Sé poco de economía, mucho menos de lo que me gustaría saber. Quizás sea por eso que nunca he entendido ni la razón de su existencia ni el papel que desempeñan las cajas de ahorros en el sistema financiero.En la partitocracia española, las cajas eran la pata que faltaba para completar el despliegue de poder de los partidos: controlan el poder ejecutivo y en consecuencia la administración, el poder legislativo, el creciente entramado empresarial formado por las empresas públicas y, gracias a las cajas, un aparato financiero que supone más de la mitad del sistema financiero español. Demasiado poder, gestionado con criterios, más que políticos, partidistas.
Permítanme que cite unos párrafos de dos artículos de la prensa de hoy:
Manuel Martín Ferrand:
“Las Cajas, más de la mitad del sistema financiero español, son parte fundamental del problema. En su mayoría, viven secuestradas por los poderes locales y/o regionales. Incluso no faltan quienes quieren verlas como «bancos nacionales» de cada Autonomía. Los Bancos, cuando menos, tienen, o pueden tener, el control de sus accionistas y exhiben su temperatura en los mercados bursátiles; pero las Cajas, que no tienen ni dueño ni perrito que les ladre, van degenerando para ser meras herramientas del poder político.
Para restaurar la confianza en las instituciones financieras, especialmente en las Cajas, será necesario proceder a una profunda renovación de sus administradores y directivos. Hay grandes y responsables gestores entre ellos; pero, generalizando, si los mismos músicos interpretan la misma partitura volveremos a escuchar idéntico concierto del que ahora nos espeluzna. Sin llegar a la fumigación, que parece excesiva, urge una limpieza radical de paniaguados, tocados por la discreta virtud de la obediencia política, en la cúspide de las Cajas”.
José María Carrascal:
“...el estatuto de las Cajas, uno de los agujeros negros de nuestra endeble democracia. Se dice que las Cajas de Ahorro no son de nadie. En realidad, son de los políticos locales, que hacen y deshacen a su antojo en ellas, unas veces con acierto; otras, llevándolas al desastre, pero siempre en su propio beneficio, que no tiene que ser necesariamente económico, pero que siempre es político, ya que les permite orientar las inversiones públicas y favorecer programas que electoralmente les benefician. Sería ésta una de las reformas más urgentes y necesarias de nuestro sistema, pero ningún partido habla de ella, pues todos tienen una Caja de que echar mano, o donde meterla. Así que olvidémonos de tal reforma”.
Y en qué ha terminado -de momento- todo ello:
El Banco de España decide intervenir Caja Castilla-La Mancha
CCM, cataclismo financiero y político
Una gravísima noticia, sin duda, que introduce nuevas incertidumbres en el sistema financiero español y en nuestro futuro.
¿Podrán sacar los impositores sus ahorros? ¿Cuánto nos va a costar esta intervención? ¿Cuántas más le seguirán?
Por una vía o por otra, tenemos el corralito más cerca.
(¡Ay, Zapatero! Si te hubieras dedicado a resolver problemas en lugar de crear otros y limitarte a ver venir éstos...)
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