Rodríguez se ha montado estos días pasados un homenaje personal en el Palacio de Congresos del Parque Juan Carlos Primero de Madrid con la excusa de la presentación de una nueva Ley de Economía Sostenible, cuyo lema (el del homenaje) muy bien hubiera podido ser (en palabras de Lorenzo Contreras) “¡viva tu madre, qué grande eres!"Hay que entenderlo, Rodríguez lo necesitaba. Las encuestas van peor que mal, y si enfrente tuviera una oposición más consistente hoy estaría más hundido que Gordon Brown.
Pero Rodríguez no se ha dado cuenta de que ha cruzado ese punto maldito que los matemáticos llaman punto de inflexión (la curva de su crédito personal ante la opinión pública ha pasado de un tipo de concavidad a otra; la tangente atraviesa la curva… ¡qué mal suena eso!). Es decir, todo se precipita. Cualquier cosa que haga, incluso la más banal tira de él hacia abajo. Antes todo se le disculpaba; ahora nada se le perdona. ¿Cuándo ocurre eso? Muy fácil de describir: cuando hay una gota, esa precisamente, que acaba desbordando el vaso. O cuando un niño ha gritado: “¡está desnudo!”, y todo el mundo ha reconocido que, efectivamente, Rodríguez, está en pelota picada, que no tiene ni puta idea de por dónde le da el aíre, que no es más que un charlatán de feria que lleva seis años mintiéndonos.
El infeliz, hace falta ser ignorante, piensa que con una Ley puede hacer cambiar un modelo económico, nada menos que en un régimen de libre mercado. Y no sólo eso, sino que pretende trasladar a Europa la reforma del sistema financiero que dice que contempla la Ley durante la Presidencia española de la UE. Cabe imaginar el escepticismo con que el resto de los países, que están aplicando fórmulas de lucha contra la crisis más comprometidas y eficaces que las nuestras, recibirán las lecciones que pueda pretender darles nuestro peculiar maestro Ciruela. Ya se sabe que la ignorancia es muy atrevida.
Sus frases, típica y tópicamente triunfalistas son un insulto para el millón largo de parados creados en el último año: "Siempre hemos sido el partido del cambio, el partido que ha sabido dar las nuevas oportunidades a la sociedad española. Lo hemos sabido hacer, lo hemos hecho y lo volveremos a hacer". Frente al fracaso más estrepitoso y anunciado que se haya vivido en los últimos años de democracia, Rodríguez aparece con la facundia de quien viene a celebrar un éxito. Y el éxito es un Ley hueca, hecha de retales y que no aborda ni una sola reforma estructural.
Las claves para entender la ley de Economía sostenible
Observen la pregunta que formula El Mundo: “¿Se puede diseñar un cambio de modelo por ley? Y la respuesta: “a eso se le llama planificación”. Algo incompatible con un régimen de libre mercado. ¿Está pensando Rodríguez en los planes de desarrollo de Franco o en los planes quinquenales de los países de la órbita soviética?
Un modelo económico no se puede cambiar por ley. Haría falta modificar las leyes educativa, del suelo, de funcionamiento de la Justicia, de la Administración, de los órganos de control de las cajas de ahorros... Reducir el gasto público... Y quizás dentro de quince años empezaran a notarse algunos cambios.
Posible y afortunadamente la Ley no tenga efectos, ni buenos ni malos, porque está vacía de contenido.
Humo
Tamames: la Ley de Economía Sostenible es una "cortina de humo"
Rodríguez se ha equivocado absolutamente en todo. ¿Alguien cree que acertará ahora y que tiene conocimiento y talento para implantar un nuevo modelo económico que nos saque de las crisis, sin profundas reformas estructurales?



Pero el hombre no deja de sorprenderme.
Elvira: “A la mujer del presidente del PP -Viri para los amigos- no le interesa para nada la moda, y a la vista está. Según cuentan sus amistades, todo lo deja para el último momento y "se pone lo primero que pilla". Su clasicismo se adivina en los colores neutros y los patrones convencionales de sus prendas, la mayoría trajes de chaqueta anodinos y recatados vestidos. Como buena gallega, cuando alguna vez se decide por algún diseño de firma elige a Adolfo Domínguez o Roberto Verino, aunque en ocasiones viste de Carolina Herrera. A veces se arregla la ropa ella misma, ya que tiene buenas manos para la costura”. 

