil. Incluso su campaña para acabar con el terrorismo vasco, señor presidente, merece más elogios de los que dejan oír las protestas de la derecha radical. El problema es que buena parte del trabajo a realizar, que por lo delicado habría correspondido a personas de talla intelectual y solvencia política, lo puso usted, con la ligereza formal que caracterizó sus siete años de gobierno, en manos de una pandilla de irresponsables de ambos sexos: demagogos cantamañanas y frívolas tontas del culo que, como usted mismo, no leyeron un libro jamás. Eso, cuando no en sinvergüenzas que, pese a que su competencia los hacía conscientes de lo real y lo justo, secundaron, sumisos, auténticos disparates. Y así, rodeado de esa corte de esbirros, cobardes y analfabetos, vivió usted su Disneylandia durante dos legislaturas en las que corrompió muchas causas nobles, hizo imposibles otras, y con la soberbia del rey desnudo llegó a creer que la mayor parte de los españoles -y españolas, que añadirían sus Bibianas y sus Leires- somos tan gilipollas como usted. Lo que no le recrimino del todo; pues en las últimas elecciones, con toda España sabiendo lo que ocurría y lo que iba a ocurrir, usted fue reelegido presidente. Por la mitad, supongo, de cada diez de los que hoy hacen cola en las oficinas del paro.

Pero no sólo eso, señor presidente. El paso de imbécil a malvado lo dio usted en otros aspectos que en su partido conocen de sobra, aunque hasta hace poco silbaran mirando a otro lado. Sin el menor respeto por la verdad ni la lealtad, usted mintió y traicionó a todos. Empecinado en sus errores, terco en ignorar la realidad, trituró a los críticos y a los sensatos, destrozando un partido imprescindible para España. Y ahora, cuando se va usted a hacer puñetas, deja un Estado desmantelado, indigente, y tal vez en manos de la derecha conservadora para un par de legislaturas. Con monseñor Rouco y la España negra de mantilla, peineta y agua bendita, que tanto nos había costado meter a empujones en el convento, retirando las bolitas de naftalina, radiante, mientras se frota las manos.

Ojalá la peña se lo recuerde durante el resto de su vida, si tiene los santos huevos de entrar en un bar a tomar ese café que, estoy seguro, sigue sin tener ni puta idea de lo que vale. Usted, señor presidente, ha convertido la mentira en deber patriótico, comprado a los sindicatos, sobornado con claudicaciones infames al nacionalismo más desvergonzado, envilecido la Justicia, penalizado como delito el uso correcto de la lengua española, envenenado la convivencia al utilizar, a falta de ideología propia, viejos rencores históricos como factor de coherencia interna y propaganda pública. Ha sido un gobernante patético, de asombrosa indigencia cultural, incompetente, traidor y embustero hasta el último minuto; pues hasta en lo de irse o no irse mintió también, como en todo. Ha sido el payaso de Europa y la vergüenza del telediario, haciéndonos sonrojar cada vez que aparecía junto a Sarkozy, Merkel y hasta Berlusconi, que ya es el colmo. Con intérprete de por medio, naturalmente. Ni inglés ha sido capaz de aprender, maldita sea su estampa, en estos siete años.

PD.: Gran artículo, como he dicho. Pero a pesar de todo, ¿no pecará de ingenuo Pérez-Reverte?: "Agradezco muchos de sus esfuerzos. Casi todas las intenciones y algunos logros me hicieron creer que algo sacaríamos en limpio..." Porque observen que se está refiriendo a lo que más ha caracterizado ideológicamente a nuestro lamentabilísimo presidente, al arrumbamiento de la genuina ideología de izquierdas, que posiblemente nunca tuvo, por la estrictamente pseudoprogre. Que ha impuesto con descarnado sectarismo.
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sábado, agosto 20, 2011

viernes, agosto 19, 2011

Montañas desconocidas


Esta foto es de mi amigo Sergio, durante las pasadas vacaciones en el alto valle del Cinca. Pero no sé de qué montañas se trata.

En todo caso, le salió una foto soberbia.
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miércoles, agosto 17, 2011

Liberalización del suelo

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Se atribuye la crisis económica española, o mejor dicho, sus graves peculiaridades, a la burbuja inmobiliaria. Algo que sólo es cierto en parte.

En mi opinión, la crisis financiera internacional, que ha tenido el efecto de una tormenta muy potente sobre un barco mal preparado para afrontarla, ha dejado al descubierto cuatro debilidades específicas española.

- El modelo económico basado en el monocultivo del ladrillo sería la primera, pero no la única.

- La segunda no es exactamente específica nuestra, sino propia de los países desarrollados y es nuestro desarme comercial frente a los productos manufacturados de los países emergentes producidos en régimen de dumping social. El hecho de que hayamos centrado nuestros esfuerzos en un sector que no produce bienes exportables, como la construcción, descuidando la industria, nos ha hecho en este aspecto más vulnerables que el resto de los países desarrollados. No vincular las normas liberalizadoras del comercio internacional a un control de las normas laborales y a la protección social de los trabajadores es un suicidio. La OIT y la OMC deben trabajar en absoluta coordinación. Lo contrario supone un desarme estúpido y condenar a los trabajadores occidentales a renunciar a los derechos sociales alcanzados en los dos últimos siglos de lucha obrera. O eso o el paro masivo y de larga duración.

- La inmigración incontrolada tiene sobre el mercado de trabajo los mismos efectos que la importación en masa de productos manufacturados producidos a bajo precio, con el agravante de que en este caso asumimos mediante nuestras infraestructuras asistenciales, educativas o sanitarias la atención a una población muy superior a la prevista y que no ha cotizado para crearlas ni mantenerlas. Algo fuertemente comprometedor para la sostenibilidad del sistema.

- La hipertrofia administrativa de estos últimos años y las inversiones ruinosas pueden parecer, vistas desde fuera, un síntoma de irresponsabilidad casi patológica. Y posiblemente lo sean. No es extraño que los europeos se hayan escandalizado con ejemplos como el del aeropuerto de Ciudad Real, que no es ni mucho menos único.

Pero hoy quiero centrarme en la liberalización del suelo, aprovechando la publicación de uno de los artículos más claros y didácticos que he leído nunca sobre la cuestión. Es corto y sencillo de entender.


Una de las falacias más extendidas y arraigadas en los últimos ha sido la de atribuir al intento de liberalización del suelo del PP, durante el gobierno de Aznar, la creación de la burbuja inmobiliaria. Tanto es así que el propio Rodríguez Zapatero se lo echó en cara a Rajoy en el curso de un debate televisado. Éste replicó airado, pero no fue suficientemente didáctico. En realidad la Ley del Suelo del PP nunca llegó a aplicarse al ser declarada inconstitucional por invadir competencias autonómicas. El recurso que la dejó sin efecto fue presentado por el PSOE y CiU. Ciertamente, el modelo de regulación del suelo que se ha aplicado desde el franquismo hasta la fecha, fuertemente intervencionista, ha sido el modelo socialista.

Siempre he sostenido que las vigentes normas urbanísticas españolas y especialmente la que regula el suelo han conseguido el despropósito de convertir un bien abundante, el suelo, en un bien escaso, el suelo urbanizable.

Observen lo que señala Álvaro Nadal, del PP: "Liberalizar significa que la firma del concejal de urbanismo no valga dinero". Un incentivo menos para la corrupción. Conseguir algo tan elemental parece un sueño que nunca hemos visto hecho realidad en España. Pero es bonito soñar...

No obstante, la liberalización del suelo, es cierto, llega tarde. El sotck de viviendas es tal que su efecto revitalizador sobre la construcción hoy sería muy escaso.



En cualquier caso, es una de las medidas pendientes y necesarias en España.
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martes, agosto 16, 2011

Los cuatro niveles de la Administración

Los cuatro niveles, en Aragón, son cinco.

Rubalcaba, el próximo candidato socialista a la presidencia del Gobierno español ha declarado, refiriéndose a los cuatro niveles de la Administración española, municipal, provincial, autonómica y estatal, que las diputaciones provinciales sobran. Y miren por dónde, yo estoy de acuerdo, algo que consideraba casi imposible que sucediera. Pero quizás el hecho de poder estar de acuerdo con alguien que en su conjunto me suscita tanto rechazo y desconfianza signifique, simplemente y sin falsas modestias, que soy bastante menos sectario de lo que algunos me atribuyen por esos foros de Dios.

La Razón, periódico nada sospechoso de afinidad o simpatía por Rubalcaba, dice que este es “uno de los debates más polémicos pero a la vez necesarios en estos tiempos de crisis”. Significativo.

Es divertido observar la indefinición y cautela con que se mueven unos y otros. José Blanco dijo no hace mucho algo parecido, siendo inmediatamente “matizado” por otros pesos pesados de su partido. Luego fue Zapatero quien se sumó a la iniciativa. Y hoy es Rubalcaba el que retoma la propuesta. ¿Se atreverán ahora a “matizarle”?

No obstante, sería pecar de ingenuo ignorar que estas propuestas socialistas se formulan una vez que han perdido el poder de la gran mayoría de diputaciones provinciales españolas, después de las últimas elecciones municipales, y no antes. Precisamente quien tiene más dificultades para suprimir una administración es el único que puede hacerlo, quien la gobierna, porque es su gente la que ocupa ahora sus puestos directivos. Es un verdadero dilema moral al que se enfrenta quien gobierna cuando debe recortar gastos y estructuras administrativas.

Claro que Rajoy, próximo candidato popular propone cosas distintas pero parecidas, como contener el gasto, acabar con las duplicidades, suprimir algunas entidades (organismos autónomos, entes públicos, fundaciones...) y no incrementar el número de empleados público



Una competencia, una Administración

Algo esto último, atribuir cada competencia a una sola Administración pública, que dejaría los ayuntamientos, por ejemplo, con la mitad de su presupuesto, personal y estructura. Si ello se lograra sin que los ciudadanos dejasen de recibir las servicios que hoy prestan los ayuntamientos en forma de competencias impropias -que pasarían a ser ejercidas por la administración a la que realmente corresponden, normalmente la autonómica- no cabe duda de que se habría dado un paso de gigante en la disminución del gasto público. Y aún quedaría amplio margen para recortar.

El PP se ha opuesto, a mi juicio precipitadamente, a esa propuesta.

El PP acusa a Rubalcaba de 'olvidar a los 15 millones que viven en pueblos pequeños'

Porque obsérvese que las comunidades autónomas uniprovinciales han prescindido ya de las diputaciones provinciales, siendo la Administración autonómica la que ha asumido esas competencias. Y observen que si eso ha sido posible en las uniprovinciales, no existe ningún motivo organizativo ni competencial que impida a las pluriprovinciales hacer lo mismo. ¿No hay pueblos pequeños en las comunidades uniprovinciales? Hoy hay doce provincias españolas que no tienen diputaciones provinciales, contando las uniprovinciales, las dos provincias canarias que tienen cabildos insulares y las tres provincias vascongadas cuyas diputaciones forales exceden en mucho el papel y las competencias de las diputaciones provinciales del resto de España.

El PP debería hacer una reflexión sobre el tema antes de que sus líderes hicieran declaraciones espontáneas y poco meditadas sobre el particular. La existencia o no de las diputaciones provinciales no es un tema ideológico en el que haya una unidad de criterio entre sus votantes, sino una mera cuestión de organización administrativa que puede suscitar discrepancias si no se aborda con cuidado y rigor. El debate, y basta buscar en Internet, es muy vivo y actual. Ese -junto con algunos más que sería prolijo explicar- sería uno de los puntos en que el consenso entre los dos grandes partidos aparece como más deseable y necesario.

Cuestión aparte es el de la supuesta modificación constitucional que requeriría la supresión de las diputaciones:

Artículo 137 de la Constitución española: El Estado se organiza territorialmente en municipios, en provincias y en las Comunidades Autónomas que se constituyan. Todas estas entidades gozan de autonomía para la gestión de sus respectivos intereses.

Artículo 141 de la Constitución española:

1. La provincia es una entidad local con personalidad jurídica propia, determinada por la agrupación de municipios y división territorial para el cumplimiento de las actividades del Estado. Cualquier alteración de los límites provinciales habrá de ser aprobada por las Cortes Generales mediante ley orgánica.

2. El gobierno y la administración autónoma de las provincias estarán encomendados a Diputaciones u otras Corporaciones de carácter representativo.

En esas comunidades uniprovinciales no ha sido necesaria ninguna reforma constitucional para la supresión de las diputaciones, bastando, parece ser, con la administración de la Comunidad Autónoma a la que se considera apropiadamente, de acuerdo con el último artículo citado, una Corporación de carácter representativo.

En Italia han asumido una fuerte reducción administrativa mientras aquí seguimos unos y otros mareando la perdiz:

Berlusconi suprime 36 provincias, 50.000 cargos públicos y los 'puentes'

¿Son esas medidas de simplificación administrativa y ahorro público más urgentes en Italia que en España? Sinceramente, creo que no. Nuestra situación es sin duda más dramática y difícil, especialmente por nuestro inasumible número de parados. La necesidad de reactivar nuestra economía es por tanto mucho más perentoria. Y sin embargo, allí toman decisiones valientes y necesarias, y aquí no.

Pero decía al principio que en Aragón hay cinco administraciones: aquí tenemos las comarcas, con sus presidentes, consejeros comarcales, personal funcionario o contratado, estructura administrativa, sedes y coches oficiales. Si el nuevo líder socialista propugna ahora la desaparición de las diputaciones (por cierto, la de Huesca es una de las pocas que todavía conserva el PSOE), ¿qué dirán los socialistas aragoneses de las comarcas que han constituido y hecho crecer bajo su mandato?

Tampoco es sencillo comprender las decisiones del PP aragonés sobre las comarcas y sus aparentes cambios de criterio, salvo por sus compromisos con su socio de gobierno, el PAR, fuertemente comprometido con esa administración territorial, donde tiene su caladero de votos.

Rudi propone suprimir algunas consejerías y quitar «peso político» a las comarcas

Suárez ajustará las comarcas para darles mayor «musculatura»

Entre el propósito de Rudi de quitar «carga política» a las comarcas y el anuncio de Suárez de darles mayor «musculatura» hay un amplio margen para el desconcierto de sus votantes que deberían esforzarse en despejar cuanto antes.

El tema de la reducción de administraciones (por la que estoy seguro que abogan la mayor parte de los votantes de derechas) va a ser objeto de inevitable debate y controversia electoral dentro de muy poco, y el error en los postulados, la precipitación en las declaraciones, las indefiniciones o, peor aún, las contradicciones entre los mensajes de unos y otros, y los previos y posteriores a las últimas tomas de poder (como en Aragón de forma más patente) generarán esos peligrosos vacíos políticos a los que me he referido en tantas ocasiones, que otros se apresuran a llenar.

PD.:

He escrito este artículo antes de leer la noticia del Heraldo:

Rubalcaba cree que las diputaciones provinciales «sobran» tal y como están configuradas

Lean, por favor, los comentarios.
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lunes, agosto 15, 2011

Una larga lista de errores

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Las hemerotecas son tan fantásticas para los ciudadanos como temibles para los políticos.

Conviene leer lo que escribía Belloch en el año 2002 de la reforma emprendida por el entonces alcalde de Zaragoza, José Atarés, en el paseo de la Independencia de Zaragoza y del tratamiento de los restos arqueológicos aparecidos en él.

Y conviene leerlo para comparar lo que entonces denunciaba con lo que luego ha hecho él mismo de forma corregida y aumentada.



El problema del tranvía en Zaragoza y por el trazado propuesto y acometido por Belloch, lo he dicho otras veces, es que no soluciona nada que no estuviera ya resuelto o que no pudiera resolverse de forma más barata y eficaz de otra manera y sin tantas afecciones. Pero el tranvía es un capricho personal del alcalde y el hombre cuando se encapricha no cede ni aunque se hundan los cielos o, peor, se amontonen encima de su mesa informes técnicos y económicos adversos.

Lean lo que pasó con el azud del Ebro y su proyecto de hacerlo navegable por Zaragoza:


En las obras de Independencia hubo que paralizar el proyecto de aparcamiento por la aparición de restos de menor entidad, sin ningún valor artístico ni monumental: unos simples cimientos de adobe que en el breve tiempo que permanecieron expuestos a la intemperie se deshacían con la lluvia, en todo semejantes a los de las miles de parideras aragonesas, que una vez estudiados con toda la minuciosidad que hubiera hecho falta, cartografiados, fotografiados, desmontados incluso y trasladados a otra parte, podrían haberse levantado para concluir el proyecto inicial. Algo que en su momento levantó en armas a toda la izquierda y al establishment cultural zaragozano. Nunca se sacrificó tanto para conservar tan poco. Sin embargo ahora, como ya sucedió años antes con las obras del parking de la plaza del Pilar (gobernaban entonces también los socialistas), las obras del segundo tramo del tranvía se han acometido sin el preceptivo permiso de la Comisión Provincial de Patrimonio del Gobierno de Aragón ni control arqueológico alguno.



Este es el alcalde que tenemos, caprichoso y megalómano, por encima de la ley, que gobierna Zaragoza con sólo diez concejales socialistas frente a los quince populares, aunque con la inestimable colaboración de los seis que suman Izquierda Unida y Chunta Aragonesista.

PD.: Sueño con el día que salga a la luz la historia de los restos arqueológicos de la época romana y de las ánforas aparecidas en las obras del parking de la plaza del Pilar, según cuentan las leyendas urbanas que circulan por Zaragoza. Si es que quedan datos y pruebas documentales o gráficas de aquel expolio.
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domingo, agosto 14, 2011


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